Durante julio, el mercado de autos 0km de China volvió a registrar una caída en ventas anotando el décimo mes consecutivo de contracción. En medio de una fuerte guerra de precios interna, los negocios se contrajeron en un 21,1% interanual alcanzando las 1,4 millones de unidades comercializadas.
La saturación local con una oferta amplia de marcas llevó a las automotrices a tener que luchar por cada venta para mantener los volúmenes. Incluso resignando rentabilidad y acercándose a valores de costo, los vendedores de autos en China vienen luchando con una demanda ostensiblemente menor a la oferta, cuestión que amenaza con quebrar la continuidad del universo de empresas que surgieron en los últimos años.
Si bien esa realidad puede parecer lejana para Argentina, no lo es y mucho menos para las automotrices radicadas a nivel local. A pesar de que los autos de origen chino todavía representan un porcentaje menor dentro del mercado local (en torno al 15%), el pulso del mercado del país asiático es un factor condicional directo para el futuro de los proyectos industriales locales.
Al respecto, un reporte de Reuters dio cuenta de que las fábricas chinas de autos se han volcado fuerte a la exportación como vía de escape a la tensión de su propio mercado. Tan solo en julio, el informe de la Asociación China de Automóviles de Pasajeros (CPCA) dio cuenta de un incremento interanual del 88% en las ventas a mercados extranjeros, con 923.000 unidades.
China puede inundar el mercado internacional
Con un nivel de productividad ostensiblemente mayor a cualquier otro país productor de autos en el mundo, China comenzó a concentrar sus esfuerzos en instalarse en mercados extranjeros. Para sobrellevar la caída de ventas a nivel local, las automotrices de ese país encararon una agresiva estrategia exportadora con foco en Europa, América Latina, Medio Oriente y África.
Un ejemplo claro de esto es el de BYD, la mayor automotriz de China. La compañía con sede en Shenzhen, que anticipó la guerra interna de precios como una competencia de “supervivencia”, pudo amortiguar sus pérdidas en los últimos meses gracias a los canales exportadores.
Durante julio, BYD logró confirmar una tendencia de ventas mundiales positiva de tres meses consecutivos, aún a pesar del ancla que representó el propio mercado chino. Esto fue gracias a una suba sostenida de las ventas en el extranjero.
La estrategia de BYD para lograr internacionalización de la marca no se limitó a los envíos desde China, sino también al desembarco industrial en otros bloques comerciales. Algo que sucedió primero en el Mercosur con la flamante fábrica en Bahía, Brasil, que próximamente podrá distribuir stock a toda la región sin tener que abonar aranceles.
En otros casos, las automotrices chinas optaron por alianzas directas con fabricantes internacionales. Algo que pasó entre Stellantis y Leapmotor, uno de los joint venture que promete dar pelea en el mercado internacional a BYD.
De esa forma, la marcada tendencia a las exportaciones de las automotrices chinas revelan que la dura batalla de supervivencia para las insignias chinas está en marcha.
Más presión para las automotrices en Argentina
Para un país productor de autos como Argentina, la predisposición china a la exportación de autos no representa una novedad menor. Más aún teniendo en cuenta la etapa de apertura importadora que inició hace poco más de dos años.
Respecto a ello, la llegada de múltiples marcas chinas al mercado local generó una revolución que con pocas unidades logró romper con una lógica instalada donde los vendedores poseían todo el poder de negociación a la hora de concretar un negocio.
A nivel local, este nuevo escenario abrió un cuadro complejo para la continuidad de las operaciones tradicionales de la industria automotriz nacional. Un combo que incluye mayor competencia y menor demanda, que favorece a los consumidores pero que pone bajo presión total a los productores.
Según datos liberados por la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), julio representó una contracción del 16% interanual en la producción de autos en Argentina. Esto en respuesta a un menor nivel de demanda interna y también externa, con caída de exportaciones a un Brasil con una marcada preferencia por los autos chinos.
La solución podría estar en el problema
En Europa, los proyectos industriales de las automotrices chinas han avanzado con alianzas directas con las fabricantes tradicionales. Las barreras productivas del bloque obligaron a las marcas asiáticas a buscar socios y a cumplir con un cupo de integración de piezas locales para los primeros proyectos de autos chinos fabricados en esa región.
Para Argentina y su entramado automotriz, incluyendo las autopartistas, esto podría representar un modelo que permita pensar en una continuidad de la actividad. Algo que, de hecho, se está explorando de manera extraoficial en varias instalaciones automotrices nacionales.
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