CÓRDOBA. El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, seguirá con atención lo que suceda durante la sesión de hoy en el Senado. En ese recinto, los mandatarios provinciales tendrán su primera cruzada conjunta para intentar recuperar parte de los recursos que la administración de Javier Milei retuvo a las provincias desde diciembre de 2023.
SENADO
Martín Llaryora y un día clave para Córdoba: Presión para recuperar recursos
En el Congreso, Martín Llaryora tendrá su primera cruzada formal con el Gobierno nacional. Al igual que el resto de los gobernadores, irá por “lo suyo”.
En ese sentido, y con la expectativa de redireccionar hacia las arcas provinciales el Impuesto al Combustible Líquido y los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), Llaryora mantendrá protagonismo en el recinto a través de la banca de Alejandra Vigo. La senadora, que responde directamente al actual gobernador y al ex mandatario Juan Schiaretti (marido), se posicionaría en el arco opositor que intentará empujar varias normas incómodas para la Casa Rosada en materia fiscal.
Además de esa banca, Llaryora intentará también comprometer a otros representantes cordobeses en el recinto. Entre ellos, nada menos que Carmen Álvarez Rivero (PRO) y Luis Juez, siendo este último un rival directo en lo local para el propio gobernador.
Si bien para Llaryora luce complejo un apoyo directo de Rivero y mucho menos de Juez, el jefe del Centro Cívico movió piezas a nivel público y dejó expuestos de antemano a los legisladores señalando la necesidad de “apoyar los intereses de Córdoba”. Ese discurso, que se inyectó a los medios a través de funcionarios como Manuel Calvo (ministro de Gobierno) o Miguel Siciliano (legislador), apeló nuevamente al ya conocido sentimiento “cordobesista”.
Martín Llaryora y los recursos nacionales
Hasta aquí, Llaryora mantuvo una postura de oposición “amable” con el Gobierno nacional, preservando los vínculos institucionales por sobre las diferencias políticas. Sin embargo, ese posicionamiento comenzó a girar a un rumbo más radicalizado en las últimas semanas, cuando el gobernador empezó a emitir señales de seria incomodidad con la continuidad del “ajuste”.
Entre esas señales estuvo la evidente evasión a los funcionarios nacionales que llegaron a Córdoba, entre ellos el jefe de Gabinete Guillermo Francos, con quien Llaryora mantenía un diálogo fluido anteriormente. En su reemplazo, el gobernador encomendó a su vice, Miryan Prunotto, a atender las visitas oficiales más recientes.
Con la fecha electoral aproximándose y con un recuento de hitos de gestión por debajo de lo esperado por el propio gobernador tras un año y medio de gestión, Llaryora se dispuso a acelerar para recuperar recursos y poder dar marcha a su plan mayor de obras. Así, habilitó tres vías de presión: una propia (Caja de Jubilaciones), una en conjunto (gobernadores) y la legislativa, siendo esta última la que necesita renovar en octubre.
Para Llaryora, la obtención de recursos nacionales por cualquiera de esos tres carriles supondría mayor “aire” ante una caída sostenida de la recaudación. Mientras tanto, el Gobierno provincial fue el primero en el país en regresar al mercado de deuda internacional con la salida de un bono que logró recaudar más de 500 millones de dólares para descomprimir vencimientos futuros y brindarle margen de maniobra fiscal a la administración actual.
Lo político, el freno
Si bien Llaryora estaría dispuesto a endurecer su postura opositora, el freno principal está en las encuestas. El gobernador, adepto a monitorear la opinión de los electores cordobeses, no desconoce la alta imagen que Javier Milei sostiene a pesar del ajuste que aplicó y extendió por más de un año y medio.
A pesar de una erosión en la aprobación, todavía se mantiene fuerte la consideración por la administración libertaria en Córdoba.
Ese condicionante marcó además el armado electoral del oficialismo provincial de cara a octubre, cuando Córdoba renueve bancas en Diputados. Al respecto, Llaryora también presionó para que su sucesor, Schiaretti, sea parte del juego y encabece la lista ante un inminente ingreso fuerte del sector libertario, que hasta aquí no había representado competencia local.
Una posible participación de Schiaretti, quien en las últimas semanas se habría mostrado dispuesto a colaborar con la causa local a pesar de su proyecto nacional, implicaría un alivio importante para Llaryora que busca mantener el poder de fuego en el Congreso de cara al 2027.
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