El regreso de los mercenarios

Perros de la Guerra S.A.

I.El negocio de reclutar a ex comandos para que cumplan tareas de seguridad privada en países en guerra se extenderá a otros países latinoamericanos, según José Miguel Pizarro, propietario de la empresa uruguaya Neskowin, quien contrató a 134 chilenos prestadores independientes de servicios privados de seguridad y vigilancia para la empresa Blackwater Security Consulting.

Los llaman ‘contratistas’. Ocurre que la Convencion de Ginebra, en su artículo 47, prohíbe el uso de mercenarios y los define como "aquellas personas reclutadas para un conflicto armado por un pais distinto del suyo y motivado por la ganancia personal".

Antes del traslado a Irak, los ex militares chilenos fueron evaluados en el megacentro de entrenamiento de Blackwater en la ciudad de Moyock, Carolina del Norte, USA. La mitad de ellos regresó anticipadamente a Chile, luego de la entrega de USA a Irak a un Gobierno provisional. Las nuevas autoridades decidieron finalizar anticipadamente las labores de seguridad que cumplían los mercenarios chilenos en las ciudades de Samawiya, Diwaniya y Karbala. Sólo quedaron, hasta el final del contrato que expira en septiembre, 67 ex militares en la ciudad de Al Hillah y otros seis en Bagdad. Estos últimos cumplen labores de vigilancia en las oficinas de Blackwater en la capital iraquí.
"Necesitados de reducir el personal, los estadounidenses seleccionaron a los que tenían más feeling con ellos, mejor inglés y, en otros casos, fue casi al azar", señaló Oscar Aspee, ex infante de Marina, quien estuvo a cargo del grupo de Al Hillah en los primeros meses.

Por mes trabajado, la paga fue de un mínimo de US$ 2.800 por barba, interesante aunque menos que los mercenarios estadounidenses o europeos.

"La experiencia es muy buena, pero este trabajo es para un soltero, no para los que somos casados y con hijos", explicó.

II ."Nadie puede decir que el vender servicios de personal a países de alto riesgo es malo", dice Pizarro, ex oficial de 36 años, que renunció al Ejército de Chile en 1995 para enrolarse como sargento en la infantería de Marina estadounidense.

Su carrera terminó abruptamente en 1999, cuando le diagnosticaron una severa artritis. Pero los cuatro años que se desempeñó como traductor del almirante a cargo de la flota estadounidense en Latinoamérica le permitieron obtener una importante red de contactos. Por entonces se especuló Central Intelligence Agency (CIA), y más tras conocerse que Pizarro y su consultora en defensa, Redtáctica, se dedicaba al reclutamiento de ex militares que serían enviados al extranjero.

Pizarro ya contactó para reclutar a militares retirados en la Argentina. En su diversificación también trabaja en la exportación de personal civil. "La gente desconoce las necesidades que tiene Irak y Afganistán. Se requieren médicos, enfermeras, pilotos de aviones, ingenieros, trabajadores portuarios, para llevar a cabo la reconstrucción y las oportunidades son inmejorables".

Pero Pizarro es investigado por el 17mo. Juzgado del Crimen de Santiago de Chile, y prefiere tomarse las cosas con calma. Él acepta que cometió un error al no explicar a las autoridades en qué consistía su empresa. "Deberíamos haber asumido que el Estado chileno, al estar desinformado sobre el proceso de reclutamiento, imaginó lo peor", reconoció.

El contrato que firmaron los ex comandos chilenos indica que si el contratista, la empresa Blackwater, lo requiere, los mercenarios deberán estar disponibles a trasladarse a otros puntos de alto riesgo, como es el caso de Afganistán.

"El guardia prestará los servicios principalmente en los territorios de Irak, Afganistán y/o Kuwait o cualquier territorio en que el guardia sea enviado a prestar servicios para Blackwater, conforme a los turnos que se elaborarán al efecto por la empresa", señala el punto 3ro.

Acerca de la tarea a realizar: "El guardia desempeñará servicios de seguridad, vigilancia y/o protección armada a instalaciones comerciales, villas civiles, puertos, convoyes, infraestructuras y/o grupos de personas previamente designadas".

