Los emperadores romanos del siglo I d.C. gobernaban con mano de hierro, con la espada ensangrentada y con delirios de persecución, temiendo que algún ayudante pudiera envenenarlos con cicuta, ya fuera por el largo historial de monarcas que terminaron con la lengua verde o porque simplemente estaban locos.
INTOXICADOS Y ATURDIDOS
Emperadores romanos insanos: Locos despiadados o envenenados por plomo
Calígula, Neón y Cómodo, locos perversos o con conductas psicopatológicas por la contaminación de plomo. ¿Estaban envenenados o eran simplemente sádicos?
Hoy en día serían considerados enfermos mentales por sus conductas impredecibles, extravagantes y psicopatológicas. Aunque muchos señalan que su comportamiento errático se debían a que el trono se sostenía mediante el derramamiento de sangre de los adversarios, tanto dentro como fuera de la corte romana, donde siempre había algún sucesor al acecho, al pie del cañón.
De hecho, en el artículo de Paul Ratner en Big Think, se enumeran todos los comportamientos incestuosos, sádicos y perversos de Nerón, Calígula y de al menos cuatro emperadores romanos.
- Calígula se acostaba con las esposas de otros, llevaba a cabo masacres en masa por diversión y hacía ejecutar a miembros del público cuando se aburría en las obras de teatro.
- Nerón mató a muchos miembros de su familia, golpeó hasta la muerte a una amante mientras estaba embarazada, gastó generosamente y también disfrutó de una buena ejecución.
- Heliogábalo eliminó a Júpiter como dios principal y promovió a su deidad favorita, Heliogábal, tras circuncidarse. Por si fuera poco, también se prostituyó en burdeles.
- Vitelio era un glotón de los glotones. Enviaba flotas romanas para conseguirle comida exótica, como un Uber Eats por mar
- Caracalla asesinó a miembros de su familia y a cualquiera que lo criticara, incluidos miles de personas en Alejandría después de que una obra de teatro local lo insultara allí.
El plomo, el enloquecedor de los emperadores
Algunos historiadores consideran que los emperadores habrían enloquecido debido al envenenamiento por plomo, como muchos otros romanos comunes, ya que las tuberías del Imperio estaban hechas de ese material. Esta exposición podría haber provocado síntomas neurológicos como irritabilidad, cambios drásticos de comportamiento e incluso delirios.
Asimismo, Joanna Moore, en un artículo publicado en el International Journal of Osteoarchaeology, asevera que “la primera evidencia bioarqueológica de que el envenenamiento por plomo fue un factor que contribuyó a las altas tasas de mortalidad infantil y morbilidad infantil observadas en el mundo romano”.
Para dicha investigación, se tomaron muestras del esmalte dental de niños y adultos del Imperio Romano, y se concluyó que los niños que murieron a una edad más temprana presentaban concentraciones significativamente mayores de plomo en los dientes.
Según la medicina, cuando los niños no mueren por saturnismo —es decir, cuando sobreviven a la exposición al plomo— pueden desarrollar discapacidades o trastornos del comportamiento. En los casos más graves, puede verse afectado el desarrollo cerebral, con síntomas que incluyen una reducción del coeficiente intelectual (CI), dificultades de atención y un incremento en las conductas antisociales.
Por todo esto, es probable que los emperadores romanos hayan estado envenenados por plomo.
"En el apogeo del poder del Imperio Romano, la producción de plomo alcanzaba unas 80.000 toneladas anuales. El plomo y sus compuestos se utilizaban con gran ingenio de numerosas maneras, y el envenenamiento por plomo era pandémico, siendo su gravedad proporcional al poder y estatus de la clase", relata D.E. Woolley en Una perspectiva del envenenamiento por plomo en la antigüedad y en la actualidad (1984).
La escritora científica Emily Sohn, del Dartmouth College, señala como su colega que los primeros sistemas de plomería de Roma eran de plomo, y que este metal se utilizaba en “vajillas, cosméticos, monedas, balas y pinturas”, así como en el vino, incluso como edulcorante. La experta asegura que la élite gobernante era la que más contacto tenía con el plomo.
Sohn afirma que se creía que Julio César y Octavio eran estériles, y que ahora se sabe que esto podría deberse a la exposición al plomo. Además, muchos aristócratas romanos sufrían de «gota saturnina», una enfermedad que puede ser causada por intoxicación por plomo.
Locos y envenenados —saturnismo—: incesto, sadismo y perversidad
Sea por problemas de salud mental o por envenenamiento, lo cierto es que la Antigua Roma reunió un grupo notable de emperadores trastornados, recordados más por sus conductas desequilibradas que por sus logros.
Tal es así que se habla de los delirios paranoides de Calígula, quien llegó a ofrecer su corona a su caballo, ya que era la única criatura en la que confiaba. También se lo recuerda por su perversidad y sus relaciones incestuosas con sus hermanas.
Se menciona, además, la megalomanía de Nerón, quien habría incendiado toda Roma solo para luego construirse un nuevo palacio con mejor ventilación, así como el asesinato de su propia madre por un simple capricho.
O bien, las fobias de Claudio, un tartamudo temeroso que se encerró en el palacio hasta que el azar lo coronó, inesperadamente, como emperador.
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