Rusia anunció en las últimas horas la inversión de casi 10.000 millones de dólares (9.700) para la fabricación de al menos 600 aviones comerciales civiles que den respuesta a la deteriorada industria aérea local. La fuerte inyección de recursos anunciada por la administración de Vladimir Putin busca funcionar como un paliativo a las sanciones impuestas por Occidente, en especial las practicadas por Boeing y Airbus, que afectaron directamente la seguridad aérea interna.
Según señaló el medio especializado Aviación Online, la inversión rusa proyecta una totalización del proyecto para el 2030, generando un buen porcentaje de independencia aérea de las compañías occidentales. Mientras tanto, el país que invadió a Ucrania seguirá sufriendo los efectos de las sanciones que ya causaron graves incidentes aéreos por el deterioro de las máquinas.
Entre otras medidas paliativas, Rusia recurrió a mantenimientos clandestinos proporcionados por Irán, además de la adquisición de repuestos réplica no homologados para los aviones occidentales de su flota civil. Todas medidas que ponen en riesgo la seguridad de las operaciones aerocomerciales rusas.
Entre los aviones apuntados a crear con la inversión señalada, están el Sukhoi Superjet 100, el Irkut MC-21, el Ilyushin Il-114, el Tupolev Tu-214 y el Ilyushin Il-96-300. Todos de fabricación enteramente rusa.
La inversión será proporcionada en gran parte por el Estado. Mientras que los bancos rusos y entidades privadas colaborarán para completar la cifra de financiación, que supera los 865.000 millones de rublos.
La política rusa de desarrollo aerocomercial propio no sería exclusiva del país europeo. Dentro del bloque oriental, China también sigue los mismos pasos aunque con menor urgencia.
Al respecto, el Gigante rojo podría intercambiar de manera fluida tecnología con Rusia para el desarrollo de las nuevas aeronaves. Con la mira puesta en Taiwán, el Estado chino considera un factor clave la independencia aérea de Occidente.















