Brufau maniobra preparando su ratificación en Repsol
Por diversos motivos, hay funcionarios argentinos que mantienen sus expectativas de que Antoni Brufau i Niubó cese en la presidencia de Repsol, probablemente a manos de Isidro Faine, el hombre de La Caixa a quien las autoridades argentinas le hicieron una oferta para que la petrolera española participe de Vaca Muerta a cambio de cesar los litigios judiciales múltiples que frenan las ambiciones de Cristina Fernández de Kirchner en ese campo neuquino. Sin embargo, Brufau no solamente conoce a los argentinos sino que también tiene una amplia experiencia exitoso en la gestión corporativa, y ya mueve sus fichas.
22 de abril de 2013 - 09:58
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El Consejo de Administración de Repsol se prepara para trasladar a sus accionistas, en 48 horas más, una propuesta de dividendo consistente en el pago de una retribución complementaria de 0,5 euro por acción que se sume a la ya abonada como parte del dividendo a cuenta y que eleve a 1 euro por acción el importe con cargo a las cuentas de 2012.
La compañía también propondrá a la junta la continuación del programa 'Repsol Dividendo Flexible', mediante el cual los accionistas tienen la opción de elegir el cobro del dividendo en acciones o en efectivo.
Junto a esto, presentará los resultados de 2012, en los que generó 2.060 millones de euros, apenas -6,1%, a pesar de los efectos a la baja en la valoración de los inventarios y de la expropiación de YPF, contra la que sigue batallando en todos los frentes judiciales.
El consejo de administración de Repsol aprobará previsiblemente este miércoles 24/04 la designación como nuevo consejero de la compañía del actual presidente de la constructora Sacyr, Manuel Manrique, quien asumirá el cargo en representación de ese grupo que en el pasado, cuando lo controlaba Luis del Rivero, tuvo enormes diferencias con Antoni Brufau i Niubó.
Pero Luis del Rivero quedó atrás en la historia de Sacyr, y Manrique cubrirá la vacante dejada a comienzos de marzo por Juan Abelló, quien salió de la petrolera días después de comunicar que había vendido su participación del 9,62% que tenía como socio de referencia de Sacyr.
La salida por parte de Abelló (quien apoyó a Brufau contra del Rivero) del capital de Sacyr implicó también el abandono de sucargo de consejero y vicepresidente de Repsol, desempeñado en representación de la constructora, cuya participación en la petrolera ronda el 10% y da derecho a dos asientos.
De esta forma, Manrique se sumará a José Manuel Loureda como consejero de Repsol en representación de Sacyr y asumirá un cargo para el que ya había sonado su nombre hace más de un año, cuando Luis del Rivero dejó tanto la constructura como su puesto de vocal en la petrolera.
El consejo de Repsol aprovechará también la reunión de esta semana para convocar previsiblemente para finales de mayo a la Junta General de Accionistas, en la que la asamblea podría tener ocasión de ratificar en el cargo al nuevo consejero. Brufau espera contar en esa oportunidad con la ratificación absoluta a su gestión, pese a que son conocidas las maniobras argentinas para intentar introducir en ese encuentro una oferta de acuerdo en el litigio por YPF, realizada a espaldas de Brufau, durante una visita a Ciudad de Buenos Aires de Isidro Fainé, de La Caixa, principal minoría accionaria en Repsol y que impulsó a Brufau a la conducción de la petrolera.
De los 15 consejeros de la compañía, en 2013 vencen los mandatos cuatrianuales de 2 de ellos, que son la independiente María Isabel Gabarró Miquel; y el ejecutivo y secretario del consejo, Luis Suárez de Lezo. Repsol podría incluir en el orden del día sus ratificaciones.
El equilibrio de poder en Sacyr hace que, a corto plazo pueda abandonar también el consejo Loureda para dar entrada a Demetrio Carceller, inmerso en estos momentos en la disputa que se mantiene en Pescanova.
Carceller mantiene una excelente relación con Antoni Brufau
Un año después
"(...) Los términos forman parte del repertorio de Axel Kicillof, el ideólogo de la estatización y favorito en aquella época de la presidenta. “No hay que poner un peso”, le garantizó a la viuda de Kirchner tras hacerle las cuentas de una expropiación que, en rigor, nunca se consumó porque el país aún no ha desembolsado un céntimo.
