Nvidia volvió a superar la barrera de los pronósticos. En su primer trimestre fiscal, la compañía registró ingresos por US$44.100 millones, cifra que superó cómodamente los US$43.300 millones que anticipaban los analistas. Pero no todas son buenas noticias: su beneficio por acción ajustado quedó corto —US$0,81 contra los US$0,93 esperados.
IA EN LA MIRA
Nvidia rompe récords, pero la tensión con China le cuesta caro
El dominio de Nvidia en inteligencia artificial vuelve a reflejarse en sus resultados, aunque las trabas a las exportaciones abren un nuevo mar de dudas.
La decisión de la administración Trump de prohibir la venta de los chips H20 a China, bajo el argumento de proteger la supremacía tecnológica de Estados Unidos, obligó a Nvidia a amortizar US$4.500 millones en el trimestre y proyectar un impacto total de hasta US$8.000 millones en ingresos.
Impulso por la inteligencia artificial
El motor detrás de la escalada de ingresos tiene nombre propio: centros de datos. Este segmento, donde Nvidia domina gracias a sus unidades de procesamiento gráfico (GPU) orientadas a aplicaciones de inteligencia artificial, aportó US$39.100 millones en el trimestre.
Y aunque quedó apenas por debajo de lo que estimaba Wall Street (US$39.200 millones), la tendencia es incuestionable: en apenas dos años, Nvidia multiplicó por cinco sus ingresos trimestrales totales, con el negocio de data centers como punta de lanza. La expansión, como muestra el gráfico de Yahoo Finance, es sostenida y en vertical.
Desde el primer trimestre del año fiscal 2022 hasta hoy, los ingresos crecieron más de ocho veces. El salto se hizo notorio a partir de mediados de 2023, cuando las empresas comenzaron a volcar inversiones masivas en infraestructura para inteligencia artificial.
El caso H20
Diseñado especialmente para cumplir con las restricciones impuestas por el gobierno de Joe Biden, el chip H20 estaba destinado al mercado chino, evitando límites de rendimiento que lo clasificaran como de “riesgo”. Aun así, una demostración de la empresa china DeepSeek, que mostró su capacidad para entrenar grandes modelos de IA con hardware de Nvidia, encendió las alarmas en Washington.
La respuesta no tardó: la administración Trump endureció las reglas y prohibió directamente la venta del H20 en China. El efecto fue inmediato. Nvidia tuvo que recortar proyecciones, ajustar inventarios y explicar a los inversores que el impacto estimado era de US$1.000 millones sólo en abril, y de otros US$5.000 millones hacia julio.
Política exterior
En una conferencia de prensa en el marco de Computex, el CEO Jensen Huang fue categórico: las restricciones de EE.UU. fracasaron, y en lugar de debilitar a los rivales, fortalecieron a los fabricantes chinos. Su declaración no fue aislada. Nvidia ya trabaja en una versión modificada del H20 que cumpla con los nuevos límites, pero la tensión persiste.
Un punto a favor para la empresa fue el paso atrás de Trump con la "regla de difusión" de IA, impulsada inicialmente por la administración Biden. Esa norma habría establecido un sistema de permisos escalonados para exportar tecnología sensible. Con su suspensión, Nvidia recuperó margen de acción.
Arabia Saudita entra en escena
Aprovechando el clima más favorable, Nvidia anunció un acuerdo con Humain, una startup de inteligencia artificial financiada por el fondo soberano de Arabia Saudita. El plan incluye la entrega de cientos de miles de GPUs durante los próximos cinco años, posicionando a Nvidia como proveedor clave en Medio Oriente.
En paralelo, se confirmó el lanzamiento de un nuevo proyecto Stargate, un centro de datos de IA a gran escala que se construirá en Emiratos Árabes Unidos con la arquitectura Blackwell, la última generación de Nvidia.
Para los analistas, esto cambia el juego. “Hay otro jugador con recursos infinitos dispuesto a bancar el ciclo de inversión en inteligencia artificial”, señaló Stacy Rasgon, de Bernstein, en una nota para inversores. Mientras Estados Unidos regula, otros países aceleran su posicionamiento estratégico.
Nvidia brilla... por ahora
Nvidia entregó un balance que en otro contexto hubiera sido histórico. Ingresos récord, liderazgo tecnológico y nuevos acuerdos de alto impacto. Sin embargo, el telón de fondo —restricciones comerciales, vetos cruzados y pulseadas políticas— revela un riesgo latente: que el negocio de los semiconductores ya no dependa solo de la innovación, sino de lo que se negocie en los pasillos del poder.
El desafío para la firma será mantener el ritmo de crecimiento mientras navega un tablero global inestable, donde cada nueva regla puede modificar el mapa de ingresos en cuestión de semanas.
Por ahora, Nvidia sigue en lo más alto. Pero el juego ya no se trata sólo de performance.
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