A diferencia de Silicon Valley, que alberga a las grandes empresas tecnológicas en California (el sueño húmedo de Javier Milei), Food Valley abriga a un gran número de multinacionales alimentarias donde trabajan unos 15.000 profesionales relacionados con la ciencia relacionada con la comida para seres humanos.
70 PAÍSES BAJOS ENTRAN EN ARGENTINA
Milei sueña un Silicon Valley pero nuestro país necesita un Food Valley
Teléfono, Milei: el “Valle de la Comida” es una región de Países Bajos donde se concentran empresas alimentarias, la investigación y las universidades.
Lo que conocimos durante décadas como Holanda, es un país que hoy se convirtió en el 2do exportador mundial de comida para seres humanos, en valores monetarios (solamente detrás de Estados Unidos).
Mientras esto ocurre en un país donde la reina es argentina (Máxima Zorreguieta), desde Buenos Aires el presidente Javier Milei y sus colaboradores sueñan un súper RIGI para gigantes tecnológicos que se instalarían en regiones frías para desarrollar la inteligencia artificial.
Con técnicas avanzadas de este tipo, el caluroso Norte de Argentina y la congelada Patagonia se podrían convertir en sitios completamente aptos para la generación de comida para sus habitantes (quienes a menudo viven por debajo de la línea de la pobreza y la sustentación).
En la particular geografía neerlandesa se crearon las mejores condiciones para que los fabricantes y los institutos del conocimiento puedan trabajar juntos en el desarrollo de conceptos innovadores.
Argentina y Países Bajos ¿Por qué somos tan diferentes?
A simple vista, detrás de grandes estructuras de metal y vidrio crecen cientos de plantas de tomate. Pero no se trata de invernaderos comunes.
Cada variable, desde el nivel de gases hasta el color de la luz, es monitoreada por sensores que envían la información a computadoras.
Los neerlandeses tienen un clima marino que va acompañado de suficiente agua (muchas lluvias).
Merced a sus productos, el gigantesco puerto de Rótterdam se transformó en el mayor sitio de transbordo de Europa Occidental para el sector agrícola.
¿Qué producen en Food Valley?
Entre las principales exportaciones figuran las hortalizas, carne, lácteos, plantas ornamentales y flores.
Sus mayores mercados son Alemania, Bélgica, Francia y Reino Unido.
También, se importan grandes cantidades de materias primas para procesar y exportar.
Aprovecharon las distancias cortas de un país pequeño para armar “clusters” de agricultores y compañías privadas (colaboración entre empresas, instituciones y grupos de investigación de un rubro determinado).
Mientras Argentina dedica enormes esfuerzos a una universidad pública que genera profesionales para puestos muy poco productivos, los holandeses dedican sus recursos a crear especialistas en conocimientos ligados a la producción de alimentos.
En Food Valley, las plantas se cultivan en sustratos (bases de tierra), lo que permite un mayor control del suministro de nutrientes y posibilita la reutilización casi total del agua de riego.
Estos sistemas permiten un control preciso de las condiciones ambientales a las que se exponen los cultivos, incluyendo la temperatura, los niveles de dióxido de carbono, la humedad relativa y la radiación solar. Hasta se aplican luces LED de distintos colores que motivan que las plantas puedan producir más.
El consumo energético (se utiliza mucha electricidad) es un cuello de botella que Argentina no padecería gracias a sus vastos recursos hidrocarburíferos y renovables.
La horticultura en los Países Bajos el algo muy costoso al punto que representa el 10% del consumo nacional de gas ya que las renovables (molinos de viento y luz solar) son muy cambiantes e inestables.
En el Food Valley, el principal desafío es calentar el ambiente y proporcionar luz artificial para compensar la baja radiación solar durante el invierno.
En Latinoamérica, el desafío es muchas veces el opuesto: reducir las temperaturas excesivas y mejorar el aprovechamiento de la alta disponibilidad de radiación solar.
Atención, Milei: producir más, sin expandir fronteras
Con un invernadero se puede producir más cantidad en un área más pequeña y se puede también proteger cada cultivo.
En general, no tienen los neerlandeses ni un solo centímetro cuadrado de tierra desaprovechada ya que recurren a mares de paneles solares que lo cubren casi todo.
Mientras todo esto ocurre “vidrios adentro”, afuera los drones se ocupan de monitorizar los progresos de las plantas o la calidad de la tierra.
Las estimaciones poblacionales de Naciones Unidas prevén que en 2050 habrá 10.000 millones de personas en el planeta.
Con el aumento de la demanda de alimentos deberemos producir mucho más con menos superficie para no enfrentarnos a hambrunas apocalípticas.

















