En algunos países de América Latina, la izquierda ha estado retrocediendo y ha ido tomando lugar un particular movimiento, que data de algunos años atrás: la nueva derecha. Aquella que surgió en la Francia de la década del '60, que se opone a la democracia liberal y que impulsa un tipo de "conservador revolucionario".
DEBATE
Argentina y el auge de la nueva derecha en América Latina
La nueva derecha: aquella que surgió en la Francia de la década del '60, que se opone a la democracia liberal y que impulsa al "conservador revolucionario".
Aunque no ha sido un giro de efecto dominó que inundó la región, varios Estados latinoamericanos, como El Salvador, Ecuador, Colombia y Paraguay, entre otros, dieron un giro de 180° grados en sus gobiernos. ¿Argentina va por el mismo camino?
Los problemas estructurales de la región, como la pobreza y la desigualdad, se vieron incrementados por la pandemia por coronavirus que no hizo más que agravar la crisis económica de varios países, entre ellos Argentina.
De acuerdo con el profesor de la Universidad de Harvard Steven Levitsky, las democracias siempre corren peligro en épocas de crisis económicas. En tiempos de mucha dificultad fiscal, algunos avances sociales de las últimas décadas pueden correr peligro.
Los gobiernos no van a tener dinero y en sociedades tan desiguales como las de América Latina se va a debilitar aún más la confianza pública en la democracia, sus instituciones y la alta fragmentación política va a predominar. Es en estos momentos, en donde movimientos como la nueva derecha encuentran su momento de resurgimiento.
En Argentina, personas como Javier Milei o Agustín Laje encuentran en Estados debilitados, en donde es muy difícil cobrar impuestos, implementas políticas sociales, controlar la corrupción, mantener la seguridad pública y el ambiente de hartazgo predomina, su vía de expansión.
El historiador Pablo Stafanoni explica en su libro "¿La rebeldía se volvió de derecha?" que "el antiprogresismo y la anticorrección política edifican hoy un nuevo sentido común que parece alimentarse de una doble deficiencia de la izquierda: cierta dificultad para encarnar proyectos transformadores y también una incapacidad para imaginarlos".
La imagen más fiel de estas nuevas derechas fue el expresidente estadounidense Donald Trump, que se dedicó a atacar muchas de las instituciones informales de la democracia. Para Levitsky y Daniel Ziblatt en "Cómo mueren las democracias", "hay un efecto del trumpismo que trasciende a Estados Unidos: un Trump que "rompía todo" llevó al progresismo a ubicarse en una posición de defensa del statu quo". Pero esta posición no permite canalizar el inconformismo de la sociedad y, sobre todo, de los de abajo.
El debate ya está abierto y Argentina no queda exenta. Sólo queda por ver qué pasa en estas próximas elecciones con los identitarios de esta nueva derecha, en los que entran Milei y Laje, que son una consecuencia del fracaso de la izquierda. ¿Quedarán en el camino o la sociedad les dará el lugar de que se conviertan en el próximo Trump o Jair Bolsonaro de Argentina?











