Dilma abrirá un nuevo paquete: ahora de US$ 24.780 millones
Brasil quiere atraer más inversiones para modernizar su infraestructura. El sector público no cuenta con recursos suficientes porque tiene otras prioridades y, entonces, procura convencer al sector privado que participe de la inversión en nuevos puertos y aeropuertos.
BRASILIA - En un nuevo esfuerzo por estimular la economía, el Gobierno brasilero está finalizando un paquete de medidas en materia de puertos y aeropuertos, con el potencial de atraer a por lo menos R$ 50 billones (US$ 24.780 millones) en inversiones.
Las medidas en el ámbito de los puertos están más avanzadas y deben salir antes del final de septiembre.
Además de la licitación de terminales con licencia vencida y de la construcción de 3 nuevos puertos con participación privada en Amazonas, en Espírito Santo y Bahia, se está discutiendo en el Palacio Presidencial un modelo que contempla la participación del sector privado en la gestión de puertos a través de entidades de propósito especial (SPEs).
Por ese modelo, las compañías de muelles perderán cierta autonomía que tienen actualmente. Ellas trabajarían en asociación con el sector privado en la gestión portuaria, que se haría posible con la creación de estas entidades con fines especiales.
"Estamos hablando de algo en la línea de redefinición de las responsabilidades y choque de gestión", explicó una fuente que participa de la finalización del paquete.
El gobierno estima que las empresas de muelles, empresas que dependen del Ministerio de los Puertos, pero que tienden a ser dirigidas por los políticos de los estados, tienen serios problemas de gestión.
La Compañía Docas do Rio Grande do Norte (CODERN), por ejemplo, mostró pérdidas en los últimos años, lo que refleja las dificultades en la gestión financiera en todos los puertos que administra en la Región Noreste. Con mejor gestión de muelles y puertos, el gobierno quiere aumentar la participación de acuaviaria en la matriz de transportes, de 13% de la carga registrad en 2010 a 29% en 2025.
Aprovechamiento pleno de las terminales
Un ala del gobierno brasilero defiende la privatización de los muelles, pero la idea no ha tenido eco dentro del equipo más cercano a la presidente Dilma Rousseff.
Por ahora, lo que el Gobierno indica es la voluntad de crear un entorno más competitivo para los recursos privados. Son parte de esta estrategia dar signos de que no permitirán excesos, cobro de tarifas injustas, como de que amparará eventuales desajustes en los ingresos de los concesionarios - un ejemplo podría ser proporcionar exenciones cuando fuera necesario.
"Queremos asegurarnos de que los beneficios que se están concediendo lleguen a los clientes de esos servicios en el sector productivo", dijo un miembro del gobierno al diario carioca O Globo.
En esta redefinición de las responsabilidades en materia de puertos, también deberán ser reformulados los Órgãos de Gestão de Mão de Obra (OGMO) y los Consejos de Autoridad Portuaria (CAPs). Estas organizaciones regionales deben desempeñar un papel incorporado a una nueva entidad federal.
El gobierno quiere, también, asegurarse que la capacidad total de los terminales existentes sea, realmente aprovechada, sin permitir la existencia de vacíos legales con los que los concesionarios de terminales discriminen a los clientes.
La evaluación es que en los terminales de uso privado en el puerto de Sepetiba, por ejemplo, se crean dificultades para el aprovechamiento del espacio disponible que terminan perjudicando la competitividad de la industria brasileña - recientemente en una acción similar, una medida del gobierno fue adoptada para asegurar el máximo aprovechamiento de los ferrocarriles.
Transporte marítimo, opción ecológica
En el paquete de puertos, el gobierno también quiere crear incentivos para la navegación de cabotaje, que se realiza entre puertos nacionales. Los técnicos que están dando formato al paquete entienden que es más viable, tanto económica como ecológicamente, por ejemplo, llevar cargas de la Zona Franca de Manaus a Río Grande do Sul por mar que por tierra.
Según datos del Instituto de Logística y Supply Chain (Ilos), el costo de logística en Brasil -que incluye transporte, inventario y almacenamiento- es de 10,6% del producto interno bruto (PIB, la suma de los bienes y servicios producidos en el país) brasileño, mientras que en USA ese porcentaje es de 7,7%.
A pesar de las presiones contrarias a la navegación de cabotaje -proveniente de sindicatos de conductores de ómnibus y trenes, que temen la competencia- el gobierno ya estudió ofrecer incentivos fiscales para alentar y facilitar dicho transporte. Esto se debe a que este tipo de navegación requiere determinados buques, más pequeños que los de las exportaciones y tiene salarios diferentes para los terminales. Ellos prefieren mover volúmenes más importantes y lucrativos de las exportaciones.
Y US$ 81.776 millones para carreteras
Hace más de un mes, el ministro de Leônidas Cristino, de la Secretaría Especial de Puertos, viene participado casi diariamente en las reuniones en la Casa Civil y en la Presidencia para definir el nuevo modelo de gestión de los puertos. En estas reuniones también están presentes representantes de los Ministerios de Transporte y Hacienda.
El paquete de previsto para los puertos y los aeropuertos deben añadirse a los R$165.000 millones (US$ 81.776 millones) ya anunciados para ferrocarriles y carreteras.
El objetivo es crear un sistema de logística nacional en el que los modales compitan entre sí para ofrecer las mejores soluciones para el transporte de carga en el país. Esto ayudaría a reducir el llamado Costo Brasil, aumentando la competitividad de la industria brasileña en una economía global.






