El gobierno, que regula las tarifas del gas y la luz, lo mismo que toda la cadena desde la producción hasta la distribución domiciliaria, ya transmitió su intención de que las facturas no sean más baratas que las internacionales y que el Estado deje de subsidiarlas.
CARRY TRADE CON LUZ Y GAS
La renta bursátil de las energéticas pagaría los tarifazos
¡Atención señor usuario del servicio domiciliario de gas y luz!: como los recargos de las facturas vienen a zancadas y hay aprestos de más del 50% para el gas en abril y continuar palo y palo con la electricidad tras el reciente saque, les damos la idea de conciliar la cuenta con las rentas más del 70% que dejan las acciones de Metrogás, Distribuidora de Gas Cuyana o, algo más moderadas, de Endesa Costanera (+40,80%), Central Puerto (+36,30), Gas Natural Ban (+35,50%) y Edenor (+33,70%). Ni se moleste en seguir las audiencias del gas que convocó el Ministerio de Energía para el 22 de este mes porque los aumentos ya están decididos e inamovibles. El defensor del pueblo bonaerense, Guido Lorenzino, las trató de pantomima, lo mismo que el control de las inversiones y de la calidad del servicio. Basta con ver que la producción de petróleo y gas de 2017, con todos los beneficios que les transfirieron a las compañías que los explotan, retrocedió debajo del de 1980 en el caso del crudo y mandó para atrás la recuperación que había tenido el gas con CFK en 2015. Sepa, de todos modos, que lo mejor para la especulación bursátil es lo peor para el usuario residencial: hay mucha más tela para cortar en materia de tarifazos (no menos de un básico de 50% por delante a fin de alinear los valores domésticos a los internacionales), sin que ello implique situar la calidad del servicio a la altura. La gente está convencida de que “paga más y el servicio es el mismo", completó Lorenzino.
En el caso de las eléctricas, el jueves arrancó un aumento que será de un 12% promedio a nivel nacional y de 18% promedio en Capital y Gran Buenos Aires, pero que se agrega a la suba ya aplicada en diciembre de 23% promedio nacional y 43% promedio metropolitano.
Aún así, a las vigentes para usuarios residenciales se las sigue considerando baratas en comparación con otros países de la región, sólo por encima de Venezuela y en línea con Ecuador, según un estudio producido por la Universidad de Belgrano a mediados del año pasado.
Mientras en Argentina un KWh se cotizaba a casi 7 centavos de dólar (u$s 0,07) antes del incremento último, en Brasil y Perú vale u$s 0,12, en Chile u$s 0,15 y en Uruguay u$s 0,30, con lo cual tendrían un margen de recorrido aún no menor al 50% para la equiparación externa que se fijó como política.
En las bolsas se viene siguiendo esa evolución, lo cual hace valorizar los papeles en forma excepcional. Distribuidora de Gas Cuyana saltó 70,20% en el primer mes de 2018, lo que la consagró la mejor inversión en el panel líder, en el que los papeles eléctricos y gasíferos obtuvieron rentas fenomenales. Precisamente, otra de las mayores ganancias que deparó la Bolsa de Comercio porteña tuvo como protagonista a otra distribuidora, Metrogas, que había acumulado 82,20%.
En la lista de los 10 con mejor pizarra en enero, además de las distribuidoras de gas, figuraron Endesa Costanera (+40,80%), Central Puerto (+36,30), Gas Natural Ban (+35,50%) y Edenor (+33,70%).
No hay otra explicación de semejantes performances que la velocidad que vino imprimiendo el gobierno al estado de los medidores y que lejos está de su intención aminorarla.
Como cenicero de moto
Tal es así que el Ministerio de Energía acaba de convocar a audiencias públicas para el 20 al 22 de este mes, que debatirán, aunque sin efectos vinculantes, los incrementos de las tarifas de gas en todo el país que se empezarán a pagar el 1 de abril, los que no serán inferiores al 50%.
Ahí se abordará también el alza que está a punto de disponerse para el gas en el punto de ingreso al sistema de transporte (PIST), actualmente en u$s4,19 por unidad a un dólar de $18,33 que se había estimado como promedio para el período diciembre-marzo.
El precio mayorista (en boca de pozo) representa un 44% del total de la factura y el promedio ponderado para abril es de US$ 4,68 por millón de Btu, desde los US$ 4,19 actuales. En el caso de la Patagonia, La Pampa, Malargüe (Mendoza) y la Puna, será un paso de US$ 1,69 a US$ 1,93 / MMBtu.
Las resoluciones dictadas por el Enargas incluyen en el temario de las audiencias: "alternativas metodológicas para una facturación más previsible de los consumos de los usuarios residenciales".
Y en los considerandos se explica que diversas distribuidoras de gas plantearon propuestas para la facturación de los consumos de los hogares "a fin de amortiguar el impacto en las economías familiares de los mayores consumos invernales y dotando de mayor previsibilidad los montos facturados".
En otras palabras, se establecerá un mecanismo para que las boletas de gas del invierno se paguen en cuotas, tal como se dispuso en forma excepcional para el bimestre de mayor consumo del invierno de 2017.
En abril, según está previsto en el cronograma presentado en octubre de 2016 por la cartera a cargo de Juan José Aranguren, esa cotización pasará a US$ 4,68, lo que significa un 11,7% más en dólares.
A un moderado tipo de cambio de $20 para el semestre abril-septiembre, el alza en el valor dolarizado equivaldrá a un 9,1%.
Es decir que el gas aumenta 20,8% desde abril al ingresar en el sistema de transporte, que representa un 40% de la factura antes de impuestos. Pero los componentes de distribución y transporte, que constituyen el 60% restante de la factura, también se ajustarán en abril en por lo menos otro 55%.
