Un viaje en alta velocidad terminó convertido en una operación de rescate entre vagones descarrilados en Toledo. El accidente entre un AVE de Renfe y un Iryo ocurrido este miércoles cerca de Urda provocó al menos 30 muertes, según el último balance, mientras los servicios de emergencia continúan asistiendo a los afectados.
INVESTIGAN LAS CAUSAS
Tragedia en Toledo: un accidente de trenes entre un Iryo y AVE provoca al menos 30 muertes
Dos vagones cayeron por un terraplén tras el choque en Urda, Toledo. Continúa el rescate y la conexión Madrid-Andalucía está interrumpida.
La gravedad del siniestro llevó a suspender agendas políticas y movilizar recursos de varias comunidades autónomas. Pedro Sánchez canceló sus actos previstos y mantiene contacto con el ministro de Transportes, Óscar Puente, y el presidente castellanomanchego, Emiliano García-Page, que se desplazó hacia la zona. El responsable de Transportes acudió al centro de control de Atocha y el PP también anuló sus actividades, mientras el Ejecutivo regional elevó el nivel de emergencia y solicitó la incorporación de la Unidad Militar de Emergencias. En paralelo, Urda comenzó a preparar un pabellón para asistir a quienes pudieran necesitarlo.
El choque se produjo a las 8:54, en el punto kilométrico 118 de la línea Madrid-Sevilla, según las primeras informaciones de Emergencias y Adif. Tras la colisión, dos vagones salieron de las vías y cayeron por un terraplén, donde trabajan bomberos, equipos sanitarios y efectivos de Protección Civil, con apoyo de tres helicópteros y dos unidades móviles de cuidados intensivos. Hay también personas heridas, aunque todavía no se ha comunicado un recuento completo ni la gravedad de todas las lesiones. El balance continúa siendo provisional, con el operativo de rescate en marcha y la circulación entre Madrid y Andalucía interrumpida hasta nuevo aviso.
Una avería y una orden de circulación, bajo la lupa
Las primeras hipótesis sitúan el origen del accidente en una incidencia de señalización y en la gestión del tráfico mientras se intentaba resolverla. Según publicó El País, citando fuentes del Gobierno, un fallo en el sistema de seguridad obligó a detener unos ocho trenes en la zona. Después se autorizó que reanudaran la marcha, pero el convoy de Iryo no pudo hacerlo y permaneció inmovilizado en la vía. Esa reconstrucción es todavía preliminar y deberá contrastarse con los registros técnicos y las comunicaciones entre los profesionales que intervenían en la circulación.
El punto decisivo de esa secuencia sería la autorización que recibió el AVE para continuar pese a que tenía otro tren por delante. De acuerdo con el diario español, un operario del centro de control de Atocha habría dado esa orden por error, sin que el Iryo hubiera despejado el tramo. ABC, por su parte, también apunta a una posible equivocación durante la gestión de la avería y señala que no se habría advertido al convoy de Renfe de la presencia del otro vehículo. Ambas versiones plantean una posible responsabilidad humana, pero todavía no constituyen una conclusión oficial sobre las causas.
Lo confirmado por Adif es que se produjo un choque por alcance, es decir, que un tren golpeó a otro por detrás. El gestor de la infraestructura indicó que ambos circulaban hacia Andalucía, una precisión relevante frente a las primeras informaciones contradictorias sobre el sentido de sus recorridos. Por ahora, no se ha establecido públicamente a qué velocidad se produjo el impacto ni qué mecanismos de protección estaban operativos en ese momento.
La investigación deberá aclarar también por qué las medidas de seguridad no evitaron que los dos convoyes acabaran colisionando. El secretario general del Sindicato Ferroviario, Rafael Escudero, explicó en Más de uno, de Onda Cero, que le sorprendía el aparente fallo de los sistemas que supervisan la circulación, aunque reclamó esperar antes de atribuir responsabilidades. “Algo ha fallado, pero hay que darle una oportunidad a la investigación para ver qué es exactamente lo que ha fallado”, sostuvo. Su advertencia deja abierta una cuestión central: determinar cómo se combinaron la avería, las instrucciones de circulación y la respuesta de las protecciones ferroviarias.
Rescate entre vagones: helicópteros, ambulancias y refuerzos para asistir a las víctimas
La atención a los heridos comenzó junto a los trenes siniestrados, con un dispositivo que combina rescate, asistencia sanitaria y evacuación hacia los hospitales. A los bomberos de Alcázar de San Juan y Orgaz se sumaron efectivos de la Guardia Civil, policías locales y voluntarios de Protección Civil, mientras el despliegue inicial incluía tres helicópteros sanitarios y dos UVI móviles. El Servicio de Salud de Castilla-La Mancha movilizó además un puesto médico avanzado para evaluar a los afectados, establecer la prioridad de atención y organizar los traslados según la gravedad de las lesiones.
