Se llama litiasis renal a la presencia de cálculos renales (también denominados litos) en alguna parte de la vía urinaria. Los cálculos son pequeñas piedras formadas por diferentes sustancias, como oxalato de calcio, ácido úrico, estruvita, cistina y fosfato de calcio.
MEJOR PREVENIR
El embarazo aumenta el riesgo de tener cálculos renales
Contra los cálculos renales: mucha agua, poca sal. El 80% de los cálculos están compuestos por calcio.
Los cálculos renales pueden formarse y no ocasionar síntomas (litiasis asintomática) o manifestarse mediante diferentes formas, siendo la más frecuente y típica: el cólico renal. Se estima que en la Argentina del 1% al 3% de los adultos ha sufrido un cólico renal.
Los cólicos renales suelen repetirse:
- una persona que tuvo un cólico tiene aproximadamente 13% de posibilidades de repetirlo dentro del año,
- 35% dentro de los 5 años,
- 50% dentro de los 10 años y
- 80% dentro de los siguientes 25 años.
Hay varios cambios anatómicos y fisiológicos bien conocidos durante el embarazo que podrían contribuir a la formación de cálculos renales.
Cuando una mujer embarazada desarrolla nefrolitiasis aguda, la situación es más complicada que en mujeres no embarazadas.
La ecografía sigue siendo la modalidad de diagnóstico por imágenes de primera línea estándar para los cálculos renales durante el embarazo.
Sin embargo, existen varias alternativas de segunda línea.
La presentación de nefrolitiasis obstructiva con infección asociada representa una situación clínica única y grave que requiere drenaje inmediato.
"La obstrucción urinaria debido a cálculos renales puede causar un dolor que algunos pacientes describen como el peor dolor que han experimentado", dice el Dr. Charat Thongprayoon, del Centro Médico Bassett en Cooperstown, Nueva York, USA.
Un estudio publicado por la revista americana de enfermedades renales (AJKD) American Journal Kidney Diseases menciona que el embarazo aumenta el riesgo de un cálculo renal sintomático por primera vez. Este riesgo alcanza su punto máximo cerca del parto y luego mejora 1 año después del parto, aunque como se menciona arriba todavía existe un riesgo modesto de cálculos renales más allá de 1 año después del parto.
Las dietas que contienen un alto contenido de proteínas de origen animal que son carnes y derivados, aumentan la eliminación de ácido úrico y de calcio en la orina y disminuyen las sustancias inhibidoras urinarias.
Por otro lado, las dietas ricas en sodio inducen al aumento de la excreción de calcio en la orina.
Otro factor a tener en cuenta es que la litiasis se relaciona en forma inversa con la ingesta de líquido. Cuando un individuo toma mucho líquido su orina se vuelve menos concentrada y el riesgo de que se forme un lito es menor.
Como regla general las recomendaciones dietéticas para prevenir la enfermedad de cálculos renales incluyen una ingesta rica en agua, una dieta baja en sal y productos de origen animal.
Los expertos de Mayo Clinic también recomiendan una ingesta adecuada de calcio durante el embarazo de al menos 1.000 miligramos por día, ya que las dietas con poco calcio aumentan la eliminación urinaria de oxalatos. Preferiblemente de fuentes dietéticas en lugar de suplementos de calcio.
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