Los premios Oscar de este 2023 están a la vuelta de la esquina, y aunque la gala de la Academia ya va por su edición 95, durante su trayectoria estuvo plagada de circunstancias particulares o calamidades curiosas.
CURIOSO
Premios Oscar: Una historia plagada de rarezas
A pesar de su halo de perfección, los Premios Oscar distan de serlo: Historias extrañas plagadas de percances y decisiones desastrosas aggiornan este evento
Desde robos de estatuillas hasta spoilers de quién iba a ganar antes de que se hiciera la ceremonia, los premios Oscar gozan de una enorme tradición en materia de problemáticas, aunque muchas son típicas de la organización de un evento de tal envergadura.
Al final se supo: La confusión fue culpa de Twitter
El error garrafal en torno a la Mejor Película de 2017, donde Faye Dunaway y Warren Beatty equivocaron el galardón cuando anunciaron que La La Land era la ganadora en vez de Moonlight, se supo un tiempo después de que ocurrió el accidente.
Y todo ocurrió porque una persona estaba (supuestamente) en Twitter. La persona encargada de entregar el sobre, Brian Cullinan, se distrajo dándole a los anfitriones de ese momento el sobre equivocado, porque estaba posteando con su teléfono.
Mientras Cullinan tuiteaba una foto de la ganadora del premio a la mejor actriz, Emma Stone, en el momento en que debería haber entregado el sobre a Beatty.
Sin embargo, tiempo antes que pasara esto, en épocas donde no había Twitter para dispersarse, Sammy Davis Jr, también pasó por una experiencia similar.
Presentó el premio a la Mejor Adaptación o Banda Sonora a "John Addison por Tom Jones." ¿El problema? Addison ni siquiera estaba nominado en esa categoría.
La Academia inventó los sobres para no spoilear
Esta clase de eventos manejan en secreto absoluto la lista de los ganadores, pero en su génesis, ésto no era así. La razón por la que los Premios de la Academia implementaron los sobres en primer lugar implicaba un embargo violado.
En 1940, The LA Times publicó los nombres de todos los ganadores de los Oscar antes de que se celebrara la ceremonia. Tras esta catástrofe, la Academia introdujo un nuevo y estricto procedimiento, e incluyó una de sus cláusulas más famosas, donde los ganadores no pueden vender sus estatuillas.
Otra cosa que se recrudeció con los años fue la seguridad de los premios en sí mismos, porque salvaguardarlos también es prioridad para los organizadores. Durante el año 2000, la academia se enfrentó a un robo impensado.
55 estatuillas fueron sustraídas en este momento, y más de 4000 papeletas se perdieron en el correo. Una semana después, se encontraron 52 de los trofeos cerca de un contenedor de basura.
La extraña cadena de problemas finalmente no descarriló el programa, pero sigue siendo uno de los momentos más caóticos en la historia de la Academia.
Premios Oscar: Los galardones no son de nadie
A partir de 1950, al momento de recibir su trofeo, los ganadores de los Oscar deben firmar un acuerdo especial, en el que prácticamente admiten que no son los verdaderos dueños del galardón a recibir.
El reglamento oficial del certamen establece que los ganadores no pueden vender o deshacerse de su estatuilla sin ofrecer antes su venta a la Academia por un dólar. Si se niegan a firmar, no podrán conservar su trofeo. La norma también se aplica a sus herederos tras el fallecimiento del ganador.
Claro que por supuesto, hay excepciones. Harold Russell ganó el Oscar al mejor actor de reparto en 1947 por su trabajo en Los mejores años de nuestra vida.
Como había recibido el premio antes de 1950, eso significaba que nunca firmó el acuerdo de 1 dólar. Lamentablemente, se vio obligado a vender la estatuilla en 1992 para recaudar dinero para los gastos médicos de su esposa.
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