La crisis de Ceuta consiguió algo difícil de imaginar en la política española: colocar a Vox, Sumar y Podemos del mismo lado de una discusión. Con argumentos muy diferentes, las tres fuerzas reclaman revisar la presencia de Marruecos en el Mundial 2030 y trasladaron al Congreso una disputa que Pedro Sánchez preferiría mantener lejos del centro de la agenda, entre la tensión diplomática, la seguridad fronteriza y la pelea por quién tendrá mayor protagonismo en el torneo.
PULSO CON RABAT
Ceuta sacude el Mundial 2030: Vox busca excluir a Marruecos y Sánchez se planta
Vox, Sumar y Podemos coinciden en reclamar la exclusión de Marruecos del Mundial 2030 tras la crisis de Ceuta. Moncloa ya rechazó esa posibilidad.
Durante la jornada del jueves, el partido de Santiago Abascal registró una proposición no de ley para pedir al Ejecutivo que reclame ante la FIFA la exclusión del país vecino como coorganizador. El texto también exige que España no pierda peso dentro de la candidatura compartida con Portugal y Marruecos y, especialmente, que la final se dispute en territorio español, un punto que ganó temperatura después de las informaciones que colocan a Rabat en carrera para quedarse con el partido decisivo.
Desde Moncloa, sin embargo, no parecen dispuestos a abrir una nueva batalla pública con Marruecos. Fuentes del Gobierno descartan sacar a Rabat de la organización y mantienen la apuesta por el proyecto conjunto, pese a la presión que comienza a crecer en el Congreso. La iniciativa no es vinculante y la última palabra pertenece a la FIFA, pero obliga a los partidos a fijar posición en un asunto cada vez más incómodo: después de Ceuta, el Mundial 2030 también se convirtió en otro frente de la relación entre España y Marruecos.
La final del Mundial 2030 abre otra pelea: Madrid, Barcelona o Casablanca
La discusión sobre Marruecos tiene un segundo frente mucho más concreto: quién se queda con la final del Mundial 2030. Hasta ahora, la FIFA no tomó una decisión y España mantiene dos cartas fuertes, el Santiago Bernabéu y el nuevo Camp Nou, frente al gigantesco Hassan II que Marruecos construye cerca de Casablanca con capacidad prevista para unas 115.000 personas. El Gobierno sostiene públicamente que el partido decisivo debe jugarse en territorio español, una postura que ahora también tomó el PP.
Los populares, sin embargo, evitan convertir la disputa en una defensa exclusiva de Madrid. Alma Ezcurra, eurodiputada del PP, reclamó este viernes que el Ejecutivo garantice la final para España y mencionó expresamente tanto al Bernabéu como al Camp Nou entre los grandes estadios que, a su juicio, no deberían quedar relegados mientras el encuentro por el título termina en Marruecos. Una forma de colocar el interés nacional por encima de la batalla particular entre las dos ciudades y, al mismo tiempo, marcar distancia con la estrategia más agresiva de Vox.
Desde Barcelona fueron todavía más lejos. Daniel Sirera, líder del PP en el Ayuntamiento, pidió a Jaume Collboni y Salvador Illa que presionen para que la final se dispute en el estadio del Barça, que cuando esté completamente remodelado tendrá alrededor de 105.000 localidades. La candidatura catalana ya había sido impulsada meses atrás y ahora encuentra en el conflicto con Rabat una nueva oportunidad para instalarse como alternativa al Bernabéu.
Toda la pelea tomó otra dimensión después de que The Times publicara que Gianni Infantino habría ofrecido a Marruecos la final a cambio de respaldo político dentro de la FIFA, una versión que el organismo calificó de “falsa y engañosa”. Sea Madrid o Barcelona, ahí aparece un punto en el que PP, Gobierno y Vox pueden coincidir mucho más fácilmente: España no quiere organizar la mayor parte del Mundial para ver el partido más importante desde la otra orilla del Estrecho.
PP y Vox llevan Ceuta al terreno electoral
La pelea por el Mundial llega en un momento perfecto para que PP y Vox mantengan viva una crisis que ya desbordó la frontera. Los populares vienen cargando contra Pedro Sánchez por la gestión de Ceuta, el reparto de menores y la relación con Rabat, mientras Abascal intenta ir un paso más allá y convertir la exclusión de Marruecos en una bandera de soberanía. No compiten exactamente con el mismo discurso, pero ambos encontraron un asunto con recorrido político de cara al próximo ciclo electoral.
En Génova, de hecho, la estrategia pasa por evitar que el debate migratorio vuelva a romper sus entendimientos territoriales con Vox, como ocurrió en 2024, y trasladar la presión directamente a Moncloa. La crisis de Ceuta permite cuestionar al Ejecutivo por el control de la frontera y su política hacia Marruecos; la pelea por la final agrega un elemento mucho más transversal, capaz de salir del debate estrictamente migratorio y conectar con una discusión sobre el peso de España dentro del Mundial.
El Gobierno intenta moverse en sentido contrario. Mientras descarta alimentar la ofensiva para expulsar a Rabat de la candidatura, Sánchez tomó personalmente las riendas de la situación en Ceuta y convocó a sus ministros para coordinar la respuesta al colapso y el reparto de menores. La intención es separar la emergencia fronteriza, que todavía ocupa la agenda y mantiene abiertas numerosas preguntas, de una escalada diplomática que podría comprometer una relación considerada estratégica por Moncloa.
Ese contraste explica por qué el asunto difícilmente desaparezca rápido. PP y Vox tienen incentivos para seguir llevando a Sánchez al terreno de Marruecos, inmigración y soberanía, mientras el Ejecutivo procura presentar el episodio como una crisis que debe gestionarse sin romper los puentes con Rabat. Y ahora el Mundial se metió en el medio: un torneo que todavía está a cuatro años de comenzar ya funciona como una herramienta más de una batalla política mucho más inmediata.
----------------
Más contenido en Urgente24
Escándalo por lo que se vio al aire de TN: "Quedó como lo que es, una zurda maleducada"
Destaparon la feroz pelea de la Selección Argentina antes de la final: "Discusiones
La confesión de Brenda Asnicar que golpea a Tévez: "¿Por qué no decís que la casa es mía?"
Zeballos cambió de opinón y su decisión impacta en Boca: "Hasta 2031"
Golpeado, Milei busca media sanción al diezmado proyecto de Propiedad Privada












