El Gobierno de Rusia informó en la mañana del jueves (24/7) que uno de sus aviones comerciales que conectaba a las ciudades de Blagoveshchensk y Tynda se estrelló matando a 49 personas. El accidente, que tuvo lugar cerca de la frontera con China, se produjo en una región montañosa.
El avión, un antiguo Antonov An-24 diseñado y fabricado en la era soviética, intentó dos veces aproximarse a la pista de aterrizaje local. Sin éxito en la primera, la tripulación ensayó un segundo intento que terminó en el accidente, por motivos aún desconocidos.
En la región del oriente ruso, es común la conexión de trayectos en aviones antiguos. Se trata de un medio de transporte que ahorra tiempo y costos dentro de las enormes distancias que existen entre las ciudades de esa región, muchas veces a miles de kilómetros entre sí.
Los accidentes, tanto en avión como en helicóptero, son frecuentes en la zona, con una alta densidad de viajes diarios.
En el caso del An-24, el avión era operado por la empresa regional Angara Airlines. “El fuselaje fue avistado en una pendiente cubierta de bosque, con señales visibles de incendio”, explicaron las autoridades regionales que además desplegaron un operativo de rescate en el cual se constató el deceso de las 49 personas a bordo.
Rusia y el problema de los aviones occidentales
Respecto a la seguridad de la flota rusa de pasajeros, el país ha sido objeto de sanciones internacionales que afectaron el mantenimiento de los aviones de fabricación occidental. Tras la invasión a Ucrania, empresas como Boeing y Airbus se retiraron formalmente del mercado ruso, dejando a miles de unidades sin inspecciones ni repuestos oficiales.
La medida, intencionada para deteriorar la flota civil de Rusia, impactó de llenó en la seguridad operativa de las aerolíneas rusas, que debieron recurrir a maniobras poco convencionales para mantener en vuelo a los aviones de diseño occidental. Entre ellas, la triangulación de piezas a través de terceros países para garantizar así la fiabilidad de las aeronaves a lo largo de sus ciclos de vuelo.
Por otra parte, Rusia intentó reactivar su industria de fabricación de aeronaves. Con una fuerte tradición en diseño heredada de la era soviética, el país euroasiático retomó la producción de aviones y nuevos proyectos al respecto, con perspectiva de lograr la independencia aérea en las décadas venideras.
Sin embargo, esto último tomaría más tiempo que el que tardarían en aparecer severos problemas de seguridad en las deterioradas flotas occidentales. Algo que presiona en la percepción de los pasajeros rusos sobre la fiabilidad del sistema aerocomercial.
An-24
El Antonov 24 es un avión de diseño soviético (actual Ucrania) que fue concebido en 1960. Su propósito es la conexión de tramos regionales cortos a medios para el transporte de pasajeros.
Durante la era soviética, se fabricaron en torno a 1.300 unidades que operaron durante décadas en el mercado ruso y demás países que componían la URSS. El paso de los años llevó al An-24 a ser considerado un avión obsoleto por parte de las autoridades y aerolíneas rusas, que a mediados de la década pasada habían planificado su desprogramación definitiva.
Sin embargo, el estallido de la guerra obligó a un cambio de planes y se produjo la extensión del servicio del An-24, a pesar de un largo historial de accidentes acumulados en los últimos años.
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