Los líderes de las superpotencias del mundo, el presidente estadounidense Donald Trump y el mandatario chino Xi Jinping, concluyeron este jueves al mediodía el primer el primer cara a cara en nueve años en jurisdicción de China. En el Gran Palacio del Pueblo, hablaron durante dos horas y cuarto, coincidiendo en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz y comprometiéndose a avances comerciales, aunque no llegaron a acordar sobre Taiwán y, por momentos, el aire se cortó con cuchillo por las indirectas sobre los riesgos de intentar torcer el liderazgo del otro.
DOS PESOS PESADOS
Xi Jinping le baja el copete a Donald Trump en China y advierte del "peligro"
Cumbre bilateral en China: Xi Jinping advierte a Trump del "peligro" de opinar sobre Taiwán y cita un concepto sobre los riesgos que surgen cuando una potencia emergente desafía a una superpotencia.
En pocas palabras
- Cumbre bilateral: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, mantuvieron un encuentro en China donde abordaron temas de comercio y seguridad global.
- Tensión por Taiwán: Xi Jinping advirtió a Trump sobre las graves consecuencias de cualquier paso en falso respecto a Taiwán, considerándola un asunto crucial en las relaciones bilaterales.
- La trampa de Tucídides: El líder chino introdujo el concepto geopolítico de la 'trampa de Tucídides' para hablar sobre los riesgos de conflicto entre potencias emergentes y establecidas, sugiriendo la posibilidad de superar este escenario.
- Acuerdos puntuales: Ambas superpotencias coincidieron en la necesidad de que Irán no posea armas nucleares y en la importancia de reabrir el estrecho de Ormuz para el comercio internacional.
Xi Jinping advirtió a Donald Trump, desde el Gran Palacio del Pueblo en Pekín, que cualquier paso en falso de Washington sobre el tema Taiwán, la pequeña nación insular a 180 km al este del territorio chino y que China considera como propia, provocaría "una situación extremadamente peligrosa".
“La cuestión de Taiwán es la más importante en las relaciones sino-estadounidenses. Si se trata bien, las relaciones entre ambos países podrán mantenerse globalmente estables. Si se trata mal, los dos países chocarán, e incluso entrarán en conflicto”, declaró Xi, según un resumen publicado en la red social X por la portavoz del ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, mientras las conversaciones con Donald Trump seguían en curso.
La declaración de Xi Jinping, que considera a Taiwán como una de sus provincias que no ha logrado unificar desde la guerra civil china de 1949, empañó por un momento el ambiente de jolgorio y conciliador que vaticinaba Donald Trump para toda su estadía oficial en China, tras haberla visitado en su primer mandato, en 2017.
Otro momento de tensión en la cumbre bilateral se vivió cuando Xi Jinping hizo referencia a un concepto geopolítico conocido como la trampa de Tucídides, que habla sobre los riesgos que surgen cuando una potencia emergente desafía a una más fuerte y establecida.
“Actualmente, una transformación sin precedentes en un siglo se está acelerando en todo el mundo, y la situación internacional es fluida y turbulenta”, continuó, según una traducción de sus declaraciones. “El mundo se encuentra ante una nueva encrucijada”, sentenció Xi.
"¿Podrán China y Estados Unidos superar la trampa de Tucídides y crear un nuevo paradigma en las relaciones entre grandes potencias? ¿Podremos afrontar juntos los desafíos globales y brindar mayor estabilidad al mundo? ¿Podremos, en aras del bienestar de nuestros dos pueblos y del futuro de la humanidad, construir juntos un futuro más prometedor para nuestras relaciones bilaterales?", prosiguió el líder chino ante Trump.
En su alocución, el mandamás chino hizo referencia directa a la trampa de Tucídides, un término acuñado por el profesor de Harvard Graham Allison. El concepto recibió su nombre del historiador griego Tucídides, quien escribió que el auge de Atenas puso a Esparta en una posición tan defensiva que la guerra era inevitable.
Este concepto geopolítico representa una teoría de relaciones internacionales que sostiene que el riesgo de guerra aumenta cuando una potencia emergente amenaza con desplazar a una potencia dominante.
Xi Jinping lo utilizó para describir los problemas a los que se enfrentan Estados Unidos y China como "cuestiones vitales para la historia" y para "el mundo y para los pueblos".
Algunos analistas políticos no la interpretaron como un presagio funesto. “Lo que Xi Jinping dijo en ese discurso es que podemos superar la trampa de Tucídides”, dijo Helen-Ann Smith, corresponsal de Sky News Asia .
Lo que sí acordaron China y Trump: reabrir Ormuz y que Irán no tenga un arma nuclear
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles a China y se reunió este jueves con su homólogo chino, Xi Jinping, en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín, tras haber mantenido con él hasta octubre del año pasado una guerra comercial que incluyó aranceles mutuos superiores al 100%, lo que definitivamente derivó en la intensificación por parte de Pekín sobre sus propias tierras raras para impactar en la cadena de suministro de semiconductores, defensa y tecnología de EE.UU.
Trump fue recibido en el Palacio del Pueblo, situado en la capital del gigante asiático, con estruendos de cañonazos, un desfile militar imponente, saludos protocolares y una banda que interpretó The Star-Spangled Banner y el himno nacional chino.
Los mandatarios de Estados Unidos y China pasaron revista a las tropas chinas antes de visitar el Templo del Cielo, un complejo religioso que data del siglo XV, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO y uno de los principales lugares históricos de la capital china. Posteriormente, entraron al banquete de Estado ofrecido por Xi Jinping en el Gran Palacio del Pueblo, donde también ingresaron sus respectivas comitivas, integradas del lado estadounidense por los empresarios Elon Musk de Tesla y Tim Cook de Apple.
Esta es la primera visita oficial de un presidente estadounidense a China desde que Donald Trump la realizó en 2017, en su primer mandato. Nueve años después, el equilibrio de fuerzas ha cambiado y ahora el republicano utiliza el término “G2” para describir esta reunión bilateral entre ambos.
Desde el Gran Palacio del Pueblo en Pekín, donde niños con banderines de ambas naciones le dieron la bienvenida, ambos coincidieron en su cumbre bilateral en que Irán no debe poseer armas nucleares, a pesar de que Teherán es el principal socio comercial del gobierno chino.
Además, Donald Trump y Xi Jinping estuvieron de acuerdo en la importancia de reabrir el estrecho de Ormuz, vía marítima entre el golfo de Omán y el mar Arábigo bloqueada por Irán como contraofensiva a la guerra y actualmente también bajo bloqueo estadounidense para contrarrestar el control iraní y garantiza el flujo del comercio internacional de crudo.
La importancia de tal canal es que por allí fluye una quinta parte de los hidrocarburos y fertilizantes del mundo y el 90% de los destinados a los mercados asiáticos, por lo que desde su bloqueo, en los primeros días de marzo, el precio internacional del crudo ha sufrido un alza, que suele descender cuando el líder estadounidense asegura que la guerra terminará pronto.
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