NEGOCIOS

GENERAL ELECTRIC VS. SIEMENS

Depredador (2): La guerra por el control de Alstom

El sector energía de Alstom, compañía francesa centrada en el negocio de la generación de electricidad y la fabricación de barcos y trenes, en particular el de alta velocidad TGV, podría ser vendida a su gran competidor estadounidense General Electric o al gigante alemán Siemens. La venta de Alstom a un gigane estadounidense (General Electric) o a uno alemán (Siemens) es muy sensible porque significa que uno de los orgullos industriales de Francia pasará a manos extranjeras. El gobierno francés prefiere la opción europea, a diferencia de los directivos de Alstom, que quieren la americana. El consejo de administración de Alstom se dio plazo hasta el miércoles 30/04 para pronunciarse al respecto.

La empresa de ingeniería Alstom es clave para Francia al ser el principal proveedor de energía y transporte en ese país.
 
El Gobierno francés dijo que bloqueará cualquier oferta que no considere apta antes de una reunión entre el presidente Francois Hollande y Jeff Immelt, el CEO de General Electric, empresa que hizo una oferta por US$13.000 millones por el brazo energético de Alstom.
 
El Estado francés dejó de ser accionista de Alstom pero es uno de sus mayores clientes, especialmente en el sector de los trenes de alta velocidad TGV.
 
Por su parte, la empresa alemana Siemens ofreció a Alstom la mitad de su negocio de producción de trenes y dinero en efectivo a cambio de la misma división.
 
Alstom fue rescatada por el Estado francés en 2004 y depende fuertemente de los pedidos del operador nacional de ferrocarriles SNCF y la empresa de servicios EDF. Da trabajo a 18.000 personas en Francia, la mitad de ellos en la rama energética, de 93.000 en todo el mundo.
 
Un acuerdo con General Electric para vender los activos energéticos de Alstom, que representan 70% del total de los ingresos del grupo, dividiría al conglomerado de ingeniería y convertiría a Alstom en una compañía de transporte únicamente, conocida por sus trenes TGV de alta velocidad.
 
El negocio de turbinas de energía, en el que GE tiene la mira puesta, es responsable de todas las plantas de energía nuclear en Francia y proveedor de entre el 70 y 90% de la tecnología necesaria para la industria hidroeléctrica y términa del país.
 
La división de energía térmica alcanzó ventas por 6.404 millones de euros en el último trimestre de 2013, mientras que sector renovable tuvo ingresos por 1.245 millones de euros. 
 
El caso ha llegado hasta el Elíseo. El presidente Hollande recibe el martes 29/04 a los dirigentes de los gigantes industriales General Electric y Siemens. El patrón de General Electric, Jeffrey Immelt, que desea comprar los activos de Alstom en el sector de la energía, se reunió con Hollande por la mañana en el palacio presidencial del Elíseo, y Joe Kaeser, presidente del grupo alemán, lo hará por la tarde, al igual que Martin Bouygues, accionista de referencia del grupo Alstom.
 
El diario "Le Monde" precisó que el directivo de GE podría reunirse incluso con el ministro de Economía de Francia, Arnaud Montebourg, y el primer ministro Manuel Valls. La agencia Bloomberg agregó que GE se había asegurado el respaldo del grupo industrial Bouygues, que tiene un 29% de Alstom.
 
¿Será Alstom dirigida desde Connecticut? 
 
El Estado francés no es accionista de Alstom desde 2006, pero el gobierno, que hizo de la lucha contra el desempleo y la desindustrialización en Francia el eje de su proyecto político, intervino en el asunto, tanto más cuanto se trata de un sector estratégico.
 
El grupo estadounidense, que tiene 305.000 asalariados en el mundo y una facturación de 146.000 millones de dólares, quiere comprar el sector energía de Alstom, es decir sus divisiones especializadas en equipo para centrales nucleares, en líneas de lata tensión y en energías renovables, que representan más del 70% de la actividad de la firma francesa y una facturación de 14.000 millones de euros.
 
Las negociaciones estarían muy avanzadas entre el grupo francés, dirigido por Patrick Kron, sobre una operación estimada por la prensa en unos 10.000 millones de euros. La compra no concerniría el sector de transportes de Alstom, que fabrica trenes de alta velocidad. 
 
Pero el alemán Siemens anunció que le ofreció a Alstom “de su disposición a intercambiar sobre las cuestiones estratégicas planteadas por una futura cooperación”. Siemens habría propuesto por escrito retomar la actividad energía de Alstom, ambicionada por GE, a cambio de una suma a la que se agregaría “la mitad de su rama transportes”, afirmaron varios medios de prensa.
 
Según el ministro de Economía, Arnaud Montebourg, la propuesta de GE “plantea un problema por una razón simple, a saber que lo esencial de Alstom, 75% de la empresa, 65.000 asalariados en el mundo, van a ser dirigidos desde Connecticut”.
 
“Hemos dicho que esa situación es inaceptable”, recordó Montebourg, que no descartó una compra por el Estado de las acciones de Bouygues en Alstom ni una eventual nacionalización temporaria, considerada empero “prematura”.
 
“Las empresas francesas no son presas; en cambio, estamos dispuestos a establecer alianzas que nos permitan armarnos en la mundialización”, agregó, dando a entender que sería favorable a un acercamiento de Alstom a Siemens.