La digitalización de la salud, como cuando se pasó a los jubilados de hacer interminables colas en los bancos a saturar cajeros automáticos, deja a la mayor parte de los adultos mayores alejada del trato humano y sumida en la desesperación, siendo el de PAMI un caso paradigmático.
ATASCAMIENTO EN EL SECTOR SALUD
"La digitalización de la salud dejó al jubilado sin calor humano y desamparado", admiten por PAMI
La digitalización de la salud hace que la mayoría de los jubilados extrañen el contacto humano y terminen ralentizando la atención médica, reconocen por PAMI.
Basta con ir a una agencia de la mayor obra social del país para comprobar que, lejos de poder concretar eficientemente los trámites por la aplicación o el sitio web de la institución, los afiliados terminan apersonándose en las oficinas de atención al público para poder darles curso.
Una empleada, que se tomó un respiro en la vorágine de consultas, terminó admitiendo en tono de confidencia que "la digitalización aplicada de golpe en un área tan sensible como la de la salud, en este caso pública, dejó descolocada a la mayoría de los abuelos, un poco porque vienen una generación de cultura analógica", comentó resignada.
Y reconoció que, para colmo, tampoco los empleados podían dar soluciones por las dudas que les generó el nuevo sistema de turnos, órdenes médicas y coberturas.
La digitalización de la salud fue excluyente
"Sabe cuál es el mayor problema: que cuando atendemos a una persona que viene hasta acá y se nos sienta enfrente, no la miramos a la cara sino que tenemos la vista fija en la pantalla y las veces que decimos que no encontramos las respuestas ahí, se dirigen a nosotros angustiados, desesperados, enojados, y en lugar de encontrar un interlocutor humano, como éramos antes, qaue los escuchaba, se topa con alguien que le transmite lo que figura en la pantalla", reflexionaba la agente abatida.
"¿Cuál es entonces la diferencia con los boots que atienden los turnos o reclamos por WhatsApp? Muy poca, porque las personas mayores en general exponen sus problemas sin tener el eco que esperan por parte de los que atendemos. Y no es por mala voluntad, sino que está todo codificado y no deja margen ni para consultas por casos especiales, que son casi todos", agrega a su soliloquio.
Educación financiera
La bancarización y digitalización de los 8 millones de jubilados y pensionados se aplicó con una transición que insumió más de 15 años, en los cuales las instituciones desdoblaban la cobertura entre presencial y digital, aunque al final el embudo se trasladaba a los cajeros automáticos, que eran desbordados.
Muchos de los jubilados que desde temprano iban a hacer la cola en la puerta del banco antes que abriera socializaban entre ellos, y de ese modo mitigaban el aislamiento al que los somete una sociedad que discrimina al que pasa del circuito activo al pasivo.
Un poco con la inversión en software más modernos por parte de los bancos y otro poco por las campañas de educación financiera se fue produciendo el paso de las operaciones de los cajeros automáticos al homebanking, lo cual resolvió en una aplicación instalada en el celular el cobro de los haberes, pagos de servicios públicos, y hasta de cuotas.
La soledad urbana
“En la Gran Ciudad, aunque parezca mentira, la soledad es mucho más notoria”, explicó Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires y presidente de la Sociedad Iberoamericana de Gerontología y Geriatría (SIGG).
Y la encuadra entre los grandes desafíos del siglo XXI, junto a la inteligencia artificial y la longevidad.
En el sector de la salud, los usuarios prácticamente no tuvieron tránsito hacia la digitalización, y sí en cambio debieron que afrontar los desajustes por migraciones de datos.
En varios centros de salud, inclusive, fue trascendiendo que se extraviaron documentos archivados 10 o más años atrás cuando se hizo la carga para migrar las fichas manuscritas al historias clínicas electrónicas. Y justamente el paciente adulto mayor fue la víctima de esas pérdidas.
No fue el único trastorno. En un reciente documento de CTA se consignó acerca de "la profunda crisis que atraviesa el PAMI, que deja nuevamente desprotegidos a los más vulnerables. Las y los jubilados que menos tenemos ya nos quedamos sin el programa REMEDIAR, no nos alcanza para comprar los medicamentos y ahora ni siquiera podemos atendernos o conseguir turnos".
Para colmo, algunos fraudes descubiertos por auditorías con las prestaciones llevaron a la actual administración a colocar trabas y controles que a los únicos que perjudicaron fue a los afiliados, por demoras, bloqueos. cupificaciones y otras medidas que interrumpieron la fluidez de los trámites, ya de por sí burocráticos para las urgencias, angustia e impaciencia que sobrecargan a los que tienen que tratar problemas de salud.
Excepciones convertidas en reglas para el ajuste
Fueron excepciones que se convirtieron en regla. En los expedientes analizados, se encontraron prestaciones facturadas que excedían con amplitud la cantidad máxima de consultas que cada profesional podría realizar según las horas de atención por él mismo declaradas en el sistema institucional del organismo.
Cuando esa brecha resulta significativa, el INSSJP dispone débitos o retenciones preventivas de pagos, y en los casos más graves, rescisiones de contrato y denuncias penales.
Los principales casos se registraron en Buenos Aires, Santa Fe y Chaco, y hubo siete profesionales de distintas jurisdicciones comprometidos, entre ellos un cardiólogo que prestaba servicio en Rosario y que fue allanado por la Justicia.
"La crisis de PAMI y el impacto sobre nuestros adultos mayores son de una crueldad inigualable. Reclamos salariales de los médicos de cabecera, deuda con prestadores, cirugías aplazadas por falta de insumos, reducción de camas para las internaciones geriátricas, componen un panorama que pone en riesgo urgente la salud de nuestra población adulta", enumeró CTA.
Y añadió asimismo "la crisis de acceso a los medicamentos oncológicos, del desmantelamiento extremo de las políticas de discapacidad, de los insumos de salud reproductiva y sexual, del desfinanciamiento de las provincias para los sistemas locales de salud, el debilitamiento de los dispositivos territoriales y comunitarios, y más".
El panorama se agrava en varias jurisdicciones donde se denuncia que “tenemos afiliados que recibieron turnos médicos para septiembre al haber más demanda que especialistas”, así como la existencia de "largas esperas para acceder a consultas y las dificultades que enfrentan muchos adultos mayores para realizar tratamientos".
A esa cruda mirada panorámica del sector salud, empleados de campo de PAMI, que tienen contacto cotidiano con las personas mayores que acuden a las agencias, le añaden a esta amputación sin anestesia con motosierra una consecuencia no menor: que se haya privado a la población más sensible al destrato humano, de hablar cara a cara y ser contenido por alguien, como él, de carne y hueso.
















