DEVALUACIÓN + RECORTE PREVISIONAL + DESINDEXACIÓN

Cóctel del ajuste 2018: la rebaja jubilatoria y la salarial

La presentación de la nota es la síntesis de un chat con el editor: el gobierno busca mayor competitividad a través de la erosión inflacionaria al poder de compra de los salarios. De ahí que le haya apuntado directamente a la cláusula gatillo. La prioridad pasa ahora por cerrar con los mercantiles y matar dos pájaros de un tiro: tope más gatillo. Especulan en el caso de los bancarios que los tienen agarrados las patronales y hasta podrían hacerlos firmar 9%. Con los estatales hay varios frentes: ATE, UPCN, algo de UTA. El ministro Hernán Lombardi intenta marcarles la cancha al congelar la plantilla de Radio Nacional, mientras María Eugenia Vidal se encarga de los docentes, que son un mosaico en el que predomina CTERA. En el caso de los grandes gremios industriales, casi todos están con acuerdos sectoriales y las paritarias quedan para más adelante, pero lo más seguro es que muchos pretenden más cerca del 20 que del 15%, si bien gremios colegas de menor peso relativo promediarán para abajo. La prioridad de Macri se la cantó Milei: los costos en dólares porque tiene que alinearlos con UE, Brasil y Chile para entrar en acuerdos de libre comercio. Al sentirse seguro de la reelección por default opositor, el gobierno le presta ahora más atención al enfoque menos popular del FMI y acepta que le llegó la hora a la cuenta corriente del balance de pagos: privilegiar a las exportaciones y la inversión en el PBI, aunque signifique resignar hipótesis de crecimiento, del 3,5 presupuestado a un 2,5%. El punto de reducción del déficit fiscal ya estaría asegurado licuando con inflación, como señaló Melco, por más que la recaudación caiga por estar calculada como porcentaje del PBI.

Para el gobierno, la CGT hoy son los Moyano, un solo teléfono y encima descompuesto. Era la hipótesis del vicejefe de la JGM y coordinador económico, Mario Quintana, cuando quería arreglarle la deuda a OCA con la AFIP a cambio de contener la conflictividad gremial.

La férrea oposición de Alberto Abad en ese momento cerró esa vía de negociación y el enfoque oficial cambió: hoy ve una combinación de 500 teléfonos, uno por uno, de la representación gremial en las convenciones colectivas de trabajo , y de ahí es de donde saldrá la contribución de los trabajadores sindicalizados al tope del 15%.

Pero como el número macroeconómicamente se toma sobre la masa salarial y no de cada sobre de sueldo, también se pondera en la cuenta lo que depara el nivel de empleos, que en las Pymes, donde se concentra más del 70% según cómo se tome, apunta a tener un recorte significativo. Primer porque dependen más del consumo interno, que quedará afectado por el ajuste de los ingresos activos y pasivos, y porque las proveedoras de exportadores tendrán que esperar a que se armen convenios o desarticulados o inexistentes, lo cual lleva tiempo que deberán “bancar” con una tasa de interés que podría ser más baja y mayor acceso al crédito. Pero la condición sería poder comenzar con un alivio en la plantilla salarial.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, admitió desde Davos que "cuando uno está en un proceso de desinflación, evidentemente la política antiinflacionaria es bastante dependiente de lo que ocurre con los acuerdos salariales".

"En 2017, la manera que encontraron los sectores públicos y privados negociando adelante fue la cláusula gatillo. Eso tenía un beneficio muy claro que era mirar para adelante a un costo que genera más inercia e indexación. Si pudiéramos ir quitándonos de encima la cláusula gatillo y de acuerdos nominales para más adelante creo que sería más fácil el proceso de desinflación porque quitaríamos indexación a la economía", concluyó.

El escenario político que encuadre el ajuste que quiere imponer el gobierno en los ingresos afronta un test importante el 22 de febrero con la movilización que dispusieron los Moyano, porque tendrá repercusión en los otros gremios y en el fragmentado peronismo partidario y parlamentario.

La estrategia oficial consiste ahora en acelerar un eventual techo a las paritarias mediante la rápida definición de la negociación salarial con un amigo de la casa como Armando Cavalieri, del Sindicato de Empleados Comercio, y la demarcatoria de la cancha a los estatales que pretende imponer Hernán Lombardi, con el congelamiento salarial en la TV Pública que se propuso desde la dirección de Radio y Televisión Argentina (RTA).

El 15% de tope salarial y la eliminación de la cláusula gatillo en las paritarias hasta parecerían marchar a contramano del recálculo de las metas de inflación, la suelta del dólar, el casi simétrico traslado a los precios de los alimentos y de los combustibles, más el plan de aumento de las tarifas de los servicios públicos, si no hubiera surgido la explicación macroeconómica del director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, Alejandro Werner: el consumo en la Argentina se benefició del avance de los salarios reales y la inversión también se aceleró, incluso en el sector privado, que remató en un reflexión concluyente: “la inflación seguiría retrocediendo, suponiendo que haya una moderación salarial".

