El cohousing senior sólo reservado para mujeres se viene imponiendo en Reino Unido, USA y países donde el estándar de vida es alto y el retiro de torna selectivo; Uruguay acaba de sumarse a la tendencia con un proyecto arquitectónico en ejecución para el grupo Mujeres con Historia.
VIVIENDAS COLABORATIVAS
Cohousing exclusivos para mujeres, una tendencia mundial que llegó a Uruguay
El cohousing senior sólo para mujeres, una modalidad de vivienda colaborativa que crece en el Hemisferio Norte, llegó a América Latina: en Uruguay ya empezó.
Se trata de la primera vivienda colaborativa feminista para personas adultas mayores en la República Oriental del Uruguay, que se erigirá en un inmueble recuperado, a través del programa Fincas Abandonadas que la Intendencia de Montevideo lo cediera en comodato en mayo de 2024.
La asociación civil Mujeres con Historias está integrada por 24 mujeres mayores de 60 años con distintas trayectorias vinculadas al feminismo.
Primer cohousing femenino en Uruguay
Se presentaron nada menos que 54 propuestas al concurso público que lanzaron Mujeres con Historias, la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU) y la Intendencia de Montevideo a fines del año pasado, lo que demuestra el interés que suscita este nuevo filón entre los desarrolladores y financistas.
El anteproyecto liderado por los arquitectos Francisco Erniaga, Emanuel Sagasti, Joaquín Bonfiglio y Gastón Álvarez de Ron, que tuvo como asesores a Erniaga en el área patrimonial y Lucía González en el área social, fue el elegido por el jurado.
Lo integraron la asistente social Clara Píriz, representante de Mujeres con Historias, y las arquitectas Adriana Bobadilla por la intendencia, Lucía Bogliaccini por la SAU, Jimena Abraham por la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de la República, y Carolina Tobler por los concursantes.
Tobler puso de relieve que, "frente a modelos más tradicionales, este proyecto de vivienda colaborativa, que además es un proyecto piloto que espera ser replicado y tomado como modelo, propone un sistema de convivencia basado en derechos, en autonomía y también en cuidado mutuo".
Y añadió que "busca dar una respuesta al desafío demográfico del envejecimiento no solo contemporáneo, sino también estatal, por un lado, y civil, por el otro”.
Mujeres con Historias
Clara Píriz y Cristina Grela, integrantes de Mujeres con Historias, estuvieron con la editora de Feminismos de la diaria, Stephanie Demirdjian, para difundir los alcances para la sociedad de este modelo de convivencia.
"Somos un grupo etáreo que antes no existía porque la gente se moría para la edad que tenemos nosotras y no tenía expectativa de ver qué hacer. Estamos rondando los 80 nosotras dos, tenemos muchas ganas de hacer cosas y nos sentimos con total capacidad de hacerlas", enfatizó Piriz.
Procuramos -precisó- conciliar el espacio propio, uno colectivo para todas las actividades cotidianas; que no haya necesidad de hacerlas solas o siempre, y finalmente uno comunitario, de intercambio con el barrio, las organizaciones.
La sociabilidad implica estar con otros, activos y tener proyectos, afirmó en el programa La Colmena, conducido por Carolina García.
"No necesitamos que hagan cosas para entretenernos, sino hacer nosotras cosas que trasciendan, lo que evita la soledad y aumenta la autoestima, porque seguimos trabajando y vemos los frutos de lo que hacemos. Y además realmente genera cuidados mutuos, de manera de prolongar la autogestión", acotó.
Espacios que integran privacidad y sociabilidad
Tobler ya había explicado al respecto que el proyecto ganador “separa muy bien el edificio nuevo de la casa existente y maneja la posibilidad de que esa casa funcione tanto con el edificio nuevo para las personas que van a habitar el lugar como directamente con el barrio: podría ser una biblioteca, un café, un espacio separado independiente de lo que es la vida más privada de las mujeres que van a vivir ahí”.
Por su parte, Grela resaltó que este sistema implica posibilidades de ahorro, incluso al Estado, debido a que "con varias viviendas de este estilo se ahorra en salud, porque las personas se enferman menos cuando viven socialmente".
Médica activista por los derechos sexuales y reproductivos y vicepresidenta de Mujeres con Historias, manifestó que "para nosotras esta es la primera ecografía que tenemos de la gestación”.
Y aclaró que “lo que viene ahora va a necesitar de todas las ayudas y los apoyos” posibles, en referencia al próximo paso que es conseguir la financiación para poder construir la vivienda".
Sostuvo además que, si bien este proyecto es específicamente para Mujeres con Historias, la asociación civil “tiene como propuesta la transformación de la política pública para los adultos mayores, mujeres y varones, que quieran vivir juntos en esta etapa final de la vida y por eso nos estamos jugando los últimos años".
Vivir juntas en forma colaborativa
Completó la idea: "Por eso las urgencias que tenemos en esta etapa final de la vida: vivir juntos y en forma colaborativa para cuidar la autonomía, la salud mental, trabajar en el barrio y hacer un centro barrial que realmente acompañe a adultos y a adultas mayores, pero también a gente joven, de la que necesitamos mucho”.
Se esperanzó, finalmente, en que esto no sea una cuestión aislada, sino que, a través de nosotras, se puedan formar otros grupos en Montevideo y en el interior”.
El objetivo, sintetizó, es lograr “una gran transformación desde la individualidad de vivir en un 4x4 con baño, que es el individualismo del capitalismo llevado al extremo, a vivir de forma colaborativa, comunitaria y de ayuda mutua, que nos parece importantísimo para transformar la vida de este país al que queremos mucho y al que le estamos dedicando nuestros últimos alientos”.
En Argentina no se conoce que existan proyectos de estas características, y menos genéricamente diferenciados, en principio por no haber regulaciones claras que los encuadren legalmente la propiedad y, de ese modo, estimulen a concretar la idea.








