El desempleo en la Argentina cerró el año 2025 en alza y dejó una señal de alerta sobre la calidad del mercado laboral. Según el INDEC, la tasa de desocupación alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre, lo que implicó una suba de 1,1 puntos porcentuales interanual y de 0,9 puntos respecto del trimestre previo.
CONTRA 4T 2024
Mal cierre de año laboral: El desempleo de cuarto trimestre (2025) tocó el 7,5%
El desempleo varió hasta cerrar el cuarto trimestre en 7,5%, un punto arriba de igual período de 2024. Subió respecto del 6,6 en el período de tres meses previos.
En términos absolutos, el fenómeno se traduce en alrededor de 1,6 a 1,7 millones de personas sin trabajo, con un incremento de más de 200.000 desocupados en un año. Esto ocurrió en un contexto donde la oferta laboral creció, pero el empleo no acompañó: mientras más personas salieron a buscar trabajo, el número de ocupados cayó.
El deterioro se explica principalmente por la caída del empleo formal, que retrocedió 0,8 %, mientras que el empleo informal mostró un leve aumento. En paralelo, la tasa de empleo bajó al 45%, y la actividad se mantuvo relativamente estable en 48,6%, lo cual reflejó un mercado que no logra absorber la mayor demanda laboral.
Sector joven, el más sensible
Uno de los datos más sensibles es el impacto sobre los jóvenes: la desocupación creció con fuerza entre personas de 14 a 29 años, con subas hasta 3,7 puntos en varones y 3 puntos en mujeres. El grupo concentra la mayor proporción de desocupados. Además, casi un tercio de quienes buscan trabajo lleva más de un año sin conseguirlo, lo que evidencia problemas estructurales de inserción.
Construcción
Por sectores, la construcción aparece como el rubro más golpeado entre quienes perdieron su empleo, seguida por comercio, servicio doméstico e industria.
A nivel geográfico, el Gran Buenos Aires lidera la desocupación con 8,6%, mientras que algunas regiones del interior muestran niveles considerablemente más bajos.
A pesar de que la economía mostró crecimiento en 2025, distintos análisis advierten una paradoja: aumenta el PBI pero también el desempleo. Esto se atribuye a una expansión impulsada por sectores poco intensivos en mano de obra y a la pérdida de poder adquisitivo, que empuja a más personas a buscar ingresos.
En este contexto, el mercado laboral encuentra un “equilibrio precario”: el desempleo no se dispara aún más porque crece el cuentapropismo informal y de subsistencia, incluyendo trabajos en plataformas. Sin embargo, el dato de fondo es claro: hay más gente buscando trabajo, menos empleo de calidad y una creciente informalidad.
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