Los investigadores utilizan el término “humo de tercera mano” para describir lo que los cigarrillos dejan en las superficies, las paredes y los muebles de una casa después de que se disipa el humo inicial. Un nuevo estudio asegura que los niveles son más preocupantes de lo que se creía.
CIGARILLO
El nivel de humo de tercera mano es preocupante, dice estudio
Los residuos carcinógenos del humo pueden persistir en las superficies de una casa durante meses o incluso años.
“La presencia del olor a tabaco rancio es un indicador confiable de la contaminación por humo de tercera mano. Sin embargo, que no haya olor no es un indicador fiable de su ausencia”, dijo a Medical News Today (MNT) el coautor Georg Matt de la Universidad Estatal de San Diego, Estados Unidos.
Cuando la nicotina del humo del cigarrillo interactúa con el ácido nitroso, una molécula común en el aire, deja un residuo de tres compuestos, dos de los cuales son carcinógenos conocidos.
Este trío crea el humo de tercera mano que puede persistir en una casa durante meses o incluso años.
En este sentido, los investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley del Departamento de Energía de Estados Unidos (Berkeley Lab) publicaron una investigación que predice la exposición potencial de los no fumadores que viven en residencias donde se ha fumado.
El equipo encontró que la cantidad de estos químicos presentes en un hogar donde se fumó regularmente puede exceder las pautas de seguridad del estado de California.
“Doy un ejemplo: encontramos niveles muy excesivos en el hogar de un no fumador que había vivido en ese lugar durante más de 20 años. Anteriormente fumaba un paquete al día, pero dejó de fumar hace 9 años y no había fumado ni permitido fumar en el apartamento desde entonces”, ilustró Matt en diálogo con MNT.
El investigador principal del estudio, el doctor Hugo Destaillats, del Grupo de Ambiente Interior en la División de Análisis de Energía e Impactos Ambientales, dijo:
¿Cómo impacta el humo de tercera mano?
De acuerdo a Destaillats, visitar brevemente hogares, espacios públicos o restaurantes en los que anteriormente se permitía fumar, no debería ser motivo de preocupación.
“Calculamos la dosis diaria que alguien podría estar inhalando, ingiriendo o absorbiendo a través de la piel. Estas son exposiciones crónicas durante largos períodos de tiempo. Todos vamos a lugares donde mucha gente fuma. Podríamos tener exposiciones extremadamente altas por períodos cortos de tiempo. Si integramos eso a lo largo de los años, esa exposición no es nada”, explicó.
Ahora bien, ¿cómo eliminarlo?
“La forma más efectiva de protegernos del humo de tercera mano es eliminar y reemplazar todos los lugares donde pueden persistir los depósitos de humo de tercera mano”, dijo la doctora Rachael Record a MNT, profesora en la Facultad de Comunicación de la Universidad Estatal de San Diego, externa al estudio.
“Esto incluye deshacerse de los muebles y las decoraciones que estaban en la habitación, como sofás y cortinas, así como reemplazar alfombras, paneles de yeso y otros materiales donde el humo de tercera mano puede adherirse fácilmente”, precisó.
No obstante, “una solución más rentable es abrir las ventanas regularmente para crear una ventilación cruzada, lavar telas y limpiar superficies con frecuencia, y pasar la aspiradora regularmente. Estas soluciones no eliminarán los depósitos, pero proporcionarán algo de alivio”.
El nuevo estudio fue publicado en la revista Environmental Science & Technology.
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