La escasez de agua en Uruguay es realmente crítica. La crisis hídrica de allí, que resuena en los medios de todo el mundo, desencadenó ciertas medidas estatales como la salinización intencional del agua para hacerla rendir, pero originó que el agua de la canilla se torne turbia e imbebible. Por lo que se disparó el consumo de embotellados: los ciudadanos dan agua mineral a sus mascotas por los peligros para la salud, tal como contó Urgente24.
Los supermercados y almacenes permiten la compra de una sola botella de cinco litros de agua mineral por grupo familiar para evitar faltantes.
En ese sentido, una polémica sucedió en el Hospital Hospital Pasteur de Montevideo donde empleados tercerizados robaron fundas de aguas embotelladas que estaban exclusivamente destinadas a pacientes internados. La polémica terminó con 3 desvinculaciones: 1 renuncia y 2 explosiones.
Según el Litoral, el director del hospital, Federico Martiarena, comentó a medios locales que en primera instancia se decidió solicitarle a la empresa que despidiera a dos funcionarios a quienes se vio por las cámaras de seguridad “hurtando fundas de botellas de agua almacenadas en la cocina”.
Señaló que “el agua embotellada es exclusiva para pacientes”, porque las casi 250 camas de internación del hospital suelen estar ocupadas y se le da “una botella por día a cada paciente, considerando que son pacientes enfermos que no pueden tomar agua de la canilla" y que además tienen “escasos recursos económicos”.
Móvil y crisis
“Las ponían dentro de los tachos de basura y se las llevaban con un destino que desconocemos. También se llevaban “fundas abajo del brazo tapadas con una campera”.
Los videos demostraron que se trata claramente de un robo. Primero por el gran volumen de botellas robadas y segundo porque curiosamente los ladrones no tomaron agua en el momento sino que encanutaron las botellas para transportarlas a otros lados.
“No toman el agua ahí, no es que estaban con sed”, recriminó la máxima autoridad del hospital.
La crisis hídrica sume a los uruguayos en un estado de intranquilidad y temor ,y los obliga exteriorizar el instinto propio, natural y egoísta humano del ser humano con el mero fin de sobrevivir. Otros, tal vez, se aprovechan de la situación para hacer negocios sucios ante la escasez.
El móvil del robo aún es un misterio pero se presta, dada la crisis hídrica, a hipótesis firmes. El director del hospital dijo que “la cocina tiene agua potable” que distribuye la Administración Nacional de las Obras Sanitarias del Estado OSE especialmente con los valores de sodio y cloro anteriores a la crisis hídrica.
También explicó que “desde el 25 de mayo el hospital colocó dispensadores de agua potable para todos los trabajadores -no importa su mecanismo de contratación-, para pacientes y familiares de pacientes, cualquiera puede ir y servirse agua y tomar toda la que quisiera”.
Más allá de la firmeza en las declaraciones del jerarca de la institución habría que comprobar la potabilidad del agua de los dispensadores en medio de la grave crisis que sufre Uruguay, porque sino ¿por qué decidieron hurtar las botellas si supuestamente sobra el agua potable en el hospital?
¿Si los “renunciados” optaron por robar las aguas embotelladas, no tomarlas en el momento, y desplegar todo un operativo que creían secreto, aquello no supone que harán negocios con ellas? O simplemente su acto delictivo responde a su preocupación por la situación y la desconfianza en las autoridades.
Por otro lado, desde el sindicato de funcionarios del Hospital Pasteur, reconocieron el delito de los afiliados pero defendieron: “La falta de agua potable afecta a la sociedad en general. Compañeros que terminan cometiendo un error por la situación que estamos viviendo en Montevideo y área metropolitana. Obviamente cada uno tiene su responsabilidad, pero creo que la situación está empujando a la gente a meter la pata”.
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