Al consolidarse en Brasil la reactivación iniciada en el 2do semestre de 2017, que terminó dibujando un incremento del PBI en torno del 1% tras una caída del 8% en los 2 años precedentes, la recuperación ya empezó a traccionar la demanda de bienes y servicios desde nuestro país. Y, al mismo tiempo, disminuirá los excedentes de productos brasileños buscando mercados.
LA ANTILEY MALCORRA, EN 2018
Brasil se cura del resfrío, ¿mejoraremos de neumonía a gripe?
Preocupada por la situación institucional que azotaba a Brasil a comienzos del año pasado, la ex canciller argentina, Susana Malcorra, supo decir: "Si Brasil estornuda, Argentina tiene neumonía". No le erró por mucho. Pero ahora resta saber si la regla se cumple al revés, cuando el gigante sudamericano, ya despierto del prolongado letargo, crece entre 2,5% y 3%. Y si se confirma el teorema de Dante Sica de que por cada punto que mejora el PBI del país vecino, el de la Argentina sube un 1%. Además, sólo la Brasil-dependencia y la cosecha de soja son capaces de mover el amperímetro de la balanza comercial, de tan resumida y concentrada que quedó. La Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICE) atribuye al socio principal del Mercosur casi el 16% de nuestras exportaciones locales, que entre enero y noviembre pasados totalizaron u$s 8552 millones. En ese lapso, a 204 destinos se despacharon bienes y servicios por u$s 53.846 millones (1,1% más interanual), diversificación que no fue óbice para que la participación del intercambio argentino en el concierto internacional siguiera en retroceso. Ya sin Estados Unidos, por las sanciones al biodiésel enviado desde Argentina, la balanza comercial se constriñe a “Brasil, soja, algo de China y pará de contar”.
El director general de Abeceb, Dante Sica, pronostica que "Brasil tendrá este año una recuperación sostenible, más cerca de 3% que de 2,5%". Es un dato clave, ya que desde hace más de una década la economía argentina revive o sufre al compás de la economía brasileña.
Traccionando vía exportaciones, Brasil aportará un crecimiento de un punto a nuestro país, a lo que se suma 1,5% de arrastre de este año y lo que vendrá por el lado del mayor consumo, el impulso de la construcción y las inversiones, explica Sica.
En esta reactivación de Brasil, rescata:
-el house keeping (mejora de procesos) que hicieron las empresas,
-los programas gubernamentales de incentivos a la oferta, y
-la baja inflación, que a su vez incidió en las bajas tasas de interés y mejoró las perspectivas de consumidores y empresas.
En el principal rubro de la integración industrial entre ambos países, el automotor, las ventas desde Argentina van a seguir creciendo entre un 10% y un 15%. “Brasil va a crecer un 40% en los próximos 4 años y quizás me quede un poco corto. El repunte va a ser muy positivo para la Argentina”, sostuvo el economista.
El principal socio del Mercosur ha sido, históricamente, el 1er destino de las exportaciones argentinas, y lo ratificó en 2017 de la mano de su recuperación económica.
En plena crisis, de todos modos, más que duplicó a Estados Unidos y China, que se encuentran disputando cabeza a cabeza el 2do y 3er lugar en el podio de exportaciones argentinas, de acuerdo con un informe de Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), dirigida por Marcelo Elizondo.
En ese sentido, de enero a noviembre, el país del Norte quedó como 2do destino de los productos locales, con u$s 4158 millones, con una participación de 7,7%, mientras China quedó 3ro aunque por poco: compró productos argentinos por u$s 4130 millones y se obtuvo el 7,7% de participación.
En 2016, esas posiciones estaban invertidas. Ahora, con el bloqueo norteamericano al biodiesel argentino desde agosto de 2017, y la reapertura china al aceite de soja local, así como las autorizaciones para arvejas y arándanos locales, en los próximos meses, podrían volver a modificarse esas ubicaciones, reporta DNI.
Tracción brasileña
Volviendo a Brasil, las ventas hacia ese destino desde Argentina acumularon un crecimiento de 4,4% o u$s 358 millones interanual, en los 1ros 11 meses del año pasado.
