Automotrices de Estados Unidos han presionado en el Congreso para prohibir definitivamente el desembarco de autos chinos en el país. En medio de las conversaciones entre Xi Jinping y Donald Trump, un proyecto bipartidista ganaría anuencia en el Senado para ejecutar una medida estricta de protección industrial.
PROTECCIONISMO
Automotrices de USA presionan a prohibir los autos chinos: "Si entran es el fin"
En el Congreso de Estados Unidos, un proyecto bipartidista avanza hacia la prohibición definitiva de los autos chinos. Las automotrices locales presionan.
Al respecto, un artículo de Reuters dio cuenta del avance de las conversaciones entre legisladores demócratas y republicanos que se mostraron dispuestos a un apoyo conjunto para alcanzar el blindaje del mercado interno y evitar el desembarco de cientos de marcas chinas que podrían eliminar a la competencia fácilmente con una política de precios agresiva.
En ese sentido, la senadora demócrata por Michigan Elissa Slotkin anticipó un acercamiento muy fuerte entre ambos espacios políticos que podría dar lugar a un tratamiento rápido de la normativa en el Senado. Algo que vendría a ratificar la política de bloqueo vigente a fuerza de tarifas de más del 100% para desalentar a la importación de autos chinos.
Según la senadora, el ingreso de coches fabricados por China podría representar el “fin” de las automotrices estadounidenses. Entre ellas, algunas históricas como Ford y General Motors.
USA y el bloqueo a los autos chinos
La presión legislativa creció en el Senado estadounidense al calor de las conversaciones entre Washington y Pekín en términos comerciales. La visita de Xi Jinping traería consigo una discusión en torno al tema, sobre el cual Trump se mostró abierto al diálogo a partir de un esquema de radicación automotriz de las marcas chinas a nivel local.
En ese sentido, la postura de la Casa Blanca sería la de forzar una “mudanza productiva” de las automotrices chinas hacia Estados Unidos, tal y como sucedió a la inversa hacia mediados del siglo XX.
Más allá de las cuestiones comerciales, distintos sectores políticos, incluyendo la administración de Joe Biden, señalaron altos riesgos a la seguridad nacional derivados de la participación del Gobierno chino en la mayor parte de las automotrices de ese origen. Algo que fue ratificado en distintas normativas que impiden la comercialización de vehículos o autopartes de empresas que tengan algún grado de inversión china, incluyendo marcas occidentales.
Esto último entorpece no solo el ingreso de marcas chinas, sino también de otras tradicionales que hace años venden autos en Estados Unidos y que a raíz de su composición accionaria podrían quedar fuera del mercado. Algo que podría suceder con Mercedes-Benz, por ejemplo, cuya composición accionaria comprende capitales chinos en un 20%.
China, la mayor automotriz del mundo
Mientras Estados Unidos discute la prohibición, las automotrices chinas se chocaron con una fuerte caída de la demanda interna en el mayor parque automotor mundial. Con una merma sostenida de las ventas, las principales marcas desataron un plan de emergencia con orientación a la exportación y la penetración definitiva de mercados extranjeros, incluyendo Europa y Latinoamérica.
Bajo ese escenario, y con los coches electrificados como especialidad, el país asiático proyecta la exportación de casi 10 millones de unidades que permitan revertir meses de pérdidas tras la eliminación de subsidios al consumo “en casa”.
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