El Gobierno de Colombia aceleró recientemente por la compra de al menos dos aviones de logística militar Embraer KC-390 Millennium de fabricación brasileña. La decisión se enmarcó en la necesidad de modernizar la flota de la Fuerza Aérea Colombiana, que actualmente opera antiguas unidades C-130 Hércules de fabricación estadounidense.
RECAMBIO
Argentina mira: Colombia va por el Embraer KC-390 para empezar la jubilación del Hércules
Colombia inició la compra de dos aviones logísticos militares. Empieza el reemplazo del C-130 Hércules, cambio que Argentina también necesita.
El paso, impulsado directamente por el presidente colombiano Gustavo Petro, constituyó una primera muestra de intención de iniciar una transición progresiva a la modernización de las capacidades operativas de las fuerzas. Esto en el marco de un reclamo interno por el avanzado deterioro del material vigente, que acumula décadas de operaciones.
De hecho, el Hércules C-130 fabricado por Lockheed Martin es uno de los pilares fundamentales en el funcionamiento de la FAC. Sobre ese sistema se han posado innumerables misiones, tanto en combate contra el narcotráfico y amenazas internas como así también tareas de salvamento y rescate, entre otros.
La elección inicial del KC-390 de Embraer constituyó una oportunidad regional para el Gobierno colombiano, en colaboración directa con el Gobierno de Brasil. Cabe recordar que la empresa aeroespacial brasileña tiene participación estatal, lo que estrechará aún más el lazo entre la administración de Petro y Lula da Silva, dos presidentes regionales alineados políticamente.
Qué es el KC-390 y el C-130
En ambos casos, se trata de aviones logísticos para fines militares. Dentro de sus diferenciales, tanto el Embraer como el Lockheed Martin ostentan capacidades de carga elevada en toneladas, posibilidades de operar en pistas cortas y en mal estado y una autonomía de largo alcance, lo que les brinda una alta versatilidad para la aplicación a multiples misiones.
A nivel histórico, el Hércules ha sido el principal exponente de la logística militar. Con varias generaciones militares abordando desde su aparición en la década de 1950, cientos de fuerzas lo han usado a lo largo de los años, siendo una de las aeronaves militares más icónicas y relevantes del mundo por su confiabilidad y versatilidad, superando los 70 años de servicio en su primera generación.
Ahora bien, el deterioro del material activo y la desactualización ha comenzado a impactar entre las distintas operadoras del Hércules, lo que inició todo un proceso global de recambio. Con un mantenimiento elevado y cada vez menos respuestos por el paso de los años, el sistema original del C-130 inició su fase de declive, abriendo un lugar importante en el mercado.
Un lugar que el KC-390 de Embraer llegó para ocupar entre sus competidores, como el moderno Airbus A400M o el C-130J Super Hércules de Lockheed Martin. Dentro de esa carrera, el avión de fabricación brasileña logró una posición expectante, con una demanda creciente entre las fuerzas de aviación en países como Portugal, Corea del Sur, Países Bajos y el propio Brasil.
Qué aprendió Colombia
El recambio de material decidido por el Gobierno colombiano llegó además tras una impactante tragedia militar. Se trata del accidente del C-130 Hércules FAC 1016 en Puerto Leguízamo, Putumayo, que dejó un saldo de 69 militares muertos, siendo el accidente más mortífero de la historia castrense colombiana.
Ese suceso gatilló la crítica del presidente Petro a sus antecesores, a quienes acusó de “haber comprado chatarra”. Si bien las causas del accidente no fueron determinadas aún, las primeras versiones indicaron la posibilidad de un sobrepeso en la carga que habría condenado a la aeronave al desastre, algo que no sería relativo al desgaste del aparato pero que sí revelaría la falta de material disponible para las operaciones necesarias.
Por esto último, el Gobierno colombiano insistió en que la compra de los KC-390 no sería la única reacción. Se trataría de una maniobra enmarcada en un plan de expansión de flota, que además podría diversificarse con otras aeronaves.
Qué debe mirar Argentina
El desenvolvimiento colombiano en la modernización de la flota logística militar es un caso que Argentina puede seguir de cerca por varios factores similares. Dentro de la región, la Fuerza Aérea Argentina es una operadora histórica de los C-130 Hércules, con décadas en servicio siendo la piedra angular de la flota militar.
Al igual que el resto de los Hércules operativos en el mundo, las unidades argentinas también quedaron expuestas al paso del tiempo. Todo ello potenciado, además, por los límites presupuestarios para el mantenimiento y el sometimiento de un estrés exagerado de los aparatos por contar con escasos ejemplares (5 en servicio, 2 fuera).
En ese marco, el debate interno de las fuerzas armadas nacionales ha incluido la necesidad creciente de un reemplazo o renovación del sistema C-130 con propuestas modernizadas que puedan soportar la carga de las operaciones logísticas que, en tiempos de paz, constituyen casi la totalidad de las actividades de la Fuerza Aérea.
Un antecedente cercano que materializó el estrés señalado fue el caso del Hércules TC-66 que, rumbo a Dinamarca, debió retornar al país por un incidente grave en uno de sus motores. Ese evento gatilló un reclamo interno más fuerte dentro de la Fuerza Aérea, exponiendo la necesidad de tomar acción sobre la situación.
Ahora bien, a diferencia del caso colombiano, en Argentina la disposición de recursos para renovación de material bélico es sumamente limitada. Si bien la opción del KC-390 de Embraer podría lucir obvia por la cercanía geográfica e histórica con Brasil y por la participación de Fadea en el proceso de fabricación del avión, cualquier incorporación supone un desafío presupuestario supremo.
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