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El senador y ex ministro Aníbal Fernández tuvo un lapsus y en medio del convulsivo proceso –ratificado en el Congreso- dijo que se pagarían “los valores que corresponden a la verdad” y no por el precio que “se le antoje a Antonio Brufau”. El presidente de la multinacional había pasado en pocos meses de ser el empresario ejemplar para Cristina Kirchner a la bestia negra. Repsol acudió al Ciadi, el arbitraje que depende del Banco Mundial para diferencias relativas a inversiones. Allí, la demanda sigue su curso.
La secuencia de los hechos, prevista por el Gobierno argentino, debería seguir con una historia de los grandes éxitos de la YPF nacional y popular pero la realidad dibuja otro escenario. Miguel Galuccio, economista y buen jinete de polo, aceptó tomar las riendas de YPF. En mayo del pasado año se trasladó a su país natal -importó su cuadrilla de caballos para continuar sus prácticas de equitación- y se puso manos a la obra. Un año más tarde el balance de la compañía arroja un beneficio neto de 3.902 millones de pesos, equivalente a unos 770 millones de dólares al cambio del momento. Esto es, un 12,2 por ciento menos que en 2011, cuando Repsol controlaba la empresa.
Las esperanzas de lograr socios para explotar el filón de “Vaca Muerta”, el pastel más goloso de la petrolera, hasta la fecha no se han concretado. Argentina suscribió un memorándum de entendimiento con la multinacional Chevron pero, de momento, se ha quedado en una declaración de intenciones. En diciembre, Galuccio firmó un acuerdo con la argentina Bridas International y en marzo con la filial estadounidenses Dow. El objetivo es, de nuevo, la explotación de Vaca Muerta, el yacimiento de petróleo y gas que se extiende sobre una superficie total de treinta mil kilómetros cuadrados, en el suroeste de Argentina.
Las estimaciones más optimistas consideran que el esfuerzo inversor para sacarle todo el jugo a Vaca Muerta, no será menor a veinticinco mil millones de dólares por año durante una década pero, aunque YPF continúe anunciando acuerdos nada hay materializado. En este contexto Chevron afronta una demanda en Ecuador por daños ecológicos que deja en la cuerda floja su sociedad virtual en Argentina.
“La situación de YPF, más allá de su estatización, es compleja y lo seguirá siendo porque los problemas que enfrenta tienen que ver con la supuesta argentinización de la empresa en febrero del 2008, con el ingreso del grupo Esquenaki como accionista y con cargos de dirección relevantes, acordados y avalados por la conducción de Repsol y por el Gobierno argentino”, recuerda Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Exterior. Aquella decisión significó, ”en la práctica un formidable pago de dividendos en efectivo, -90 por ciento de las utilidades por 10 años más 850 millones de dólares de las retenidas hasta el 2007- lo que ha llevado a que YPF, -que ya venía en un proceso de caída de producción y de reservas previo a ese acuerdo-, no tuviera luego fondos disponibles para hacer las inversiones destinadas a asegurar reservas y mantener la producción”.
La reflexión de Ochoa viene acompañada de las cifras de reducción de producción de hicrocarburos del 2012 que cayeron “un 0,6 por ciento”, tendencia que se mantiene y profundiza en lo que va de año.
Matías Carugati, de la consultora Management & Fit observa que el principal problema de YPF es lograr acuerdos de inversión reales para explotar Vaca Muerta. Pero, en el actual contexto, “es casi imposible que el Estado pueda remplazar el aporte privado”, puntualiza Ochoa. La pregunta del millón es si la estatización resolvió los problemas de autoabastecimiento de Argentina. La respuesta, hoy por hoy, es negativa. Ochoa insiste en que “la política energética de Argentina está mal definida desde el 2003”, necesita de “urgentes rectificaciones” pero, aunque “estamos muy mal, quizás podríamos estar muy bien si los recursos del “shale” se transformaran en reservas que pudieran ser explotadas”."