Costo salarial en dólares

La fórmula ortodoxa del crecimiento con estabilidad anda por el lado contrario al que transitaba el modelo, si así puede llamárselo, aplicado en estos dos años por el gobierno de Mauricio Macri, que según aquella óptica tendría que haber sido priorizar la exportación y la inversión extranjera directa por sobre el consumo interno y el endeudamiento externo con los que se administró la Casa Rosada dentro de una estrategia fiscal expansiva.

El Fondo Monetario Internacional venía aplaudiendo las reformas de salida del que abominaban como populismo K, pero a la vez advertía el riesgo de continuar por un derrotero al que se definió como gradualismo, mucho más cuando el financiamiento externo entra en un cono de sombra debido a la política de suba de la tasa de interés de los dueños de los dólares, Estados Unidos.

Lo que haga, en tiempo y forma, la Reserva Federal no sólo encarecerá las deudas, sino que funcionará como aspiradora de capitales golondrinas que suelen sostener, en muchos casos, incluido el nuestro, escuálidos mercados de capitales en relación con lo que demandan las respectivas economías. La perspectiva, en ese caso, sería plata cara y menos dólares, y de eso les quiere hablar el FMI a los más dependientes de las onerosas pichicatas importadas, quizá como antesala a ponerles a disposición algún plan de refinanciamiento contingente en barbecho, en cuyo caso sus opiniones sobre recetas económicas adquieren otro tenor.

Los encuentros con líderes políticos y empresarios que dominaron la agenda del jefe de Estado, en su carácter de presidente temporario del G20, por Rusia, el foro económico mundial en Davos y Francia, más las menciones hechas a China, constituyen una dramática apelación a que concreten inversiones, en particular, en los 3 rubros más “vendibles”: energías renovables, petróleo (Vaca Muerta) y minería (litio), ninguno multiplicador directo de consumo doméstico, pero con ascendiente sobre la descuidada cuenta corriente de la balanza de pagos.

La apairición en escena del FMI sube al rojo de la caja exterior del país en el orden de las preocupacines. Ya había sido en 2017 el más alto de los últimos años: subió al 5,1% del PBI debido a que la balanza comercial fue negativa en otro récord, US$8.500 millones, y lo engrosa el voluminoso pago de intereses de la deuda. Es lo que obliga al Ministerio de Finanzas, según informó su jefe Luis Caputo, al salir a buscar este año US$ 30 mil millones para financiarlo junto al agujero fiscal que se redujo con la inestimable e involuntaria contribución de los jubilados.

La proyección que hace el FMI para 2018 es inferior a la estimación del orden del 3,5% en el PBI que realizó el gobierno de Mauricio Macri, lo cual se debe a la contención fiscal y monetaria establecida casi a fin de año, lo cual podría ser causa o efecto del replanteo en ciernes.

De ahí que la mesa chica económica, mientras el Mandatario sale a clamar por inversiones extranjeras directas, deje que la reinflación reconocida surta el efecto fiscal de la licuación del gasto, como apuntó con fuego amigo el ex integrante del equipo económico, Carlos Melconián, y desplace el dial del ajuste hacia la contención salarial, con tope en 15% y sin gatillos.

Otro economista que podría haber sido del palo hasta que desde la Jefatura de Gabinete de Ministros al igual que a Melco también le echaron flit, como Javier Milei, reveló que la administración de Mauricio Macri "quiere que todo el costo de tratar de mejorar la competitividad se pague con menores salarios en dólares".

La ecuación sería limitarlos en paritarias y que el divisor sea una paridad cambiaria que aumentó casi 13% desde el 2 de diciembre pasado: anda en casi a 20 pesos en la mayoría de los bancos públicos y privados y para fin de año se negocia a $23.

Milei advirtió al respecto, en declaraciones a radio La Red, que eso es " una locura" porque los alimentos y muchos bienes esenciales para la gente están expresados en dólares y que si la devaluación va a los precios no sirve para nada.

En tal sentido, BAE Negocios le da la razón hoy (26/01) al publicar que el costo de vida creció al ritmo de la suba del dólar.

Y especifica que las compañías industriales que dominan el mercado alimenticio -en varios de sus rubros- aprovecharon nuevamente para remarcar sus productos, que llegarán a un 10 %, y sin dar razones, a los supermercados, lo cual -infiere- se verá en las góndolas los próximos días.

“Los bienes más significativos que incrementarán sus precios son la leche fluida y en polvo, el aceite, harina, huevos, y productos de la marca Arcor", señalaron fuentes comerciales al diario del Grupo Crónica.

Calculan que durante enero habrá una inflación del 2% que, apenas iniciado el año, "es una mala señal para creer que se puede negociar para todo el 2018 en un 15%". Sí será una buena carta de propaganda para la marcha de protesta que organizan los Moyano.