El fútbol dejó de ser solo un espectáculo para convertirse en motivo de viaje hacia España. En Latinoamérica, cada vez más aficionados ya no se conforman con verlo desde casa: quieren estar ahí, en la tribuna, en ciudades que forman parte de la historia del deporte.
Ese cambio de mentalidad se refleja en los datos. Un informe de Chubb revela que el 84% de los latinoamericanos tiene el deseo de viajar al exterior para vivir un partido en vivo, con España y LaLiga como principales destinos. La experiencia va mucho más allá de los 90 minutos: se trata de recorrer estadios, conocer ciudades y sumergirse en una cultura donde el fútbol se vive como identidad.
En ese cruce entre pasión y turismo aparece un fenómeno en expansión. El llamado turismo deportivo ya no es un nicho, sino una tendencia consolidada que combina emoción, planificación y consumo, y que posiciona a España como uno de los grandes polos de atracción para los viajeros futboleros de la región.
España, el destino que lidera el sueño futbolero
El atractivo de España no es casual. La historia, el nivel competitivo y la presencia de grandes clubes como el FC Barcelona, el Real Madrid y el Atlético de Madrid convierten a LaLiga en el principal imán para los aficionados latinoamericanos que buscan vivir el fútbol en primera persona.
Según el informe mencionado, el 70% de los encuestados ubica a la competición española entre sus favoritas. En ese mapa, el Real Madrid lidera con un 35% de preferencia, impulsado por figuras como Kylian Mbappé, Vinicius Junior y Jude Bellingham, mientras que el FC Barcelona concentra el 19% del interés regional, tras una renovación de su proyecto con nombres como Raphinha y Lamine Yamal.
Detrás de estos números hay una explicación clara. El factor emocional juega un papel central en el turismo deportivo: más de la mitad de los aficionados asegura que la presencia de jugadores latinoamericanos influye directamente en su decisión de viajar, reforzando el vínculo entre la región y el fútbol europeo.
Mucho más que un partido: el viaje completo
Sin embargo, el interés por ver fútbol en España no se limita a los 90 minutos. Para el aficionado latinoamericano, el viaje se construye como una experiencia integral, un valor añadido a la hora de tomar la decisión, que combina deporte, cultura y turismo en un mismo recorrido.
Los datos del informe lo confirman. Un 61% de los encuestados asegura que quiere conocer la ciudad donde se disputa el partido, mientras que el 50% planea aprovechar el viaje para recorrer otros destinos dentro del país. Además, un 35% considera imprescindible realizar el tour del estadio y visitar los museos de los clubes, en una especie de “peregrinación futbolera” que va más allá del espectáculo.
Este comportamiento refleja un cambio de lógica. El fútbol funciona como disparador, pero el viaje se expande hacia una experiencia más amplia, donde el turista busca vivir el destino en su totalidad, desde su cultura hasta su gastronomía.
El Mundial 2026, del deseo a la decisión
El calendario empieza a alinear las condiciones para que ese deseo deje de ser una idea postergada. Con los grandes eventos previstos en Norteamérica en 2026, muchos aficionados ven una oportunidad concreta para dar el paso y vivir el fútbol fuera de su país, en un contexto más accesible desde lo logístico y económico.
Sin embargo, el horizonte aspiracional se mantiene firme. España y LaLiga siguen ocupando el lugar central en el imaginario del hincha latinoamericano, no solo por el nivel deportivo, sino por la experiencia que rodea al espectáculo. El desafío, en ese sentido, ya no pasa por el deseo, sino por la planificación.
El fenómeno refleja algo más profundo. El turismo deportivo dejó de ser una tendencia emergente para convertirse en una nueva forma de viajar, donde el fútbol funciona como punto de partida, pero no como único destino. En ese cruce entre pasión y experiencia, el viaje ya no es un lujo excepcional, sino una meta cada vez más concreta.
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