Este domingo, en Almorzando con Juana por El Trece, Joaquín Levinton dejó a todos en la mesa (y a los que miraban desde casa) completamente descolocados. Lo que parecía ser una charla distendida con Juana Viale terminó siendo una historia insólita en la que hubo una experiencia cercana a la muerte y una cuota inesperada de humor negro.
TODOS EN SHOCK
Joaquín Levinton paralizó la mesa de Juana Viale con una anécdota: "Estaba muerto"
En El Trece, Joaquín Levinton sorprendió a Juana Viale con una historia que dejó la mesa sin palabras. Un relato extremo, real y casi imposible de creer.
La increíble historia que contó Joaquín Levinton
La anécdota empezó con Joaquín Levinton, líder de la banda Turf, contando que, una vez, un amigo estaba sacando fotos en Chapadmalal, en las afueras de Mar del Plata, cuando "lo atravesó un rayo. Entró por la cabeza y le salió por el trasero". Según el músico, el impacto “le quemó el 60% del cuerpo y cayó muerto”. En Argentina, los accidentes por rayos son poco comunes, pero cuando suceden, generalmente son fatales. Que alguien sobreviva a un rayo que le provoca semejantes quemaduras y más aún, que esté muerto cuatro minutos, es un caso excepcional para la medicina.
"Le hicieron RCP, nada. Hasta que un tipo en bicicleta apareció con un desfibrilador y, tras varios intentos, lo revivió", detalló Levinton con su estilo habitual, con un poco de humor y asombro. Esta persona llamada Micky pasó de estar clínicamente muerto a despertar, un episodio que pone en evidencia la fragilidad del cuerpo humano y la posibilidad de lo inesperado cuando la ciencia y el azar se cruzan. La intervención con desfibrilador fue clave y, según contó Joaquín, "estuvo muerto como cuatro minutos". Son esos minutos donde la vida parece irse y, sin embargo, vuelve con fuerza.
Toda la mesa quedó en shock con el final (hasta Juana Viale)
Pero la historia no termina ahí. Micky estuvo internado en coma durante tres meses en Mar del Plata, con respirador y todo el cuidado intensivo que implica una situación tan crítica. Cuando finalmente despertó, se encontró con que le iban a poner un calzón Dufour, un dispositivo ortopédico que se usa en pacientes con lesiones graves para brindar soporte y evitar complicaciones. "Y empezó ‘Dufour, no’", contó Levinton. Los médicos interpretaron ese rechazo como una señal de sufrimiento y decidieron inducirlo a coma una semana más. "Cuando se levantó, tenía puesto el Dufour", cerró Joaquín entre risas.
Más allá del relato con un toque de humor, esta historia muestra algo muy real: la resiliencia del cuerpo y la mente, y también la complejidad del cuidado médico en casos extremos. Micky "era un desastre antes y se recató", aseguró Levinton, como si ese golpe de electricidad hubiera sido un reset inesperado que le cambió la vida. Esta experiencia, que en otros países podría terminar como una nota de hospital o un dato médico, aquí en una mesa de televisión se convirtió en una muestra palpable de que la vida no siempre se maneja con las reglas que creemos conocidas.
Este relato, viralizado a través de Almorzando con Juana (eltrece) y replicado en Twitter y otras redes, es un recordatorio de que la muerte a veces no es el fin, sino una pausa que el cuerpo puede revertir. Y mientras Joaquín Levinton prepara el lanzamiento del nuevo disco de Turf y la presentación en el Gran Rex, esta historia se queda dando vueltas como ejemplo de lo imprevisible que es estar vivos.
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