La incógnita que rodeaba el futuro comercial de Kylian Mbappé terminó de resolverse con una imagen: el delantero apareció vestido por On y confirmó su salida de Nike después de veinte años. El francés se convierte así en la figura elegida por la compañía suiza para protagonizar su desembarco en el mercado mundial del fútbol.
GOLPE AL MERCADO
Mbappé deja Nike y firma con On: la marca de Federer desembarca en el fútbol
La firma suiza lanzará sus primeros botines en 2027 y puso a Thierry Henry al frente del proyecto. El anuncio disparó sus acciones.
La operación va mucho más allá de un cambio de indumentaria. On lanzará sus primeros botines de fútbol en 2027 y nombró a Thierry Henry como director de la nueva división, una estructura que pretende competir con Nike, Adidas y Puma desde su nacimiento. La apuesta tuvo una reacción inmediata en los mercados: las acciones de la empresa respaldada por Roger Federer subieron alrededor de un 5% antes de la apertura de Wall Street.
On ya había aparecido entre las candidatas señaladas por Urgente24 el 10 de agosto, cuando el acuerdo todavía permanecía bajo llave y también circulaban nombres como Li-Ning, Decathlon y Saucony. La elección terminó confirmando la alternativa más disruptiva: Mbappé no abandonó Nike para incorporarse a otro gigante tradicional, sino para ayudar a construir un competidor nuevo. El monto, la duración y una posible participación del futbolista en el negocio todavía no fueron revelados, por lo que la promesa de una marca propia continúa siendo una incógnita.
El contrato bajo llave: cuánto puede ganar Mbappé con On
El anuncio confirmó la alianza, pero mantuvo en secreto los datos que permitirían medir su verdadera dimensión. Ni On ni el entorno de Kylian Mbappé revelaron la duración del vínculo, el pago anual, las regalías por producto o una eventual participación del futbolista en la compañía. Tampoco se confirmó la creación de una línea propia alrededor de su nombre, una posibilidad que había circulado durante las negociaciones y que continúa abierta.
La referencia más cercana sigue siendo su antiguo patrocinio. Según datos de L’Informé, Nike le pagaba alrededor de 3,69 millones de euros por temporada. Antes de conocerse la identidad de su nueva patrocinadora, Sportune calculó que el siguiente acuerdo podía multiplicar esa cantidad entre tres y cuatro veces, hasta alcanzar entre 11 y 15 millones anuales. La estimación permite dimensionar el mercado, pero no representa la cifra pactada con On, que todavía no fue publicada.
La estructura conocida, sin embargo, anticipa un papel mucho más importante que el de un embajador tradicional. On todavía no comercializa botines de fútbol: los primeros llegarán en 2027 y luego se sumarán indumentaria y productos urbanos vinculados con este deporte. Mbappé no llega para promocionar una línea existente, sino para convertirse en la cara mundial de una categoría que la compañía construirá a partir de su incorporación. Thierry Henry, nombrado director de fútbol, encabezará el proyecto desde el área deportiva.
El modelo que alimenta las especulaciones es el de Roger Federer. El extenista se convirtió en inversor de On en 2019 y participó en el desarrollo de productos propios, una relación que ayudó a la firma a expandirse desde el running hacia el tenis. Ahora pretende trasladar al fútbol esa fórmula de colaboración prolongada, aunque todavía no existen elementos para afirmar que Mbappé también haya recibido acciones. El antecedente revela la ambición de la operación, pero no permite anticipar sus cláusulas.
El anuncio también dejó una primera señal para Nike. Las acciones de la multinacional estadounidense retrocedieron alrededor de un 1% en las operaciones previas a la apertura de Wall Street, después de perder al jugador que había convertido en una de sus principales figuras globales. El movimiento bursátil fue moderado y no permite calcular por sí solo el impacto económico de la ruptura, pero reflejó la lectura inmediata del mercado ante el ingreso de un nuevo competidor encabezado por Mbappé.
Nike cede terreno: Adidas gana la batalla de los patrocinios
La salida de Kylian Mbappé no aparece como un episodio aislado dentro del negocio deportivo de Nike. La compañía conserva contratos de enorme valor y continúa vinculada con algunos de los principales clubes y futbolistas del planeta, pero perdió dos figuras llamadas a dominar la próxima década: Lamine Yamal abandonó la marca para firmar con Adidas y ahora el capitán de Francia eligió a On. La segunda ruptura resulta especialmente sensible porque Nike había colocado a Mbappé como heredero comercial de Cristiano Ronaldo, cuya carrera atraviesa su tramo final.
No existe un registro oficial que permita determinar cuántos patrocinios decidió abandonar la multinacional durante los últimos años, pero la distribución de las camisetas muestra el terreno ganado por sus competidores. Un relevamiento de Footy Headlines sobre la temporada 2025/26 contabilizó los proveedores de los 96 clubes de las cinco grandes ligas europeas: Adidas encabezó la lista con 23 equipos, Puma quedó segunda con 15 y Nike terminó tercera con 13. La diferencia fue todavía más visible en la Premier League, donde la firma alemana vistió a ocho de los veinte participantes.
Uno de esos movimientos tuvo como protagonista al Liverpool. Después de cinco temporadas junto a Nike, el campeón inglés regresó a Adidas en agosto de 2025 mediante un contrato que, según la prensa británica, se extendería durante cinco años y superaría los 60 millones de libras anuales. No se trató únicamente de cambiar el fabricante de una camiseta: el club posee una comunidad internacional gigantesca y representa una vidriera estratégica para vender indumentaria mucho más allá de Inglaterra.
Adidas también aprovechó el Mundial de 2026 para reforzar esa visibilidad. La compañía llegó al torneo como proveedora de catorce selecciones y terminó vistiendo a los dos finalistas, Argentina y España. Esa presencia se sumó a una cartera de clubes que le permitió recuperar protagonismo en un mercado donde durante años Nike había construido buena parte de su poder mediante contratos individuales con las mayores estrellas. El retroceso de la firma estadounidense no significa que haya desaparecido de la elite, pero sí que ya no controla con la misma claridad la conversación alrededor del fútbol.
El deterioro, además, excede las canchas. Durante 2026, las acciones de Nike acumularon una caída superior al 43% y llegaron a sus valores más bajos en doce años. Su capitalización bursátil se redujo cerca de un 80% en cinco años y la compañía quedó fuera del índice S&P 100 después de casi dos décadas, en medio de cuestionamientos por la desaceleración de sus ventas, la falta de innovación y el crecimiento de marcas emergentes. Ese desplome no puede atribuirse solamente al fútbol, pero la pérdida de Mbappé resume el problema: mientras Adidas consolida su espacio, una competidora como On acaba de quedarse con la figura que Nike preparaba para encabezar su siguiente generación.
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