La mejora se dio a partir de la recuperación de la economía brasileña, sobre todo en el 2do semestre de 2017. Los analistas confían en que esa tendencia llegó para quedarse y que este año el comercio bilateral se fortalecerá, por más que en principio siga existiendo el déficit de la balanza para Argentina, aunque posiblemente tienda a moderarse.
El crecimiento de las ventas a Brasil, en 11 meses, estuvo impulsado por las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI).
Los productos con mejor desempeño fueron los automóviles, con suba de 12,4% interanual, hasta u$s 2957 millones; partes y piezas para vehículos y tractores, con alza de 14,2% a u$s 426 millones.
Según el trabajo de la AAICE, las ventas de gas y de petróleo se incrementaron 64% a Brasil entre enero y noviembre pasados, al totalizar u$s 53 millones.
Por otra parte, entre las exportaciones de origen agropecuario, Brasil fue el principal destino del trigo argentino, con un crecimiento de 21,1% interanual entre enero y noviembre últimos, hasta u$s 881 millones.
En los primeros 11 meses de 2017, el trigo cubrió el 83,64% de las importaciones del cereal que efectuó Brasil.
Según datos de la Asociación Brasilera de la Industria del Trigo (Abitrigo), entre enero y noviembre últimos se importaron casi 5,6 millones de toneladas del rubio cereal, de las cuales más de 4,6 millones llegaron desde Argentina.
En tanto, entre diciembre cuando la cosecha triguera local ingresó al circuito comercial, y lo que va de este mes, la exportación anotó compras de más de 7 millones de toneladas del producto de la campaña 17/18, y presentó declaraciones juradas de exportación (DJVE) por 4 millones de toneladas.
Además, según el line-up en los puertos locales para las próximas dos semanas, hay 1.316.768 toneladas de trigo cargando o anunciados para embarcar.
Brasil continúa liderando los envíos, con casi 313.000 toneladas programadas, seguido por Tailandia, con casi 228.000 toneladas anunciadas.
También subieron las ventas a Brasil de carne bovina y preparados, hasta u$s 63 millones, un alza de 38,3% interanual; y de vinos, que se expandió 17,9% hasta u$s 51 millones.
La previsión actual es que las exportaciones de bienes ronden los US$58.540 millones.
Según los datos a la fecha y las proyecciones de DNI, en 2017 las exportaciones argentinas crecieron un 1,2%. Pero como el volumen del comercio mundial mejoró 3,6% en el mismo lapso, Argentina volvió a perder participación en el comercio internacional.
Esto supone que las ventas externas de bienes de empresas que operan en Argentina en 2017 permanecen en niveles aún más bajos que los alcanzados en muchos años anteriores, como 2014, 2013, 2012, 2011, 2010 y hasta 2008.
Mientras, el ratio argentino de exportaciones/PBI es 12,5%. Latinoamérica tiene un ratio exportaciones/PBI (bienes y servicios) que más que duplica el argentino (en la región es 21,1%).
Dos características se destacan del perfil de destinos de las exportaciones argentinas en 2017. Por un lado, que del total, las dirigidas a países emergentes (unos US$38.500 millones de los casi US$59.000 millones) suponen 65% (casi dos tercios del total del año pasado).
De este modo, entre los 10 principales destinos para las exportaciones argentinas hay 7 emergentes. Y entre los 20 principales hay 12.
En materia de continentes, los principales destinos (empatando en la primacía) fueron Sudamérica (se le exportó en 10 meses por US$14.400 millones) y Asia, que en ese lapso, compró por US$14.107 millones.
Pero, por el otro lado, no se aprovecha la demanda de los países que son grandes importadores mundiales.
En 2017 se constató que entre los 10 principales destinos de las exportaciones argentinas hay solo 6 países que están entre los 25 principales importadores mundiales.
La preferencia por los emergentes (pocas exportaciones a desarrollados –solo 1/3 del total-) y la dificultad de aprovechamiento de la demanda de grandes importadores mundiales estarían basadas en que los mercados a los que Argentina envía sus exportaciones tienen (a diferencia de aquellos a los que no logra ingresar) relativa menor exigencia cualitativa, cercanía, participación en algún acuerdo comercial del que Argentina es miembro, mayor propensión a la participación de empresas pymes y de baja escala, mayor compatibilidad para oferta exportable de países menos desarrollados, o son grandes compradores de productos de origen agropecuario, concluye Elizondo.








