UN TRÍPTICO DE ESTRELLAS #1
Navidad: Cómo la astrofísica explica la ruta que marcó la Estrella de Belén
La Estrella de Belén: Revelando los fenómenos astrofísicos que conectan la dinámica Celeste con el misterio de la Navidad
La narrativa fundacional de este misterio se encuentra en el Evangelio de Mateo (el primer libro del Nuevo Testamento), donde se describe cómo un objeto celeste sirvió de guía a tres sabios de Oriente (tradicionalmente conocidos como Reyes Magos) hacia Belén, el lugar del nacimiento de Jesucristo, hace más de dos mil años.
La ciencia dice sobre la estrella
La veracidad de este suceso ha sido objeto de profunda reflexión, obligando a investigadores de diversas disciplinas a combinar enfoques históricos, religiosos y científicos para desentrañar: ¿Qué era realmente esa estrella? El progreso de la astronomía moderna fue revelando nuevas perspectivas y sugiriendo que la Estrella de Belén pudo ser un fenómeno transitorio, como una conjunción de planetas o un cometa.
Para honrar y estudiar a fondo este fenómeno que "revive cada Navidad," National Geographic ha compilado la información proporcionada por Royal Museums Greenwich (entidad que incluye un observatorio astronómico en el este de Londres), exponiendo las cinco explicaciones más plausibles.
La Teoría Cometaria: El guía de los Reyes Magos
Una de las hipótesis más comunes para la luz vista por los Reyes Magos es la de un cometa.
Esta idea fue propuesta por el teólogo cristiano Orígenes en el año 248 d.C., quien sugirió que "el movimiento de un cometa podría haber guiado a los viajeros." Esta posibilidad se ve reforzada por la característica del cometa de tener un movimiento visible en el firmamento, lo que "podría coincidir con la idea de una 'estrella' que parecía avanzar junto a los Magos."
No obstante, el Royal Museums Greenwich reconoce que, si bien "los registros astronómicos chinos mencionan una posible aparición de un cometa en el año 5 a.C.," la evidencia "es insuficiente."
Además, el conocido Cometa Halley realizó su paso cerca de la Tierra en el año 12 a.C., por lo que se considera un candidato poco probable. Existe también una barrera cultural, pues, tal como señala un artículo de National Geographic publicado en 2022, "los cometas eran vistos en esa época como presagios negativos, lo que dificultaría su interpretación como un signo divino."
Supernova: la estrella de Kepler
La teoría de que los Reyes Magos de oriente pudieron haber presenciado una explosión estelar, ya sea una nova o una supernova, fue planteada por el astrónomo, astrólogo y matemático alemán Johannes Kepler entre los siglos XVI y XVII.
A pesar de la brillantez de esta idea, el Royal Museums Greenwich aclara que "no existen registros astronómicos occidentales de una supernova" en aquella época, e insiste en que, de haberse producido, "hoy en día habría un remanente observable."
La entidad inglesa añade que en los registros chinos "sí existe una referencia a un evento de este tipo alrededor del nacimiento de Jesús, pero no hay evidencia concluyente."
La Navidad a la luz de las conjunciones planetarias
Una tercera explicación de origen kepleriano postula que la Estrella de Belén fue el resultado de una conjunción planetaria.
Una de las posibles explicaciones se remonta a la gran conjunción del año 7 a.C., la cual fue "similar a la gran conjunción ocurrida" en el solsticio de invierno del 21 de diciembre de 2020. En aquel evento moderno, Júpiter y Saturno, separados por 734 millones de kilómetros, parecían "estar uno encima del otro," según el Observatorio Internacional Gemini (la fotografía de este evento se tomó en Gemini Norte, Hawái).
En el año 6 a.C., Kepler sugirió una conjunción entre Júpiter, Saturno y la Luna, afirmando que este suceso "podría haber brillado intensamente" y haber servido como indicativo del nacimiento del Mesías, tal como se menciona en el artículo de National Geographic España titulado La Estrella de Belén: una explicación astronómica.
Sin embargo, el mismo artículo español modera esta hipótesis: "Hoy, no obstante, cálculos mucho más aproximados de la posición de los planetas del Sistema Solar a los que Kepler no pudo tener acceso, parecen indicar que esos gigantes en realidad no se aproximaron tanto como para brillar con una intensidad excepcional sobre los demás astros."
Sirio
Otros académicos dirigen su mirada hacia Sirio, la estrella más brillante de nuestro cielo nocturno, como la posible guía de los Magos.
Esta estrella, con el doble de masa del Sol y un brillo 20 veces superior, es fácilmente identificable. Algunos astrónomos creen que Sirius (su nombre en latín) "pudo haber sido la guía para los Reyes Magos," según reporta National Geographic España.
La sinfonía cósmica de Júpiter, Venus y Regulus
Finalmente, se propone que la Estrella de Belén fue el resultado de una secuencia de conjunciones entre Júpiter, Venus y la estrella Regulus.
Esta alineación, cercana a la época estimada del natalicio, es significativa porque "involucra a cuerpos celestes con significados simbólicos en las culturas de la época," tal como lo indica el museo británico.
En la tradición hebrea, Júpiter era conocido como Sedeq o "rectitud".
Regulus, en latín, significa "príncipe" o "pequeño rey".
Venus, por su parte, se asociaba al amor, la fertilidad y el nacimiento.
De este modo, "la combinación de estos objetos cercanos en el cielo podría haber llevado a la interpretación del nacimiento del 'Rey de Reyes'."
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