Debilitada, Telefónica teme una oferta hostil
Telefónica se protege ante una OPA (oferta pública de adquisición) al negarse a eliminar los blindajes. Telefónica cotiza en mínimos de 2003 después de perder este año un 25% en bolsa. La caída se eleva al 37% en los últimos 12 meses.
04 de junio de 2012 - 22:55
Telefónica quiere protegerse de cualquier intento de compra hostil. La operadora ha decidido no aplicar el real decreto sobre la Ley de Sociedades aprobado en julio de 2010 y que obligaba a eliminar las limitaciones de voto en las empresas cotizadas. La compañía presidida por César Alierta, que impide a un accionista votar por más del 10% del capital, se parapeta de esta manera contra cualquier posible Oferta Pública de Adquisición no solicitada.
El real decreto, conocido como Enmienda Florentino, fue sancionado el 03/07/2010 con el fin de que ACS y Sacyr Vallehermoso, en gran medida, pudieran tomar el control de Iberdrola y de Repsol al obligar a estas empresas a abolir los blindajes que no permitían a cualquier accionista a votar por más del 10% del capital aunque fuese dueño de un porcentaje mayor.
Es decir, ACS, que llegó a alcanzar el 20% de Iberdrola seis meses después de la aprobación de este real decreto apoyado por el PSOE y CiU (el PP se abstuvo), no podía votar en una junta general por más del 10% de sus derechos accionariales. Lo mismo le pasaba a Sacyr en Repsol. La situación se daba igual en Telefónica, lo cual la resguardaba de cualquier inversor que tuviera intenciones de lanzarle una oferta no pactada.
Las empresas tenían un año para reformar sus estatutos y adaptarlos a la nueva ley de sociedades. Ninguna lo hizo en 2011 porque convocaron sus juntas de accionistas antes del 3 de julio. Por tanto, había que esperar a este ejercicio para saber si cumplían con la normativa o se la saltaban. Repsol la cambió este jueves, pero Telefónica la ha rechazado.
Según explicó en la junta general del pasado 14 de mayo el secretario del consejo, Ramiro Sánchez de Lerín, la compañía está pendiente de una resolución judicial para decidir si modifica o no el artículo 23.2 de sus estatutos. Dicho artículo impide a un accionista votar por más del 10% del capital cualquiera que sea su participación.
Telefónica ha declinado dar más explicaciones sobre ese litigio, pero fuentes próximas al grupo presidido por César Alierta aseguran que la operadora presentó un recurso contra dicha norma. Hasta la fecha solo se había hecho pública la demanda de Iberdrola contra la eliminación de los blindajes, batalla judicial que ha perdido al ser rechazada por el Tribunal Supremo. La eléctrica presentó un nuevo recurso que tiene pocos visos de salir adelante.
Viene de lejos
La oposición de Telefónica a cumplir con la ley según la cual una acción debe de valer por un voto no es nueva, como publicó El Confidencial. Después de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) le pidiera explicaciones por mantener dichas barreras proteccionistas, la multinacional justificó su decisión “por ser una medida que tiene por finalidad la búsqueda de un adecuado equilibrio y protección de la posición de los accionistas minoritarios”.
El grupo presidido por César Alierta considera que impedir votar por más del 10% del capital, con independencia del número de acciones que se posea, evita “una eventual concentración del voto en un número reducido de accionistas, lo que podría afectar a la persecución del interés social de todos los accionistas”.
La multinacional añadió que tener esa limitación “no constituye un mecanismo de bloqueo de las ofertas públicas de adquisición”. Al contrario, estima que es “más bien una garantía de que la adquisición del control necesitará, en interés de todos los accionistas, una oferta por el 100% del capital, puesto que, como es natural y enseña la experiencia, los potenciales oferentes pueden condicionar su oferta al levantamiento del blindaje”.
Telefónica cotiza en mínimos de 2003 después de perder este año un 25% en Bolsa. La caída se eleva al 37% en los últimos 12 meses, comportamiento que la ha puesto a tiro de piedra de alguno de sus competidores. La española capitaliza unos 40.000 millones de euros, frente a los más de 100.000 de Vodafone. Pese a ello, sigue siendo más grande France Telecom, Deutsche Telekom y KPN, entre otras europeas.