Una de las labores de mayor riesgo consiste en prestar seguridad de escolta de los convoyes. Dado el riesgo que conlleva la labor en las ciudades de Karbala, Samawiya, Al Hillah y Diwaniya, el contratado declara y reconoce que sus servicios se prestarán en un "ambiente de alta peligrosidad y riesgo para su seguridad o integridad personal" pero que lo hace por su libre elección y bajo su exclusiva responsabilidad.

También se compromete, por ejemplo, a no ingerir bebidas alcohólicas ni cualquier tipo de drogas, incluyendo fármacos y sicotrópicos.

Lo que les preocupó fue que en el documento libera de responsabilidad administrativa a las empresas Neskowin y Blackwater si el soldado resultaba con daños o perjuicios. Es decir, sólo podrán optar al seguro de vida progresivo que asciende a US$ 100.000. Además, se renuncia a la posibilidad de entablar acciones judiciales contra ambas empresas. El documento, además, hace referencia a otro contrato, desconocido, denominado Recruitment, Selection and Consulting Services Agreement, celebrado entre Neskowin y Blackwater.

III .Jorge Ramírez Zúñiga fue el primer mercenario chileno que regresó de Irak. Pese a firmar un contrato que estipulaba que debía permanecer 180 días en el Medio Oriente, Ramírez, ex sargento de la Infantería de Marina, se volvió a los 30 días, tras sufrir serios problemas de presión, gatillados por las altas temperaturas superiores a los 52° C.

Según él, la estadía en la ciudad de Al Hillah, junto a otros 52 mercenarios chilenos, le resultó insoportable. Él cumplió servicios de seguridad en un hotel, con mayores comodidades que sus compañeros apostados en Samawiya, Karbala, Diwaniya, pero lo estresó el riesgo latente todo el día. "Se escuchan explosiones y los ataques son continuos. Se toca el zafarrancho (alarma militar ante un ataque inmimente) y hay que estar alerta. Los iraquíes disparan morteros a diestra y siniestra, al que le toca le toca".

A él lo marcó el brutal asesinato de tres estadounidenses y un puertorriqueño en la ciudad de Falluja. "Uno de ellos fue nuestro instructor y los otros eran compañeros. Todos teníamos relación con la empresa Blackwater", explicó.

Los cuatro mercenarios fueron emboscados por un niño de 12 años. "El niño se acercó a saludarlos, ellos bajaron el vidrio de la camioneta, y el niño les tiró una granada", relató Ramírez, quien fue internado en el Hospital Babilonia, en Al Hillah y luego fue trasladado en un helicóptero militar hasta un centro asistencial en Bagdad. "Permanecí hospitalizado tres días y fue una experiencia muy fuerte. Llegaban los soldados emboscados. Incluso, en la misma sala estuve con uno de los militares españoles que sobrevivió a un ataque, pero sus compañeros murieron".

IV .Desde la ciudad de Bagdad a la de Buenos Aires, la privatización de los conflictos armados y de la seguridad es una tendencia creciente que se ha puesto de manifiesto sobre la Operación Libertad Duradera, que ordenó el presidente estadounidense George W. Bush en Irak.

El llamado outsorcing, o tercerización, es una de las características de la globalización y un signo de los tiempos que prolonga la actividad bélica en sí misma.

La reconstrucción de Irak, o antes de Kuwait, a través de contratos que son premios a empresas privadas asociadas al país vencedor (el caso de Halliburton, la compañía que dirigía Richard Cheney antes de asumir como vicepresidente de USA) es la tendencia.

La invasión a Irak fue la operación bélica moderna más tercerizada. La Autoridad Provisional de la Coalición ha añadido US$ 500.000 millones al dinero invertido en contratistas privados.

En la Operación Tormenta del Desierto, de George Herbert Bush, hubo un contratista por cada 100 soldados. En la Operación Libertad Duradera, de George Walker Bush, se estima que hay un contratista por cada seis a 10 soldados.

En Sudamérica abundan los ‘contratistas’ en el conflicto bélico en Colombia, auxiliando a las Fuerzas Armadas de este país, aliadas de USA, igual que en Irak.

Las tareas van desde cuidar los yacimientos petroleros o sofocar incendios en los pozos hasta cuidar a personajes como el presidente Ahmad Karzai, de Pakistán, o funcionarios civiles occidentales; oficiar de traductor en los interrogatorios de la cárcel de Abu Ghraib, llevar correo y alimentos o entrenar a la policía iraquí o a la guardia nacional saudita.

