Hoy, champagne en lo de Brufau: Repsol cerró 2.000 millones arriba
Repsol ha conseguido sobrevivir en su año más complicado. La petrolera sufrió en abril de 2012 un duro golpe con la expropiación de su filial argentina YPF, pero aun así ha logrado registrar un beneficio de 2.060 millones de euros, apenas 6,1% por debajo de los resultados del ejercicio 2011, cuando tenía a YPF adentro.
28 de febrero de 2013 - 09:47
La clave de Repsol fue anticipar 4 años su ya anunciado plan de desinversiones.
La petrolera, que en abril de 2012 recibió el duro golpe de la expropiación de YPF por parte del Gobierno argentino, presentó en mayo una hoja de ruta hasta 2016 que contemplaba un recorte del dividendo, la contención de las inversiones... y el objetivo de ejecutar desinversiones por valor de entre 4.000 y 4.500 millones de euros en ese periodo.
Pero ese objetivo que el grupo se marcó a 5 años vista se ha cumplido por adelantado. Por supuesto que habla muy bien del management de Repsol.
Es cierto que la venta del negocio de GNL ha costado más de lo que esperaba Repsol. La compañía puso en marcha la operación a mediados de 2012, con el objetivo de cerrarla rápidamente. El bajo interés de algunos de los activos (singularmente la planta Canaport, en Canadá, que finalmente ha quedado fuera de la operación con Shell) retrasó la desinversión, en la que en los últimos meses habían mostrado interés una decena de grandes compañías energéticas mundiales.
Con el acuerdo sellado agónicamente con Shell, Repsol consiguió superar el umbral de los 5.000 millones de euros en desinversiones en poco más de 1 año. El objetivo de venta de activos que se había marcado para todo un lustro, entre 2012 y 2016, queda sobrepasado con 4 años de adelanto. Junto a la venta de los activos de GNL, la petrolera española ya consiguió desprenderse de su negocio de gas butano en Chile por 540 millones de dólares y también de un 5% de autocartera (procedente del 10% que compró a finales de 2011 a Sacyr).
El grupo presidido por Antonio Brufau subraya como principal factor de la caída de los resultados, no tanto la nacionalización de YPF por parte del Gobierno de Fernández de Kirchner, como el impacto de la valoración de los inventarios de hidrocarburos que la compañía almacena como reserva estratégica de España. Sin ese efecto de los inventarios, el beneficio neto, dice la compañía, habría crecido un 5,4% en relación a 2011, en cuyas cuentas se incluía la aportación de la propia YPF.
El área de upstream (exploración y producción) siguió siendo el gran motor del grupo, con un incremento de la producción del 11% durante el año y una tasa récord de reemplazo (el ratio entre el petróleo que se extrae y las nuevas reservas que se descubren) del 204%. Este área de negocio aporta ya más más de la mitad del resultado operativo del grupo: el beneficio de explotación de upstream aumentó hasta situarse en 2.208 millones de euros, un 56,3% más que en el ejercicio anterior.
Durante el pasado año Repsol completó la ejecución de 4 de los 10 proyectos clave del Plan Estratégico 2012-2016, con el inicio de la producción de nuevos yacimientos en Bolivia, USA y España, así como la incorporación de activos en Rusia.
En el periodo la compañía también realizó 5 nuevos descubrimientos, entre los que destaca el de Pão de Açucar, en Brasil, 1 los 10 mayores del mundo explorados en 2012.
Las inversiones de explotación del área de upstream ascendieron a 2.423 millones de euros, un 34% superiores a las del ejercicio 2011.
El área de downstream (refino, química, marketing y GLP) sufrió, en cambio, una caída del resultado de explortación del 14,3%, hasta los 1.013 millones. La crisis y la subida de los precios de los combustibles provocaron una caída de la demanda en las gasolineras del grupo, que solo fue sólo parcialmente compensada por la mejora de los márgenes de refino y un aumento de la producción gracias a la reforma de las plantas de Cartagena y Bilbao.
Las inversiones en downstream fueron de 666 millones, ligeramente por debajo del nivel del ejercicio anterior.
El consejo de administración de Repsol acordó proponer a la próxima junta mantener este año su programa de dividendo flexible, con el que los accionistas eligen recibir la retribución en acciones o en efectivo. La compañía propone el pago de un dividendo complementario de 0,50 euros por cada acción, en el que se incluye un pago en efectivo de 0,04 euros brutos por cada acción con derecho a retribución y la puesta en marcha del tercer scrip dividend.
Repsol se ha volcado en el fortalecimiento de su balance con el objetivo de proteger el ráting de su deuda y así sortear la temida calificación de 'bono basura'. Gracias a la puesta en marcha del dividendo flexible y de la ejecución de desinversiones, el grupo ha conseguido reducir su deuda a la mitad en apenas un año, hasta los 2.200 millones (sin contar la vinculada a su participación en Gas Natural Fenosa). La compañía cuenta con una liquidez de 9.000 millones de euros, con lo que su caja triplica el valor de los vencimientos de deuda a corto plazo.









