Susan Monarez, científica de larga trayectoria gubernamental en Estados Unidos, se niega a dejar su cargo como directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), desafiando a la administración de Donald Trump, tras que el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), bajo el liderazgo del antivacunas Robert F. Kennedy Jr., anunciara su destitución a tan sólo un mes de haber asumido el puesto.
POR LAS VACUNAS
Monarez (Ciencia) versus Kennedy (antivacunas), pero Trump glorifica al conspiranoico
El gobierno de Donald Trump destituye a la directora de la agencia de Salud de USA, quien dijo que no aprobaría directrices del antivacunas Robert F. Kennedy Jr. La administración republicana avala la retórica conspiranoica.
Este miércoles, el gobierno de Donald Trump confirmó que corrió del cargo a Susan Monarez, la jefa de la principal agencia de salud pública de Estados Unidos, tras que ella se negara a renunciar luego de un enfrentamiento por las vacunas con el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., conocido por creer en teorías conspirativas como que las “vacunas causan autismo y otras enfermedades”.
Sin embargo, los abogados de Monarez afirmaron en un comunicado enviado a AFP que "ni renunció ni recibió notificación de la Casa Blanca de que había sido despedida".
Más tarde, la Casa Blanca confirmó que Monarez sí había sido destituida: “Como deja claro el comunicado de sus abogados, Susan Monarez no está alineada con la agenda del presidente de Hacer América Saludable de Nuevo”, dijo en un correo electrónico a AFP el portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai.
“Dado que Susan Monarez se negó a dimitir pese a haber informado a la dirección del HHS de su intención de hacerlo, la Casa Blanca ha decidido cesarla de su cargo en los CDC”, agregó.
No obstante, el abogado de Monarez, Mark Zaid, aseguró que sólo el presidente Donald Trump, como jefe de Estado, tiene la potestad para correr del cargo a una funcionaria, que ha sido confirmada por el Senado.
En el último tiempo, Monarez ha sido blanco de presiones y ataques luego de que "se negara a avalar directrices imprudentes, sin base científica, y a despedir a expertos de salud dedicados”, dijeron los abogados.
Es que dicha funcionaria se encuentra en las antípodas ideológicas de la nueva política de antivacunas de EE.UU —emprendida por Kennedy, con el beneplácito de Trump— y de la quita de ciertas obligatorias del calendario anual, lo que es el actual punto de discordia en la cartera de Salud, y que, sin duda, ha provocado la renuncia de muchos funcionarios del CDC.
Los cuatro altos funcionarios que renunciaron a los CDC son Debra Houry, directora médica; Daniel Jernigan, jefe de seguridad de las vacunas; Jennifer Layden, jefa de la oficina de datos de salud pública; y Demetre Daskalakis, quien dirigía la oficina que emite las recomendaciones sobre las vacunas.
Kennedy, respaldado por Trump, desconfía de las vacunas pero no de los brotes de tuberculosis
En mayo del 2025, el Secretario de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., Robert F. Kennedy Jr., anunció que las vacunas mRNA contra el COVID19 dejarían de estar recomendadas en el calendario federal para niños sanos y mujeres embarazadas.
Dicha medida gubernamental, fue comunidada a través de un video que colgó en sus redes sociales, donde expresó que la decisión se basaba en el “sentido común” y en “buena ciencia”.
Aunque contó con respaldo del grupo Independent Medical Alliance (IMA), que destacaba riesgos como el incremento de miocarditis y pericarditis en jóvenes, los científicos advierten que esta nueva retórica antivacunas ha generado brotes de enfermedades practicamente erradicadas, como el brote de sarampión de este año en Measles (el peor en más de 30 años) o el de tuberculosis en Kansas (68 casos activos y 88 latentes).
En esa línea, en el último año han aumentado los brotes de enfermedades que ya estaban controladas —o prácticamente erradicadas— en Estados Unidos, lo que se debe, principalmente, como señalan, a la disminución de la vacunación fomentada por la actual retórica antivacunas de la administración Trump y del ala dura republicana.
“La vacuna contra la polio contenía un virus llamado virus simio 40, SV40. Es uno de los materiales más cancerígenos que se conocen. De hecho, ahora se utiliza en laboratorios de todo el mundo para inducir tumores en ratas y cobayas” , ha declarado hace un tiempo el actual secretario de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., Robert F. Kennedy Jr.
Además, en su libro The Real Anthony Fauci, las responsabilizó por el aumento de casos de alergias, autismo, problemas neurológicos y enfermedades autoinmunes.
“La ciencia y la experiencia nos dicen que muchas vacunas pueden causar lesiones como cánceres, enfermedades autoinmunes, alergias, problemas de fertilidad y enfermedades neurológicas con horizontes diagnósticos a largo plazo o largos períodos de incubación. Un estudio de seis meses ocultará estos daños”, ha afirmado Kennedy en una oportunidad.
Dan Burton, excongresista federal, ha catalogado a las vacunas de "agentes neurotóxicos" y les echó la culpa por el autismo de su nieto.
Del mismo modo, la ex legisladora de Maine, Heidi H. Sampson, ha comparado los mandatos de vacunas y mascarillas con atrocidades nazis: “Esto es como el médico de Auschwitz que decía que estaba ayudando a la gente. No, no lo estaba. Estaba matando a la gente”.
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