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boca casi desciende

Un Superclásico épico con Di Stéfano de arquero

Aquel 31 de julio de 1949, River enviaba a Boca al fondo del torneo. Pero lo más increíble del Superclásico fue Di Stéfano en el arco.

Una jornada que ninguno de los dos clubes olvida tanto por la humillación de Boca Juniors como por el grande que defendió los palos de River Plate a último momento. Aquel Superclásico de 1949 que obligó al Xeneize a pelear a muerte para no descender.

Un gran año para River, no tanto para Boca

El 31 de julio de aquel año, los dos clubes se veían nuevamente sobre terreno de River. El encuentro en cancha millonaria se dio en un momento que no podía ser mejor para el Millonario. Venía siendo el único puntero de Primera División y contaba con la dirección de José María Minella, histórico jugador y DT de River que conquistó 3 títulos nacionales como futbolista y 6 como entrenador.

Del otro lado del ring estaba Boca, que no la estaba pasando tan bien. Hasta entonces, sólo había jugado 13 veces veces y había ganado tres; las demás fueron siete derrotas y dos empates. Y encima tenían al entrenador Renato Cesarini, que había salido campeón del club boquense.

Boca no llegó en su mejor momento al Superclásico. Venía de cosechar tres victorias y siete derrotas, mientras que River estaba en lo alto del torneo.
Boca no llegó en su mejor momento al Superclásico. Venía de cosechar tres victorias y siete derrotas, mientras que River estaba en lo alto del torneo.

La Saeta Rubia ataja en el Superclásico

El equipo de Núñez mostró su superioridad desde el momento en que comenzó el partido. El primer gol no llegó hasta recién los 5 minutos del segundo tiempo, que Ángel Labruna tuvo el honor de conquistar. Pero lo insólito del partido, que jamás volvió a repetirse, ocurrió a momentos del final.

Faltando menos de 10 minutos para que termine el encuentro, Amadeo Carrizo, arquero de River Plate, recibió un pelotazo en los testículos que lo dejó incapacitado para seguir atajando. Como en ese entonces no estaban reglamentadas las sustituciones, sólo podía reemplazarlo un jugador del campo.

Fue el delantero Alfredo Di Stéfano, que solía atajar en los entrenamientos, quien tuvo que encargarse de ocupar los tres palos el resto del tiempo que durara el partido. Así, con la Saeta Rubia en el arco, terminaba el duelo por 1-0. Una nueva conquista par River, una nueva derrota para Boca.

Alfredo Di Stéfano atajó los últimos minutos del partido. Fue breve pero quedó para la historia.
Alfredo Di Stéfano atajó los últimos minutos del partido. Fue breve pero quedó para la historia.

River salió subcampeón del torneo, quedando detrás de Racing Club. Boca, por su lado, tuvo que luchar hasta el final para no descender. Di Stéfano se iría un par de años después a Colombia para defender los colores de Millonarios, convirtiéndose en el mayor ídolo de su historia.

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