CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- El 2012 fue un año de estanflación; la economía que crecía a altas tasas se estancó y la inflación aumentó. Sin embargo, se dio un fenómeno singular: la producción y las ventas de Champagne en el país mostraron un crecimiento exponencial. Fenómeno que en los ’90 popularizó el slogan Pizza & Champagne y que el cristinismo, como otras tantas características del menemismo, empieza a asimilar.
El cristinismo y su versión Pizza & Champagne Nac&Pop
El menemismo impuso en los ’90 la moda de la Pizza & Champagne, símbolo de una década de consumismo y decadencia. El modelo cristinista, que tiene mucho de menemismo, atravesó un 2012 con un claro estancamiento económico pero las ventas de champagne aumentaron 20,4% en litros, lo que significa más de 1 botella por habitante. También aumentó la producción nacional.
Según revela este martes 26/02 el diario El Cronista, el consumo de espumantes sumó 55 millones de botellas el año pasado. El consumo de champagne creció 20,4% en litros en el país, a 373.762,66 hectolitros según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV),.
Esto significa que por primera vez, se bebió una botella de esta bebida por argentino.
En cuanto a la producción, hoy más de 120 bodegas producen espumantes en la Argentina, frente a apenas un puñado que lo hacían en la década de los ’90.
Pero el agregado del modelo cristinista, a diferencia de los años 90, es en el acceso al público popular de lo que solía ser una bebida exclusiva destinada a fiestas o eventos sobresalientes.
Hoy se consiguen marcas de champagne desde los $22.
También hay grandes botellas y pequeñas, de consumo personal.
Los lanzamientos en pequeños envases personales y la apuesta por el consumo en restaurantes, en discos y bares, también impulsó un mayor consumo en la noche porteña.
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Por eso hoy, el champagne es una de las bebidas más elegidas en las discos porteñas, en algunos casos, también usado como ingrediente en tragos, señala El Cronista que agrega que a nivel nacional, el 84% del mercado corresponde a espumantes secos, pero el mayor crecimiento se verifica en los espumantes dulces, cuyas ventas han crecido un 126% entre 2002 y 2012, destacó Fernando Tedín Uriburu, presidente de Bodega Premier Wines, proveedor de servicios de fasón.
También escalaron posiciones en los últimos años los rosados, que agregaron una nueva categoría, en especial entre el público femenino, pero ya extendieron su consumo también hacia los hombres.
La producción argentina ascendió a 415.371,09 hectolitros, un 18% más que en 2011, de los cuales 41.608,43 hectolitros se destinaron a exportación. El 61% de los vinos espumosos producidos y consumidos son brut y extra brut, mientras que los rosados y dulces aportan ya 17,4% del total.









