NEGOCIOS

B 737 MAX (8 Y 9)

Boeing gana (pero menos) y suspende previsiones 2019

Boeing ganó US$ 2.149 millones en el 1er. trimestre 2019, -13% que en el mismo periodo de 2018. Esto sucede tras las prohibiciones de los vuelos de aviones Boeing 737 Max 8 y 9 por los accidentes de Indonesia y Etiopía. Los resultados fueron perjudicados por un impacto en costes extras de US$ 1.000 millones por la ralentización de la producción de los 737. Asimismo, se cuentan costes por la revisión del entrenamiento de los pilotos y actualizaciones en los sistemas informáticos.

Es evidente que no caerá pero sí que se le complica muchísimo.

Boeing ha subido en Wall Street, y mantiene la confianza de los inversores pese a haber anunciado que suspende sus previsiones para 2019 ante la incertidumbre que rodea a su modelo 737 MAX, luego de 2 tragedias aéreas en los últimos meses. 

Según los expertos, la falta de malas expectativas es mejor que anunciar malas expectativas.

La compañía ha comentado que "las anteriores previsiones no reflejan el impacto del 737 MAX". 

Además, Boeing ha anunciado que dejará a un lado, por el momento, la recompra de acciones.

El motor de un Boeing 737 de un avión operado por la aerolínea rusa Utair se incendió este sábado 20/04 cuando iba a comenzar el despegue. No se trataba del modelo Max, que en estos momentos no puede volar hasta que Boeing solucione los problemas de los sensores. Algunos pasajeros tuvieron que abrir una puerta de emergencia y subirse al ala de la aeronave después de ver cómo salía fuego del motor. La aerolínea trasladó a los pasajeros a otro avión para realizar el vuelo a Makhachkala en el suroeste de Rusia, junto al Mar Caspio. 

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Boeing ha paralizado las entregas de sus modelos 737 MAX, tras entregar 89 en el 1er. trimestre, y ha reducido la producción mensual de 52 unidades a 42 mientras avanza en el proceso de certificación de sus aviones con el software mejorado.

La compañía aseguró que estos resultados reflejan las “menores entregas de modelos 737”, aunque precisa que se vio “parcialmente compensado por un mayor volumen en (los apartados) de defensa y servicios”.

Hasta marzo, Boeing tenía entregados 387 aviones de la gama 737 MAX en todo el mundo, pero están paralizados por orden de las autoridades que regulan el espacio aéreo en medio centenar de países, entre ellos los de la Unión Europea, USA, China y Canadá.

El presidente de Boeing, Dennis Muilenbur, subrayó en un comunicado: "Estamos enfocados en la seguridad y en volver a poner en el mercado al 737 MAX, recuperando la confianza de los clientes, reguladores y organismos".

Además, él ha apuntado que "estamos en tiempos desafiantes para nuestros accionistas y la propia compañía".

Por lo demás, los resultados de Boeing han estado en línea con lo esperado por los analistas. Concretamente, el BPA (Beneficio por Acción) ha sido de US$ 3,16 tal como lo anticipado. 

Además, los ingresos de Boeing han sido de US$  22.920 millones respecto a los US$ 22.980 millones esperados.

Boeing afirma que han completado más de 135 test sobre los nuevos 737 MAX que están fabricando.

Según la 'CNBC', la compañía planea remitir su nuevo plan para con este modelo a la FAA (Federal Aviation Administration) próximamente. 

El problema

Pero la prensa estadounidense embistió duro contra Boeing durante las semanas recientes.

El diario The New York Times investigó a la empresa, descubriendo que el rigor en la fabricación de los aviones puede haber tenido que ceder paso a la velocidad. 

Un trabajador de una de las plantas industriales, Joseph Clayton, le dijo al NYT: “Le he dicho a mi mujer que yo no pienso volar nunca en este avión, es una cuestión de seguridad”.

El foco de la prensa apunta a la planta de South Carolina, que produce tanto el 737 Max como el 787 Dreamliner. Esa planta, la más reciente que ha abierto la compañía, en 2009, habría sido construida en este estado porque hay menos trabajadores sindicalizados y Boeing quería evitar al máximo los sindicatos (USA da un primer aprobado al software de los Boeing 737 Max).

Según publica el periódico, un problema recurrente en esta planta es que los empleados dejan piezas sueltas en el avión, que suponen un grave riesgo y, peor aún, dos antiguos directivos, cuyos nombres y apellidos son citados, afirman que la empresa les empujó a ocultaciones para evitar que se pudieran comprobar los retrasos en la fabricación. 

La empresa, según señala un antiguo responsable de calidad, habría ocultado que puede haber piezas defectuosas que se hayan instalado en aviones que están volando.

La lista de personas citadas por los periódicos es muy extensa como para que las informaciones no sean contrastadas. Entre otras, otra persona encargada de calidad, con nombre y apellido, indica que ella fue penalizada por detectar cables con objetos punzantes en su entorno o por decir que que metales defectuosos que habían instalado en los aviones. 

Literalmente se dice que “fue intimidación. Cada vez que encontraba algo malo era acosada”. Esta persona dejó Boeing y demandó a la compañía pero perdió.

Las denuncias dejan en mal lugar los procedimientos internos del fabricante estadounidense, poniendo sobre todo en un aprieto a los servicios de control de la agencia americana de la aviación (FAA), que es la encargada de asegurar los estándares de seguridad (La idea de Trump para el futuro del Boeing 737 Max: cambiarle el nombre).