BYD, la automotriz insignia de China a nivel global, logró la venta número 10.000 en Argentina. A pocos meses de su desembarco oficial en el país, la marca con sede en Shenzhen publicitó el hito y reafirmó que su llegada es permanente, planteando un escenario de competencia volátil en el mercado local.
Con el BYD Dolphin Mini como motor de ventas, la automotriz se puso a la cabeza de las ventas electrificadas en el país. Además, los últimos datos de ACARA revelaron que también lidera las ventas en términos de la competencia entre las múltiples marcas chinas que llegaron a Argentina en los últimos meses.
BYD en Argentina: Los planes
En lo que respecta al desarrollo de BYD en Argentina, la compañía de Shenzhen cuenta con un diferencial que la desmarca de otras ofertas llegadas desde el gigante asiático. Se trata de la radicación directa de una filial en el país, salteando el modelo de mediadores de importación locales, lo que le brinda una representación sin intermediarios.
Esto forma parte de un plan de expansión global que BYD ha desarrollado como respuesta a la caída de las ventas en China. Algo que implicó una expansión del canal exportador, que actualmente representa más de la mitad de los negocios por coches concretados por la marca.
A nivel Mercosur, el plan de BYD tiene como base la planta de Bahía, en Brasil. Recientemente inaugurada, esa fábrica es la primera instalación de ultramar de la marca china y en los próximos meses comenzará a proveer a varios mercados de la región, entre ellos Argentina, eliminando así las barreras arancelarias extrazona y reduciendo la dependencia de programas específicos como el cupo de 50.000 coches electrificados anuales que liberó la Casa Rosada.
Oferta amplia, demanda reducida
El crecimiento de BYD en Argentina se da en un contexto incómodo para las automotrices en general. Con ventas proyectadas a la baja respecto al repunte del 2025, las concesionarias vienen batallando mes a mes para cubrir costos ante una evidente menor demanda.
Bajo ese contexto, el desenvolvimiento novedoso de las marcas chinas llegó para añadir más incomodidad en el mercado local, proponiendo una oferta ampliada que presiona los precios hacia abajo. Algo que complica directamente a las operaciones industriales en el país, que se han adecuado progresivamente a la coyuntura.
Con coches muy tecnológicos y de una calidad más que aceptable para los estándares Mercosur, las marcas chinas como BYD añadieron competitividad luego de años de cierre importador, lo que cambió la ecuación de poder entre vendedores y compradores.
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