El cerebro humano se expande rápidamente en los primeros años de vida y luego se encoge lentamente con la edad, según revelan datos de más de 12.000 escáneres, la colección más grande de su tipo.
Los resultados han dejado atónitos a los neurocientíficos, que durante mucho tiempo han lidiado con problemas de reproducibilidad en su investigación, debido a muestras pequeñas porque la resonancia magnética es costosa.
“El conjunto masivo de datos que reunieron es extremadamente impresionante y realmente establece un nuevo estándar para el campo”, dijo a Nature Angela Laird, neurocientífica cognitiva de la Universidad Internacional de Florida (USA), no vinculada al estudio.
Si los gráficos finalmente se implementan para los pediatras, una vez revisados, se necesitará mucho cuidado para que no se malinterpreten, aclaró a Nature Hannah Tully, neuróloga pediátrica de la Universidad de Washington (USA).
El estudio: un desafío complejo
Debido a que la estructura del cerebro varía significativamente de persona a persona, los investigadores tuvieron que agregar una gran cantidad de escáneres para crear un conjunto de gráficos con significado estadístico.
Esa no es una tarea fácil, dijo Richard Bethlehem, neurocientífico de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, y coautor del estudio.
En lugar de ejecutar miles de escaneos ellos mismos, lo que llevaría décadas y sería muy caro, los investigadores recurrieron a datos ya recogidos en otros estudios.
En total, se reunieron 123.894 resonancias magnéticas de 101.457 personas, que abarcaron desde fetos de 16 semanas después de la concepción hasta adultos de 100 años.
Se incluyeron personas neurotípicas, otras con Alzheimer y otras con diferencias neurocognitivas, como el trastorno del espectro autista.
El resultado final es un conjunto de gráficos que trazan varias métricas cerebrales clave por edad. Algunos resultados impactantes fueron:
- El volumen de materia gris alcanza su punto máximo temprano en el desarrollo de una persona.
- El volumen de materia blanca tiende a alcanzar su punto máximo alrededor de los 30 años.
- La cantidad de líquido cefalorraquídeo tiende a crecer con más rapidez de lo que se creía en la edad adulta tardía.
A pesar del tamaño del conjunto de datos, Seidlitz, Bethlehem y sus colegas reconocen que su estudio adolece de un problema endémico de los estudios de neuroimagen, a saber, una notable falta de diversidad.
Los datos provienen principalmente de América del Norte y Europa y reflejan de manera desproporcionada poblaciones que son blancas, en edad universitaria, urbanas y clase media o alta.
Pero, aunque miles de millones de personas en todo el mundo carecen de acceso a máquinas de resonancia magnética, los autores no han dejado de intentar actualizar sus tablas de crecimiento en tiempo real a medida que reciben más escáneres cerebrales.
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