Hasta Osama bin Laden fue un mercenario entrenado por la CIA para poder enfrentar a la ex Unión Soviética en Afganistán con el ejército muyaidin.

V ."La historia de los hombres es la historia de las guerras. (...) Hemos entrado en la era de las guerras mundiales. La cual comienza en el siglo 19 y se extenderá a través de todo el actual y, probablemente del siguiente. Significa el tránsito desde el mundo de Estados del siglo 18 al Imperium Mundi". (Oswald Spengler, en Años Decisivos. Publicado en 1933).

Los mercenarios comenzaron hacia el final de la Guerra de los 100 años (1337-1455), que enfrentó a los reinos de Francia e Inglaterra. Hubo un excedente de "mano de obra desocupada", y miles de guerreros fueron alquilados por los reinos italianos y el Vaticano, que dirimían supremacías en la península.

Los mercenarios reaparecieron a fines del siglo 20, al servicio de los intereses coloniales en África. Los soldados de fortuna se capacitaron y hasta se agruparon en agencias que facilitan la contratación de sus servicios: desde los servicios de inteligencia, hasta los llamados ‘cabeza de turco’, pasando por la seguridad privada.

Una de las agencias es Soldier of Fortune (igual que la revista de avisos agrupados y clasificados para los mercenarios), mencionada por Peter Singer, un analista de The Brookings Institution, un think tank de Washigton DC.

Singer escribió Corporate Warriors, un texto que afirma, acerca de estas empresas: "Tanto las corporaciones militares como los gobiernos democraticos tienen que entender que no se pueden seguir camuflando. Tenemos que partir del hecho de que vivimos en un mundo donde hay guerras. Y estas empresas, que no son ni buenas ni malas en sí mismas, salen al encuentro de necesidades creadas por esas guerras. Otra cosa es el factor moral. Hay gente que piensa que los ejércitos nunca se deben privatizar, y que es injusto que haya quien se beneficie de las guerras".

También acusa de doble discurso a la Organización de Naciones Unidas: "Por un lado critican la labor de estas empresas, pero por otro lado las utilizan como apoyo en misiones de paz".

VI .Pero la agencia de mercenarios más famosa del mundo ha sido Executive Outcomes, hoy otra vez en las noticias por Mark Thatcher, el hijo de Margaret, en libertad en Sudáfrica tras el pago de una fianza de US$ 300.000, acusado de intentar dar un golpe de Estado en Guinea Ecuatorial, junto a la agencia Executive Outcomes, contra el régimen de Obiang Nguema.

La investigación es de una agencia gubernamental estadounidense que acusó a Thatcher de haber violado la legislación sobre Asistencia Militar al Extranjero.

Thatcher estaría relacionado con Simon Mann, líder de los golpistas, quien se encuentra encarcelado en Zimbabwe. Mann es un ex integrante de las fuerzas especiales británicas y en la década pasada dirigió Executive Outcomes, proveedora desde Sudáfrica de mercenarios en las guerras en Angola, Sierra Leona y Congo.

De acuerdo a un trabajo de la Cancillería argentina, Executive Outcomes fue fundada en 1989 por Eeben Barlow, nacido en Zambia, veterano de la guerra de Angola, ex-oficial de la South African Defense Force (Fuerza de Defensa de Sudáfrica) y ex-agente del departamento de "juegos sucios" del régimen del apartheid.

En septiembre de 1993 la empresa sudafricana estableció sus oficinas en Gran Bretaña (en el condado de Hampshire), y fue registrada en Londres como Executive Outcomes Ltd. por Simon Mann, ex-oficial británico, y (el más importante) Anthony Buckingham, buzo veterano del Special Boat Service Regiment, y amigo cercano y socio de Sir David Steel, el ex-jefe del Partido Liberal del Reino Unido, director de Heritage Oil and Gas, principal empresa de Buckingham.

En 1997 se conocieron los vínculos corporativos formales a través del holding Strategic Resources Corporation, con domicilio en Lynwood, Pretoria, de Executive Outcomes, la constructora civil Bridge International; la empresa de seguridad Saracen; la empresa de logística Falconer Systems (prestó servicios a organizaciones vinculadas a las Naciones Unidas), y la aerolínea Ibis Air International, que opera desde Johannesburgo.

