En la Dársena Sur se jugó el primer Superclásico de la historia entre Boca Juniors y River Plate como partido amistoso. Aunque se cree que pudo haber otros antes, aquel enfrentamiento fue el primero registrado entre ambos (en una época donde todavía no existía el profesionalismo).
el comienzo de un largo historial
El primer Superclásico: así empezaba la rivalidad más famosa
En una época donde no existía el profesionalismo, se dio el primer Superclásico entre Boca y River. Un día histórico para ambos y el fútbol.
Un Superclásico pionero
En aquel entonces, el fútbol tenía poca importancia para los medios y no tenía la cobertura que tiene al día de hoy. Dicho esto, es posible que se hayan visto anteriores veces y que no hayan quedado registradas en los periódicos de la época.
Los únicos que mostraron cierto interés fueron los diarios británicos. The Observer lo llamó uno de los “50 espectáculos deportivos que hay que ver antes de morir”, mientras que por su lado The Sun, el periódico más leído del Reino Unido, aseguró que es “la experiencia deportiva más intensa del mundo”.
Pero retomando la historia, ese 2 de agosto de 1908 los dos rivales, que se encontraban en la Segunda División del fútbol argentino, aprovecharon que tenían fecha libre y se citaron en la humilde cancha de Boca en la Dársena Sur, en el puerto de Buenos Aires (La Bombonera se inauguraría unos 30 años más tarde).
Poco se tiene sobre el desarrollo del partido, pero de lo que podemos estar seguros es que la victoria fue para los Xeneizes con resultado 2-1, donde el héroe del club amarillo y azul fue Rafael Pratt, jugador de origen gibraltareño que hizo los dos goles. Aunque como era común entonces, los diarios escribieron su apellido como “Pratts” y otros lo llamaron “Arturo Pratt”.
Premio de consolación para River
A pesar de la derrota del Millonario, aquella fue una muy buena temporada para River. Los dos llegaron a las semifinales del torneo de Segunda División, pero mientras River vencía a Ferro y pasaba a finales, Boca caía frente a Racing Club.
En la final, que se dio en el Estadio GEBA de Palermo, el conjunto de La Banda goleó a La Academia por 2-1 en el partido de ida, pero el partido se suspendió por invasión a la cancha de la hinchada racinguista. En el segundo encuentro, River hizo de las suyas de nuevo y trituró a Racing con 7 goles y su valla intacta, quedándose finalmente con el título.









