Fin de un mito: El ‘punto G’ existe y es un descubrimiento italiano

Un grupo de expertos italianos de la Universidad L’Aquila dice haber encontrado el famosos ‘punto G’ al que se atribuyen los orgasmos femeninos. El mismo estaría relacionado con el tamaño y la forma del tejido que está más allá de la pared frontal de la vagina y que los investigadores midieron con ultrasonidos.

El punto de Gräfenberg (más conocido como punto G), llamado así en reconocimiento a su descubridor el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, es una pequeña zona del área genital de las mujeres localizada detrás del hueso púbico y alrededor de la uretra. Es lo mismo que, o parte de, la uretra esponjosa, donde se encuentran las glándulas de Skene.
Se dice que la estimulación del punto G propicia un orgasmo más vigoroso y satisfactorio, y es posiblemente la causa de la eyaculación femenina.
Ahora bien, un reciente estudio de la Universidad L'Aquila de Italia defiende científicamente la existencia del famoso punto G, al que se atribuyen los orgasmos vaginales femeninos, según publica Journal of Sexual Medicine.
Del estudio participaron 9 voluntarias que afirmaban haber experimentado este tipo de orgasmo, y 11 mujeres que negaban haberlos tenido.
Los escáneres practicados a las participantes mostraron que el tejido situado entre la vagina y la uretra -lugar en el que otros estudios ya apuntaban que podría situarse el 'punto G'- era mucho más denso en el primer grupo que en el segundo.
Según los expertos esto podría probar la existencia del punto G, que hasta ahora muchos habían puesto en duda en el entorno médico.
"Por primera vez es posible determinar con una prueba simple, rápida y barata si una mujer tiene o no punto G, aunque el hecho de que no lo tenga no significa que no pueda tener orgasmos, ya que los podrá experimentar mediante la estimulación del clítoris", indica el experto Jannini que lideró el proyecto. Sin embargo, el doctor Tim Spector, del Hospital Santo Tomás de Londres, dijo a la revista New Scientist que el tejido más grueso podría ser, en realidad, parte del clítoris, otra área extremadamente sensible.