Según Jeremy Harding, el conglomerado se diversificaba "adquiriendo experiencia en proyectos hidráulicos, construcción de caminos y viviendas, turismo, conservación, cuidados clínicos, suministros médicos, quizás hasta ganadería extensiva. A medida que entran los contratos –como de hecho ocurre en Mozambique y, últimamente, Zambia– la compañía y su extraño pariente, Strategic Resources Corporation, crecen y se multiplican, si es necesario bajo la apariencia de pequeñas empresas con nombres exóticos, muchas de ellas registradas en los países donde operan". Unos de los directores, Lafras Luitingh, reconoció que la empresa tiene intereses en por lo menos 30 países, agregando a los campos ya citados la telefonía celular y el software.

Aparte de los sueldos y las pólizas de seguro de vida, los empleados tienen otros beneficios. Por ejemplo, cuando encabezaron una columna de 1.500 angoleños que recapturó Cafunfo, el centro del comercio de diamantes de Angola, uno de los mercenarios reconoció que saquearon el pueblo.

Un hombre clave en la organización es el retirado teniente coronel Tim Spicer, espada de plata de la Real Academia de Sandhurst, veterano en el Ulster con los prestigiosos Guardias Escoceses, donde obtuvo la Orden del Imperio Británico. Condecorado por su comportamiento heroico en la guerra de Malvinas, Spicer también fue comandante británico en la guerra del Golfo Pérsico y (ya como voluntario) vocero del general Michael Rose, el comandante de las Naciones Unidas en Bosnia.

La ONG de derechos humanos británica International Alert condenó a Executive Outcomes en los peores términos: "Un grupo de ex-asesinos, espías, saboteadores y canallas". Su intervención en Angola cambió dramáticamente el equilibrio de poder, forzando a los rebeldes de UNITA a la mesa de negociaciones.

Malick Chaka, el vocero de UNITA en USA, se quejó: "Si Brasil interviene en Angola (...) podemos protestar a las Naciones Unidas. Pero ¿a quién se protesta por la presencia de estos operadores independientes?".

James Woods, ex-secretario adjunto de Defensa de los Estados Unidos para Asuntos Africanos, explicó: "Si uno está dispuesto a construir un muro alrededor de un barrio privado y a poner guardias armados, ¿por qué debe ser ilegal formar una empresa para esos fines y llevar a cabo el servicio para un cliente extranjero?".

VII .La empresa Invercreek, a través del ex oficial de Ejército chileno Luis Riedel Martínez, también comenzó a reclutar mercenarios para Irak. Riedel tiene experiencia sobre selección de personal para cumplir labores de seguridad, ya que fue el brazo derecho de José Miguel Pizarro.

"Luis Riedel me propuso prestar servicios de escolta para la empresa de seguridad Custer Battles. El trayecto en el que nos desempeñaríamos sería desde Kuwait a Bagdad", explicó uno de los mercenarios chilenos que prestó seguridad hasta junio en la ciudad de Karbala.

Otro ex oficial confirmó que se encuentra en creación una empresa que reclutará a ex uniformados latinoamericanos para que presten servicios a empresas de seguridad internacionales.

Invercreek ofrece una remuneración mensual a los chilenos por prestar sus servicios en el extranjero de US$ 3.500.

El reclutar a los mercenarios que regresan desde Irak tiene amplias ventajas: conocen en terreno las funciones que deben desempeñar, cuentan con visas para viajar USA e Irak y tienen los certificados que exigen los estadounidenses para prestar servicios en ese territorio.

VIII .Se estima que hay 20.000 mercenarios en Irak, según un informe de la BBC de Londres. Algunos de ellos ganan entre US$10.000 y US$ 20.000 por mes, y se habla de algunos contratos de US$1.000 por día. Los chilenos no ganaban eso. Se cree que hay entre 500 y 1.000 serbios contratados para trabajar como guardaespaldas de funcionarios del Gobierno provisional de Irak, que especificó las tareas de "coordinación para el uso de contratistas armados en el teatro de operaciones", quienes debe ser responsables de proveer ayuda inmediata a civiles que pueden ser heridos mediante acciones hostiles, determinar las situaciones de riesgo.

Uno de los lugares en donde existen ‘contratistas’ es en la cárcel militar estadounidense de Abu Ghraib, en donde existieron torturas a los prisioneros de guerra.

