NEGOCIOS

Por intrigas, cambios en el Banco do Brasil

La presidente Dilma Rousseff tiene suficientes problemas como para tolerar que ejecutivos de su 2da. línea se enfrenten entre ellos, afectando la imagen del gobierno. Entonces, decidió cortar por lo sano.

 

Ricardo Oliveira, vicepresidente del Banco do Brasil, desafió la autoridad de la presidente Dilma Rousseff y por eso se encuentra casi afuera de la institución financiera. 
 
 
El texto dice:
 
"La presidente Dilma Rousseff advirtio a sus ministros que Ricardo Oliveira será desplazado de la vicepresidencia del Banco do Brasil, y que también intentará desvincular a Ricardo Flores del comando de Previ (el fondo previsional de los empleados del Banco do Brasil). El Palacio Presidencial responsabiliza a ambos de (provocar y) alimentar la guerra entre el Banco do Brasil vs. el fondo de pensiones Previ. Se les advirtió, durante la crisis y vía el ministro Guido Mantega, (Finanzas), que serían despedidos si continuaba el intercambio de acusaciones. La difusión de la noticia de que Flores había comprado una casa en parte con dinero en efectivo, hizo que el gobierno concluyera que el mensaje fue ignorado. El presidente de Banco do Brasil, Aldemir Bendine, continuará en el cargo".
 
Del texo de la nota de Folha se puede concluir que Ricardo Oliveira, apodado 'Gordo', ya cayó. 
 
De acuerdo a Brasil237, "En el Banco do Brasil hasta las paredes saben que él, un apasionado de las máquinas de inteligencia alemanas de la 2da. Guerra Mundial, es el principal responsable de los informes que afectaron recientemente a 2 de sus adversarios: el ex vicepresidente Allan Toledo, y luego Ricardo Flores. 
 
Algunos atribuyen al 'Gordo' hasta los expedientes preparados contra sus aliados, como el presidente del banco, Aldemir Bendine; y el vicepresidente Pablo Caffarelli, originados en una suerte de extorsión para tenerlos bajo su mando. Bendine fue acusado, al igual que Fores, de la compra de una propiedad con dinero en efectivo; Caffarelli, de recibir a la hija del ministro de Hacienda, Guido Mantega, Marina Mantega, en su oficina.
 
Lo qué le permitía a Oliveira permanecer en el cargo era su red de relaciones políticas, con aliados tales como el ministro-secretario general de la Presidencia, Gilberto Carvalho; el ex tesorero Delúbio Soares y el diputado federal Paulo Teixeira. Pero con el nuevo disparo informativo, hacia Flores, se hizo evidente que él no acató la orden de la presidente Dilma.
 
Acerca de Flores, su situación es delicada, pero no definitiva. En la práctica, él fue blanco de las intrigas de Oliveira, y no el autor, ya que él se negó, como presidente de Previ, a aprobar la designación de Aldemir Bendine como presidente de la minera Vale (Previ es fuerte accionista y Oliveira quería ubicar al frente de la empresa a un protegido suyo). Además, si compró una casa pagando con dinero en efectivo, una situación similar fue realizada por Bendine. Es decir, si Flores se marcha a causa de ello, también tendría que irse Bendine.
 
Curiosamente, Bendine y Flores han sido grandes amigos. Ellos jugaron un papel decisivo en la crisis internacional de 2008, cuando ayudaron a ampliar la oferta de préstamos a empreas en Brasil. Bendine ya era presidente de Banco do Brasil, y Flores era el vicepresidente a cargo de Crédito. 2 ex grandes amigos, transformaron en enemigos a causa de las conspiraciones de Ricardo Oliveira, que habrían llegado a su fin.