La empresa Textilana, fabricante de la marca Mauro Sergio y proveedora de Kosiuko, solicitó la apertura del concurso preventivo de acreedores para reordenar su estructura financiera, en un contexto de menor nivel de actividad en su planta de Mar del Plata y caída de ventas en el mercado interno.
Y VAN...
Crisis en la industria: Histórica fábrica textil se presentó en concurso de acreedores
Tras meses de suspensiones, baja producción y caída de ventas esta histórica fábrica textil inició el proceso para reordenar pasivos.
Según informó la compañía, que había suspendido a parte de su personal, la decisión se vincula con la contracción del consumo y el escenario macroeconómico. En ese marco, la firma planteó que el proceso apunta a garantizar la continuidad de sus operaciones y el cumplimiento de sus compromisos comerciales.
Según los registros del Banco Central, la empresa no presenta cheques rechazados y su deuda se mantiene en situación 1, es decir, sin atrasos en los pagos dentro del sistema financiero. El pasivo total asciende a más de $2.400 millones, un nivel que la compañía busca reordenar a través de la instancia judicial.
Cabe mencionar que la apertura del concurso fue comunicada por la empresa, pero el expediente todavía no fue ingresado formalmente en la Justicia. Una vez presentada, la causa habilitará el inicio de la negociación con acreedores bajo supervisión judicial, mientras la firma continúa operando.
La empresa señaló que el proceso forma parte de un 'reordenamiento' orientado a sostener la operatoria y preservar el negocio. También indicó que mantendrá el abastecimiento a sus clientes durante el desarrollo del concurso.
Tras meses de ajuste
De todas maneras, con más de 45 años de actividad, la compañía viene implementando una serie de medidas que no han hecho más que confirmar la difícil situación que padece y la apertura del concurso de acreedores multiplica la preocupación, al menos, entre sus empleados.
Vale recordar que entre noviembre de 2025 y marzo de este año, la compañía aplicó un esquema de suspensiones que alcanzó a 175 trabajadores, durante el cual abonó el 78% del salario. El personal fue reincorporado el 1 de abril, aunque la planta continúa con niveles de actividad acotados.
A la vez, la empresa había evaluado extender las suspensiones hasta mitad de año, en función de la evolución de la demanda.
Textilana cuenta con una estructura industrial integrada que incluye procesos de hilandería, tejido, tintorería y confección, con foco en la producción de sweaters y prendas de punto. La planta de Mar del Plata forma parte del entramado textil de la ciudad, históricamente vinculada a la producción de pulóveres.
Durante 2025, la firma ya había reducido su producción en más de 20% y avanzó con recortes de personal, en un escenario de menor consumo y cambios en la dinámica del mercado.
El comunicado de la empresa
La compañía emitió un comunicado señalando: "En el marco de la transformación que atraviesa la economía argentina y ante la contracción generalizada del consumo, informa que ha solicitado la apertura de un proceso de reordenamiento".
"Esta medida, tomada con la máxima responsabilidad institucional, busca garantizar la plena operatividad de nuestra estructura industrial y proteger el valor de nuestra marca. Con esta finalidad, se busca asegurar el pleno abastecimiento de mercadería a todos nuestros clientes", continuó.
Desde Textilana se afirmó que el contexto macroeconómico actual exige decisiones "firmes" para asegurar la sostenibilidad a largo plazo y el cumplimiento de sus compromisos empresariales.
"Reafirmamos nuestra confianza en el país y nuestra vocación desde hace más de 45 años produciendo calidad argentina, adaptando nuestros procesos a las nuevas exigencias de eficiencia que el mercado global y nacional demandan hoy", concluyó.
Más textiles, en crisis
El efecto de las importaciones sigue cayendo sobre varias marcas y empresas como lo hizo con Lannot SA, dueña de la reconocida marca Viamo, que también acaba de entrar en concurso preventivo de acreedores.
DFAC, la marca de la familia Karagozian que proponía vender remeras, buzos y ropa interior "a precio de fábrica", también paralizó su actividad a raíz del contexto comercial imperante. En días recientes, sus controlantes anunciaron su cierre mediante un video que se difundió vía redes sociales.
La textil Fantome Group, fabricante de Reebok, Kappa, Kevingston y Cheeky, también cayó en un proceso similar. Acaba de notificar su ingreso a concurso preventivo con el fin de reestructura parte de su deuda para, de esa forma, mantenerse operativa. Según informó la misma compañía en su presentación judicial, Fantome Group atraviesa una instancia de bajas ventas derivada del ingreso irrestricto de productos importados.
La compañía definió a esta última instancia como una "competencia diabólica". Según detalló la agencia 'Noticias Argentinas', la empresa sostuvo en su presentación judicial que "el concurso preventivo constituye la única vía para preservar la actividad y garantizar una reorganización ordenada".
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