En USA, Jan Schakowsky, representante Illinois-Demócrata, envió una carta al presidente Bush pidiéndole la suspensión de los ‘contratistas’ en lo que se relacione con la supervisión, seguridad o interrogatorio de prisioneros.

"El uso de contratistas militares privados (...) es una política inadecuada que impide al Congreso brindar un panorama adecuado", afirmó la representante.

Existen dos nombres clave de empresas estadounidenses en los conflictos armados: Halliburton, que dirigió Richard Cheney antes de asumir la vicepresidencia de USA; y Kellogg, Brown & Root, satélite de Halliburton, que pudo llegar a Irak sin previa licitación.

La explicación de Cheney ante la celeridad de la firma del contrato fue: "Kellogg, Brown and Root ya se ha encargado antes de realizar un estudio sobre las modalidades de extinción de incendios de los pozos de petróleo. Lo más lógico es que ellos se encarguen de la misión, ya que conocen los detalles de los incendios y lo que se debe hacer".
En total, son más de 200 civiles los que han muerto, pertenecientes a las diferentes empresas que se ocupan de logística, alimentación, traducciones, etc.

IX .Global Risk es una empresa que cuenta con 1.100 hombres en Irak, donde tenía más soldados que España (antes de que el presidente José Luis Rodriguez Zapatero ordene la retirada).

Entre ellos hay ex soldados gurkas, que estuvieron inclusive en la Guerra de Malvinas al servicio del Reino Unido. Los gurkas son guerreros provenientes del Nepal (entre India y China, en la región himaláyica), y antes de Irak, 600 de ellos fueron enviados a Kosovo donde fueron los primeros en entrar, igual que en Malvinas.

Global Risk tiene un centro de entrenamiento en Valencia, España, controlado por oficiales israelíes. Ocurre que Israel es uno de los países pioneros en la oferta de servicios de este tipo. Dan Inbar, de Homeland Security Research Corporation, una firma consultora israelí con sede en California, "Israel le lleva una ventaja de 30 años sobre el resto del mundo".

Las empresas británicas también han sido beneficiadas con la guerra y la posguerra, ya que según David Claridge, director de la compañía de seguridad londinense Janusian, los ingresos de las empresas británicas del sector, pasaron de US$ 320 millones antes de la guerra a más de US$ 1.600 millones en la actualidad. El negocio les permitió, en el año 2001, invertir US$ 32 millones en desconocidas tareas de lobby en Washington DC.

Una nota de Duncan Campbell, del Center for Public Integrity, dice que "después de décadas de controvertidas intervenciones en los países en desarrollo, las empresas militares privadas están buscando reconocimiento legal. Desean ser re-catalogadas como guardianes de la paz y encargados de las resoluciones de conflictos". Esto se potenció después de sus intervenciones en Angola, Papúa y Nueva Guinea.

La misma preocupacion transmite Laura Peterson, analista del Centro por la Integridad Publica y autora del informe Making a Killing: the Business of War (Haciendo un asesinato: el negocio de la guerra): "No hay ninguna agencia del Gobierno ni ningun organismo internacional que vigile a estas empresas. Es imposible tener una idea exacta de ellas, saber como funcionan, como son los mecanismos de licitación".

X .En Latinoamérica existe también una creciente tendencia a la privatización de los servicios de seguridad. Además del caso mencionado de Colombia, ocurre en Brasil con la defensa de los latifundios sometidos al ataque del Movimiento Sem Terra.

En la Argentina, hay un boom de los vigiladores privados que en la provincia de Buenos Aires igualan a los efectivos de la Policía Bonaerense: 38.000 efectivos dedicados a la vigilancia privada, una enorme fuerza parapolicial. Se estima que en todos el país existen unos 100.000 vigiladores y la tendencia está en vías de crecer por las falencias del Estado en estos temas.

Peter Singer, el investigador de The Brookings Institution, y el hombre que por sus estudios tiene más entidad para hablar del tema de los mercenarios de la nueva era afirma en uno de sus trabajos que: "(...) Aún asi, la guerra es una cosa muy importante como para dejarla en manos de las empresas. Necesitamos mas transparencia y leyes que pongan coto de alguna manera a estas empresas, que hoy por hoy se mueven en un terreno muy ambiguo y cruzan la frontera con bastante frecuencia".