Todo comenzó en 1914, en plena Primera Guerra Mundial, o "Gran Guerra". De un lado, la Triple Alianza, formada por las Potencias Centrales: el Imperio alemán y Austria-Hungría. Del otro, la Triple Entente, con Francia, Gran Bretaña y Rusia.
Fueron cuatro largos años de lucha hasta que Alemania aceptó las condiciones del armisticio y el cese al fuego. Pero ese mismo año de 1914, cinco meses después de iniciada la contienda, tuvo lugar la "Tregua de Navidad". En la semana previa al 25 de diciembre, soldados alemanes, franceses y británicos cruzaron las trincheras de forma amistosa para un intercambio ameno entre todos.
La fiesta del fútbol fue la excusa perfecta para frenar la insensatez de la guerra al menos por un rato. Pocos deportes pueden lograr lo que consiguió el fútbol en aquella vez.
La paz durante la guerra, difícil de creer, pero el deporte lo logró, mezclándose con una fecha festiva como lo es Navidad.
La historia de aquel memorable partido fue reconstruida por pedazos, en donde no hubo un solo partido, sino varios, según cuentan. Aproximadamente, 100.000 soldados británicos y alemanes participaron del cese al fuego informal a lo largo del frente occidental.
Poco después; los soldados se intercambiaron comida, alcohol, tabaco y todo tipo de regalos, en lo que se llamó "la tierra de nadie". Esa paz momentánea, en Nochebuena, sirvió también para que los combatientes cantaran y bebieran todos juntos.
"Fútbol, fútbol, el fútbol es tierra de nadie. ¿Lo puedes creer? No es el mejor de los campos, pero había que hacerlo. Teníamos postes y un balón, y dos equipos. ¿Qué más necesitábamos?", escribió uno de los soldados en una carta.
El fútbol siempre se jugó bajo cualquier condición, en su intento de escapar a la realidad para ser felices por un rato. Obviamente que el show no siempre debe continuar y el deporte es sumamente secundario cuando hablamos de este tipo de cuestiones, pero ¡si que nos saca sonrisas!
Podemos encontrarnos con que dos personas no se entiendan en su forma de hablar, por su idioma o por cualquier cuestión. Pero si hay una pelota de fútbol en medio, todos hablamos el mismo idioma y nos terminamos entendiendo.
Ramón Lobo, periodista español nacido en Venezuela, lo explica a la perfección:
Actualidad
En las últimas horas, con los ataques y muertes que caen sobre las calles ucranianas, han habido señales de protesta y resistencia, con el mensaje "Stop War (Detengan la guerra)".
Ayer (24/2), Napoli recibió a Barcelona en su casa, por los 16avos de final de la Europa League. En la previa, futbolistas de ambos equipos se reunieron para mostrar la pancarta, en señal de rechazo a la guerra. Pero de forma más que llamativa, la transmisión oficial de la UEFA no mostró el momento de reunión entre napolitanos y blaugranas, que sí se pudo ver en el estadio y a través de diferentes imágenes.
Condenando los hechos también, se encuentra Ruslan Malinovskyi. El ucraniano, jugador del Atalanta de Italia, anotó dos goles y pidió por la paz en pleno partido contra el Olympiacos griego. El fútbol, otra vez, no es ajeno a la guerra, ya sea por futbolistas escapando de Ucrania, o por señales de desaprobación hacia las acciones.
El talentoso volante ucraniano, cuando convirtió uno de los dos tantos, se levantó su camiseta del club de Bérgamo y dejó ver una musculoso blanca que se encontraba debajo, con la leyenda: "No war in Ukraine (No a la guerra en Ucrania)".
El reglamento, que establece que el jugador que se levante la remera deberá ser amonestado, no se aplicó en este caso, pues el español Carlos del Cerro Grande, decidió no mostrarle ninguna tarjeta a Malinovskyi.
Sin alejarnos del fútbol, Vasyl Kravets, ucraniano y jugador del Sporting Gijón de la Segunda Divisón de España, habló del estallido de su país, de sus sensaciones por la invasión rusa y hasta contó que se animaría a ir a la guerra.
"Estamos muy jodidos. Están matando a gente, a civiles, en hospitales... todo es culpa de Putin, no quiero decir que es culpa de Rusia, pero sí de Putin. Somos un país que quiere vivir tranquilo. No queremos atacar a nadie, queremos vivir bien y tranquilos".
Por otra parte, esta mañana (25/2), se confirmó que San Petersburgo no será la sede de la final de la Champions League, tal como lo adelantábamos ayer (24/2).
Como consecuencia de la invasión rusa, la UEFA decidió mudar la localía de Rusia a Francia, específicamente en París, tierra de Lionel Messi y del PSG, lo que será una motivación extra (y al mismo tiempo una presión) para 'Les Perisiens', en su intento de ganar su primera Champions League de la historia.
Dicho cambio ha sido cuestionado por Rusia.
"San Petersburgo podría haber proporcionado las mejores condiciones posibles para la celebración de este evento futbolístico", continuó.