La magnitud de la emergencia llevó a solicitar ayuda fuera de la región. Según el despliegue comunicado durante la mañana y recogido por ABC, la Comunidad de Madrid envió ocho dotaciones de bomberos y ocho recursos del Summa 112, además de preparar un punto de asistencia psicosocial para víctimas y familiares en Atocha. El Ayuntamiento de la capital también movilizó personal de Bomberos y Samur-Protección Civil. Su alcalde, José Luis Martínez-Almeida, explicó que los equipos colaborarían en el rescate de posibles personas atrapadas y en la identificación de los afectados, mientras Andalucía anunció el envío de UVI móviles y un vehículo de apoyo logístico sanitario.
A unos ocho kilómetros del lugar del choque, Urda preparó su pabellón municipal para recibir a quienes necesitaran asistencia. El alcalde, Manuel Galán, explicó en declaraciones a la Cadena SER que efectivos de la Policía Local y del cuartel de la Guardia Civil ya se habían desplazado hacia el siniestro, mientras los trabajadores municipales organizaban los recursos disponibles. “Lo estamos preparando aquí y vamos a preparar los medios que tengamos”, afirmó. La instalación permitirá ampliar la capacidad de acogida fuera del entorno inmediato de las vías, en función de las necesidades que comuniquen los responsables del operativo.
La asistencia también se extiende a quienes buscan noticias de sus familiares. Renfe activó su Plan de Asistencia a las Víctimas de Accidentes Ferroviarios y a sus Familiares, mientras Adif anunció puntos de atención en Madrid-Puerta de Atocha, Sevilla-Santa Justa y Córdoba. A esa respuesta se añade la preparación de equipos de apoyo psicosocial de Cruz Roja y del Colegio de Trabajadores Sociales, para acompañar a los pasajeros y allegados mientras continúa la identificación y atención de las personas afectadas.
Adamuz sigue sin respuestas y Transportes afronta otra tragedia en la misma línea
El accidente de Urda devuelve al Ministerio de Transportes al centro del debate sobre la seguridad ferroviaria cuando todavía no se han esclarecido las causas de Adamuz. El 18 de enero, aquel siniestro en Córdoba provocó la muerte de 46 personas y abrió una investigación que sigue pendiente de conclusiones definitivas. Ambos episodios afectan al corredor de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, aunque esa coincidencia no permite atribuirles un mismo origen: en Toledo se investiga una posible equivocación durante la gestión de una avería, mientras las pesquisas del accidente cordobés han puesto el foco en la rotura de un carril.
La nueva emergencia llega, además, con las familias de Adamuz reclamando explicaciones sobre los plazos y las medidas preventivas. La Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes Ferroviarios, Marítimos y de Aviación Civil (Aitat) comunicó este mes que su investigación superará los doce meses inicialmente previstos por la complejidad de los análisis. El presidente de la asociación de víctimas, Mario Samper, calificó el retraso de inadmisible y denunció la falta de personal: “La investigación comenzó con tres investigadores y continúa con tres”. El organismo, por su parte, defendió que las gestiones necesarias para realizar las pruebas de laboratorio no habían paralizado el resto de las actuaciones.
Sobre ese antecedente, el Sindicato Ferroviario volvió a reclamar una revisión de las condiciones de la línea tras conocer el choque de este miércoles. Escudero, recordó en las últimas horas que ya habían solicitado una auditoría después de la tragedia de enero: “Había que hacer una auditoría de la renovación que se hizo en esa línea, porque no nos cuadraban muchas cosas”. El dirigente cuestionó la eficacia de las protecciones de la circulación, aunque reconoció que todavía debe determinarse qué falló. Su planteo amplía la discusión más allá de una eventual decisión individual y sitúa también bajo examen los procedimientos y sistemas destinados a impedir que un error termine en una colisión.
Óscar Puente ya había afrontado preguntas sobre ese deterioro de la confianza en el servicio antes del accidente de Toledo. La semana pasada, al hablar de las incidencias cotidianas en Cara al Show, atribuyó parte de los problemas a las obras y a la antigüedad del material: “Necesitamos trenes nuevos y acabar las obras y, mientras tanto, vamos a sufrir un poco”. Aquellas explicaciones se referían al funcionamiento de la red y no establecen la causa de este siniestro, pero muestran el contexto en el que Transportes deberá responder ahora: una nueva tragedia, otra investigación abierta y la necesidad de explicar qué garantías existen para que las averías y las decisiones operativas no comprometan la seguridad de los pasajeros.
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