En primer lugar, porque se aplicará la tercera y última cuota del aumento en la revisión tarifaria para transportistas y distribuidoras, que se estima en un 120%, y como ya se aplicó un 30% en abril de 2017 y un 40% en diciembre de ese año, restaría un 30% a trasladar al público desde el 1 de abril.
Con o sin el formalismo de la convocatoria, “cada sector actúa de acuerdo con lo propio, pero el cuadro tarifario sale como salió”, advierte el defensor del pueblo de la provincia de Buenos Aires, Guido Lorenzino, en declaraciones a Ámbito. Califica a las audiciones públicas de pantomima, “un show donde uno no puede oponerse ni pretender modificar nada”, dijo.
Lo positivo para el área comunicacional del gobierno es que todos estos movimientos son previos al empinamiento de la curva de consumo con los primeros rigores del frío y, en todo caso, aún no estarán potenciados por el malhumor social que produce la deficiente prestación. Encima con una factura cuanto menos duplicada.
Las distribuidoras eléctricas, en cambio, ya venía emitiendo alertas ante la evolución de sus costos mayoristas (la generación).
El costo monómico (mayorista) de la electricidad fue proyectado en US$ 74,8 por MWh para 2018, a una tasa de cambio de $ 19,30 por dólar, lo que representaba $ 1.440 por MWh.
Con la moneda estadounidense a $ 20, el precio se acerca a $ 1.500 por MWh, un 4% más que la anterior estimación y un 20% más que en 2017 ($ 1250 / MWh).
Repercusión bursátil
La correduría argentina Allaria Ledesma bajó el miércoles su recomendación sobre las acciones de la generadora eléctrica Central Costanera a 'Mantener' desde 'Comprar' por la subida registrada en el precio de sus acciones. Mantuvo un precio objetivo para las acciones de la sociedad en $27 para finales de 2018, según publica el sitio eleconomistaamerica.
"Central Costanera acumula 15,4% desde que subimos nuestro Target 18E (objetivo para finales de 2018) el pasado 16 de enero y acumula un alza del 44% en el mes", dijo Allaria Ledesma.
Las acciones de la petrolera cerraron el martes a $23,20 en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, donde estos aprestos en las tarifas de gas se dieron por hechos, cuando las acciones de la distribuidora Metrogas subían el miércoles 6,72% de cara a los medidores. La bonanza inspira a la compañía que hasta hace poco controlaba YPF a emitir un bono de deuda por US$600 millones.
Las acciones de Transener, Edenor y Pampa reflejarán las decisiones de la Casa Rosada, como lo vinieron haciendo. En el segmento de generación eléctrica, sobresalen Central Costanera y Capex y, en lo que es energía, a Pampa Energía e YPF.
El fenómeno de la actualización tarifaria no va mucho más allá de las pizarras ni se refleja en una mejora en el servicio, sostiene el defensor bonaerense. “No hay ningún mecanismo que pueda controlar si la plata se invierte. La inversión que se hizo en servicio no garantiza más calidad y las quejas son constantes”, señala.
Sin embargo, el propio Estado detectó una mejora en el estándar de calidad de servicio fijado por la Revisión Tarifaria Integral (RTI) para el quinquenio 2017-2021,
En el caso de Edesur se midió una frecuencia media de cortes –una vez descontados los eventos “de fuerza mayor”, tales como fallas en alta tensión y fuertes tormentas, ajenos a las distribuidoras- de 3,13 veces por usuario promedio en el semestre considerado, por debajo de las 3,28 veces establecidas por la RTI.
La duración media de los cortes fue de 14,6 horas promedio por semestre, por debajo del objetivo prefijado en el sendero de reducción, cuya previsión original era de 17,3 horas.
En el caso de Edenor, la frecuencia media de cortes por usuario fue de 4,25 veces en el semestre -frente al nivel de 4,82 fijado por la revisión tarifaria- y la duración media del corte fue de 12,27 horas (contra las 15,1 pautadas en el sendero oficial).
Los funcionarios de la cartera de Energía aclararon que esos datos son promedio, ya que el régimen vigente estipula niveles de calidad de servicio por partido del Gran Buenos Aires y por comuna de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires “a fin de direccionar de manera más eficiente la inversión de las distribuidoras”.
Tampoco la mejora en los precios se tradujo en mayores inversiones, de acuerdo con lo que muestra la medición de la producción de petróleo realizada por el propio Ministerio de Energía, que el año pasado retrocedió a un nivel por debajo del de 1980.
Mientras tanto, la de gas cortó la recuperación que mostraba desde 2015, según los datos oficiales.
Los especialistas creen que, de mantenerse esta situación, la Argentina dependerá cada vez más de la importación de hidrocarburos, que explicó en 2017 el 40% del déficit comercial.
La extracción de crudo llegó a 479.313,2 barriles por día (bpd), un 6,1% menos que en 2016.
Desde su récord en 1998 (846.955 bpd), la producción de petróleo lleva 19 años en caída y poco hace pensar que se pueda detener, en vista de la baja en la inversión en pozos convencionales y el corrimiento hacia la búsqueda de gas en Vaca Muerta.
Para encontrar números tan bajos en la historia hay que remontarse a 1979 (472.765 bpd) o 1989, ya que entre el final de la dictadura y los años alfonsinistas hubo un estancamiento.
Curiosamente, la Argentina alcanzó su mejor nivel extractivo con precios del crudo en torno de los u$s 20 por barril, y decayó en medio del boom mundial.










