Seamos serios: es exagerado, pero sobre todo innecesario, que los K le pidan a Javier Milei que explique por qué le mangueó a Elon Musk una de sus camionetas Tesla, cuando la respuesta es obvia: al Presidente no le alcanza para comprarse una.
ÁCIDO ARGENTINO
Una vaquita para el Tesla de nuestro presidente pobre
Es exagerado pedir que Milei explique por qué le mangueó a Elon Musk una de sus camionetas Tesla. La respuesta es obvia: al Presidente no le alcanza para comprarse una.
Y por si los kukas estaban mirando otro canal, acá va de vuelta: Javier Milei es pobre. Lo contó cuando dijo que “el que peor la pasó en esta economía” fue él, que se congeló el sueldo desde que asumió.
Pero lo peor es que, como dijo nuestro presidente pobre, los rectores universitarios, ese jet set de la docencia argentina, ganan hasta 4 veces más que él. No sé entiende entonces por qué promueven multitudinarias marchas reclamando más fondos para sus instituciones.
Y sí, se recortaron por decreto más fondos para las universidades y $35 mil millones del plan de alfabetización. Como si hiciera falta que en la Argentina próspera todos sepamos leer y escribir. Pero puede sospecharse que las protestas de los universitarios son, en realidad, para sacar de quicio al secretario del area, Alejandro Álvarez, al punto de volverlo xenófobo. ¡Miren lo que han conseguido!
Pero volvamos al Presidente. Él contó que le garroneó sin suerte a Musk un Tesla luego de que el diputado jujeño Manuel Quintar, una de las luminarias dentro de LLA, dejara su CyberTruck de US$200 mil en el estacionamiento del Congreso. Hubo que llevársela en grúa después, porque hasta a un jugador de toda la cancha como el empresario Quintar, que pasó de Milagro Sala a Karina Milei, se le puede pasar que un monstruo como ese no puede circular en la vía pública cuando carece de todos los papeles que lo habiliten.
Milei defendió a Quintar y dijo que las críticas al jujeño no tienen otra motivación que la envidia de quienes las profesan. “Ojalá yo pudiera comprarme una”, dijo Milei. ¿Usted no se conmovió? Más que un informe, lo que deberían promover los kukitas es una vaquita para cumplirle el sueño del Tesla al Presidente.
Aunque por ahora Milei deberá conformarse con una satisfacción de corto alcance como lo fue la baja de la inflación en abril. “Toto y yo odiamos la inflación”, dijo Milei en el streaming del conductor obsesionado con el name dropping de pueblitos del interior. ¡Y nosotros que pensábamos que les encantaba y por eso el IPC subió durante 10 meses consecutivos!
El índice bajó comparado con marzo, que sufrió el coletazo habitual de la estacionalidad. No es una sorpresa, entonces, que al mes siguiente ceda. Pasó el año pasado. “La más baja en 5 meses”, festejó ‘Toto’ Caputo sin mencionar, claro, que el indicador todavía está algo más de un punto arriba del piso que tocó en mayo de 2025 y que en los 1ros 4 meses del año se superó la inflación que él proyectó para todo el año en el Presupuesto. Pero, hey, toda previsión incluye un margen de error, en este caso… de 20 puntos.
Bajó la inflación y Milei cantó que “volvió la normalidad”. Culpó por la suba de estos meses a un supuesto intento de golpe de Estado perpetrado por empresarios, economistas, periodistas (no todos, sólo “el 95%” de ellos), el Congreso, el lobo y los 3 chanchitos.
¿Pero cómo, no era que la inflación es en todo momento y lugar un fenómeno monetario? Parece que Milei tapó en su biblioteca los manuales de la ortodoxia económica con los de las excusas clásicas de los políticos.
Mientras tanto, Caputo nos promete que en junio, ahora sí, comienzan esos 18 meses pum para arriba en la economía. Lo había prometido para abril, una previsión hecha con la misma calculadora que se usó para la proyección de inflación.
El ministro dice que una de las patas de ese crecimiento será la reforma laboral, porque los empresarios “ahora saben cuánto sale un despido”. Es una forma rara de optimismo, como celebrar el aumento de las ventas de ataúdes.
Y si un Adorni era mucho, 2 son demasiado. No pasa semana sin que nos enteremos de un nuevo viaje o gasto en efectivo del jefe de Gabinete. Pero ahora se suma la sospecha sobre su hermano, Francisco, diputado provincial y antes funcionario del Ejecutivo, que de la noche a la mañana canceló un crédito de $60 millones. Manuel y Francisco, además del apellido, tienen en común la imputación por presunto enriquecimiento ilícito. Debe ser algo genético.
Milei volvió a defender a Adorni en la reunión de gabinete y le hizo ‘chito’ de muy mala manera a Patricia Bullrich cuando quiso opinar sobre el tema. La senadora venía de apurar al jefe de Gabinete para que presente de una vez su declaración jurada de bienes. Cuentan que Milei le gritó a Bullrich, quien no lo negó y se limitó a decir que el Presidente tiene una “emocionalidad importante”. ¡Se dio cuenta!
Esa misma “emocionalidad” es la que llevó a Milei a proferir injustificables insultos contra la periodista Débora Plager y la exaliada Marcela Pagano, quien hoy motoriza parte de las denuncias contra el Gobierno.
Hay que entender el enojo del Presidente: ¿usted cómo se pondría si no se puede comprar un Tesla?













