La noticia es que Tía Maruca abandona Albardón (San Juan) pero hay que ubicar en contexto y agregar precisiones. Después de más de dos décadas en góndolas y en la memoria de los consumidores, la firma anunció que dejará de fabricar sus productos en su propia planta y migrará a un modelo de producción tercerizada de su fábrica.
RECONVIRTIENDO
Tía Maruca vendió San Juan y espera modernizarse en Luján
Reconversión es la palabra: Tía Maruca dejó San Juan a Juan Carlos Crovela, y se queda en Luján (PBA) para modernizar su producción.
El establecimiento, que fue de PepsiCo, fue adquirido por Juan Carlos Crovela, quien integró el directorio de Georgalos.
Crovela compró la planta en San Juan, se comprometió a modernizarla, incorporar tecnología y ampliar su capacidad productiva.
Tía Maruca había adquirido Dilexis a PepsiCo en abril de 2017, una superficie de 22.000 metros cuadrados y una capacidad productiva de 3000 toneladas de galletitas al mes.
Según medios sanjuaninos, bajo la nueva gestión se saldaron deudas pendientes con el personal, incluidos salarios y aguinaldos, y se estabilizó el ambiente laboral tras un periodo de conflicto.
Crovella tiene negocios en el rubro azucarero en Tucumán, gestiona un molino harinero en Entre Ríos y maneja una distribuidora de golosinas en Buenos Aires.
La producción
Tía Maruca, marca fundada por Alejandro Ripani, seguirá en su planta de Luján.
La marca argentina de galletitas, liderada por la familia Ripani y el grupo Argensun Foods, se esmeraron en desmentir rumores de crisis.
Pablo Tamuro, su CEO, le dijo a La Nación:
“Estamos creciendo a razón de un 25% interanual. y estamos produciendo entre 400 y 500 toneladas de galletitas por mes. Evidentemente, le estamos robando mercado a otras marcas. Tía Maruca tiene una excelente relación de precio-calidad, compite en las primeras ligas y está transitando una expansión: todos los meses vende más”.
En Luján, la firma emplea a 200 personas y produce galletas de arroz, tallitas y productos de “corte de alambre” como sus clásicas Pepas y anillos de coco. Para otros productos, recurre a especialistas (fazones) que pueden fabricar ciertas galletas con mayor eficiencia.
De acuerdo con Tamburo, el desafío de Tía Maruca no pasa por las ventas, sino por modernizar las líneas para producir más, dado que la demanda comenzó a superar su capacidad “Estamos agradecidos de que donde ponemos el producto rota y tenemos demanda. Nuestro punto ahora es cómo hacemos para conseguir el capital de trabajo necesario para soportar este crecimiento”, indicó.
Cómo nació y creció Tía Maruca
Fundada en 1998, la marca apostó desde el inicio a una identidad cercana, con productos que buscaban replicar el sabor casero en formato industrial. El crecimiento fue rápido y en pocos años, logró distribución nacional e incluso exportaciones a países de la región.
El punto más alto llegó en 2017, cuando la empresa amplió su capacidad productiva con la adquisición de una planta en San Juan. Ese salto, sin embargo, también aumentó su exposición a los vaivenes económicos.
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