Brasil
Un capítulo importante de la visita del rey Juan Carlos I de Borbón a Brasil fue Telefónica. En los recientes 4 meses, la compañía perdió casi 1 millón de clientes de telefonía móvil en España, además de más de 300.000 cuentas de telefonía fija. El éxodo masivo de los usuarios se debe a la combinación de tarifas altas y mal servicio, lo que resulta en la contracción de los beneficios y deudas crecientes.
En la actualidad, Telefónica tiene un valor de mercado inferior a su pasivo, en una relación muy peligrosa: vale cerca de 40.000 millones de euros, pero adeuda aproximadamente 57.000 millones. Los beneficios de sus operaciones al mismo tiempo, declinan, con reducción de 8,8% en el 1er. trimestre, llegando a insuficientes 5 millones de euros. Es fácil darse cuenta a partir de estas cifras que los inversionistas están tomando un dutro castigo: sólo este año, las pérdidas acumuladas por acciones de Telefónica en la Bolsa de Madrid alcanzan 34%. Es decir, que tenía 100.000 euros invertidos en la compañía en enero, en la actualidad sólo cuenta con 66.000 euros.
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"El apriete de dinero que están enfrentando comienza a poner en peligro la capacidad operativa y de inversión en sus negocios", informó a la agencia Bloomberg el analista Guy Peddy, de Macquarie Securities en Londres.
Vender activos y buscar más ingresos de sus operaciones en los países emergentes -como, por supuesto, Brasil- son los planes del presidente de la empresa, César Alierta, para evitar el desmoronamiento de la empresa. La compañía anunció que está poniendo a la venta su participación en la empresa de telefonía alemana O2 Germany, tasada en 11.000 millones de euros, y no descartó la posibilidad de hacer lo mismo en relación a sus activos en los países emergentes. Ya hubo una reestructuración de su negocio en Colombia.
En el mercado brasileño, la situación financiera de Telefónica requiere algunas definiciones. En la actualidad, con el 25% de las acciones de la filial colocado en la Bolsa de Valores, se especula con la venta de más papeles, lo que se reduciría la participación de la española.
Si concretara una venta de activos, Telefónica se convierte en una oportunidad para los inversores brasileños, que podrían retomar el control de los españoles sobre una empresa que ya fue estatal (era la Telesp, la telefónica paulista).
Novedad
Precisamente por esos rumores, y buscando consolidar la presencia en Brasil, Vivo, empresa del grupo español Telefónica en Brasil, lanzó en Sao Paulo un portal especializado en contenidos deportivos, iniciativa con la que pretende reforzar su presencia en los deportes colectivos en el país.
"Eu vivo esporte" (yo vivo el deporte) fue lanzado en el Museo del Fútbol de Sao Paulo, situado en el estadio Pacaembú, en un acto al que asistieron Edson Arantes do Nascimento "Pelé" y otros deportistas.
El portal promocionará los proyectos publicitarios y sociales de la marca Vivo en la selección brasileña de fútbol, en el club de basquetball Vivo Franca (estado de Sao Paulo) y en el de voleibol Vivo Minas (Minas Gerais), que participan en los torneos profesionales del país.
"La plataforma marca una nueva etapa para Telefónica y Vivo dentro del segmento deportivo y, como referente de calidad en Brasil, la empresa quiere ser reconocida como agente de conexión de los brasileños con lo mejor del deporte", señaló Christian Gebara, director de Estrategia, Marca y Nuevos Negocios de la operadora.
El portal comenzó a operar con juegos virtuales en línea, fotografías, videos, noticias, concursos, espacios de interacción entre los internautas y sus ídolos y la cobertura de los Juegos Olímpicos, a través de Terra, empresa de contenidos de internet de Telefónica. Pelé recordó que por la falta de telecomunicaciones en la época, los jugadores de la selección brasileña sólo pudieron comunicarse con sus familias un día después de conquistar el primer título mundial del país, en Suecia 1958.









