"QUIEN PARTICIPA, PERTENECE"

Macri & el bien y el mal: Con el poder (detrás), se puede

Fernando Cabrera y una canción lo explica exactamente: “Un día nos encontraremos en otro carnaval. Tendremos suerte si aprendemos que no hay ningún rincón, que no hay ningún atracadero que pueda disolver, en su escondite, lo que fuimos; el tiempo está después…” Hoy Internet vence al tiempo. Todos los momentos están en presente. Fuiste/sos/serás un asesino. El tiempo está después....

por RAÚL ACOSTA

Dos son los problemas de fondo de las sociedades. Uno. La desequilibrada lucha del Orden versus la Libertad. Dos. El límite del bien y el mal.

La cartografía del bien y el mal tiene dos mapas. Las confesiones y las leyes. Todas las religiones dan su cartilla sobre el bien y el mal. Las leyes y la constitución conforman la otra guía. Los dos caminitos marcan sus propios límites. Pecado y Crimen. Y la condena, claro está.

Quien se sale del mapa e inicia otra ruta hace eso: fabrica otra senda entre el bien y el mal. Corre los límites. Desarticula. Sorprende. Desequilibra. Asusta. Incomoda. CFK es un ejemplo. Debía trabajar para el bien, la justicia, el equilibrio entre orden y libertad. No lo hizo. No logró escaparse del Crimen y el Pecado. Falta la condena. La sociedad, cuando decida, estará resolviendo el porvenir. Su /nuestro/mi/tu porvenir.

Mauricio Macri también ha corrido ese límite. No sabemos todas las consecuencias. La primera y mas visible es la falta de credibilidad en la clase política. No es “que se vayan todos”. Es ésta:”todos son iguales”. Demasiados años refiriéndome a Cambalache, de Enrique Santos Discépolo, como para pedir autoría del asunto. Somos el país cambalache. Macri lo ha repuesto de modo absoluto.

La calidad de la comunicación deja al desnudo a las sociedades y a las personas. Cuando Sygmunt Baumann indica que estamos desnudos, que nos desnudamos frente a facebook y que nos mostramos de cuerpito gentil ante cualquier desconocido, está diciendo lo que todos sabemos… pero no queremos aceptar. Fernando Cabrera y una canción lo explica exactamente: “Un día nos encontraremos en otro carnaval. Tendremos suerte si aprendemos que no hay ningún rincón, que no hay ningún atracadero que pueda disolver, en su escondite, lo que fuimos; el tiempo está después…” Hoy Internet vence al tiempo. Todos los momentos están en presente. Fuiste/sos/serás un asesino. El tiempo está después.

¿Qué estamos viviendo en Argentina? Una secuencia. La consecuencia es esta. Creíamos en Macri contra la corrupción evidente del grupo K. Ahora advertimos que Mauricio Macri es lo mismo. No creemos más en Macri. Son todos iguales. Parece que los jueces se mueven, bueno, si los jueces meten presos a los ladrones volvemos a creer… en la justicia. Final: todo el poder a los jueces.

La necesidad de Orden y Libertad, de la existencia del bien y el mal es anterior a sujetos impiadosos como CFK y atribulados y dispersos como Mauricio Macri. Las sociedades necesitan límites claros. Es tan evidente que asombra y preocupa que no se entienda. Correr los límites es alterar el orden y reconfigurar la libertad. Qué se puede y qué no se puede. Si de Macri y CFK depende el mensaje es este: Con el poder detrás se puede todo. Absoluto. Infinito.

Las sociedades son, todas, absolutamente todas, una convención entre lo posible y convenido para la vida en sociedad y lo que atenta contra ese contrato. CFK y Macri atentaron contra la sociedad que los parió.

La sociedad que viene, esta sociedad en la que vivimos será según y conforme aceptemos este corrimiento de los límites. Hoy la sociedad Argentina depende de los jueces, de algunos jueces. Es muy poco.

Quien defiende a CFK acepta que robar dineros públicos mediante la coima y el soborno, enriqueciéndose malamente, no es pecado ni está penado por la ley y debe aceptarse. Una mujer pobre, buena hija, proveniente de una familia disfuncional, que en la plenitud de su vida alcanza a acumular 500 millones de dólares es una triunfadora, no una delincuente. Ese es el mensaje.

El hijo de un empresario, inmigrante calabrés hecho a los hachazos, con denuncias y condenas por trampas, sobornos y coimas, que participa de las sociedades de su familia, sociedades que conoce y acepta como buenas, posibles, necesarias en el mundo de los negocios, sólo se diferencia del caso CFK en los años. Cuestiones generacionales. Él también es un buen hijo de una familia disfuncional.

Entiéndase. Macri ya era rico al llegar a la gobernación de la Ciudad de Buenos Aires. También a la Presidencia ¿Hace diferencia sobre el concepto del bien y el mal, sobre lo legal e ilegal?

Los hijos de Máximo K no son ladrones ni lo serán, pero apenas digan "mis padres fueron buenos ciudadanos", estarán corriendo el límite del bien y el mal. Mauricio no dice "mi papá es un delincuente". No tiene que decirlo. En el crudo mundo de los negocios hizo lo que pudo, lo que le dejaron hacer.

El que participa pertenece. Sólo cuando se participa de los conceptos familiares se pertenece a la familia. Firmar el acuerdo para una sociedad fuera de los límites de la vigilancia de la patria es esquivar a la patria. Engañarla. Adjudicar obra pública para recibir coimas, que se ocultaron, engañando doblemente a los votantes, el pueblo, a la patria es eso: engañarla.

Hoy la sociedad en la que vivimos amanece engañada. Todo el poder a los jueces. Hum. No a todos. Macri corrió el límite del bien y el mal. Debemos convivir con eso. Sobrevivir. Ellos y nosotros.

Ellos cuando estén en la cárcel (es el imposible) podrán cantar al flaco Spineta. “Para saber como es la soledad, tendrás que ver que a tu lado no está quien nunca a ti te dejaba pensar, en donde estaba el bien, en donde la maldad. La soledad es un amigo que no está,es su palabra que no ves llegar igual…”.

Nosotros estamos hecho añicos. Bueno. Argentina debe resolver este acertijo. “Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros”. J.P. Sartre.

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