Con las urnas a la vuelta de la esquina, desarrolladores, corredores y empresarios del sector coinciden en que el futuro inmediato del ladrillo dependerá de dos factores centrales: previsibilidad macroeconómica y reactivación del crédito hipotecario. Sin esos pilares, el real estate, difícilmente, recupere dinamismo, aunque el potencial sigue intacto.
Y es que, como en cada proceso electoral, la incertidumbre paraliza decisiones. “En los momentos de elecciones, el mercado entra en pausa. Todos esperan ver cómo queda el panorama político y económico antes de avanzar”, explicó Carlos Spina, presidente de la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV).
Esa lectura se repite entre los operadores. Francisco Altgelt, titular de Altgelt Negocios Inmobiliarios, observó que las elecciones históricamente “aumentan la espera en la toma de decisiones”, tanto de compradores como de inversores. Pese a ello, el mercado aún muestra cierta actividad, aunque en el último mes se evidenció un freno en la operatoria con crédito.
El valor de la previsibilidad
El denominador común entre los protagonistas es que, sin previsibilidad, no hay recuperación sostenida. Ezequiel Wierzba, director de Click Aparts, remarcó que “si el resultado electoral transmite estabilidad y continuidad en las reglas de juego, la demanda contenida puede reactivarse con rapidez”. Aun en tiempos de incertidumbre, sostuvo, el ladrillo sigue siendo “un refugio de confianza”.
Desde el costado de los desarrolladores, Sebastián Wierszba, de WGW Desarrollos, recordó que “cada dos años el sector se enfrenta al mismo dilema: la incertidumbre electoral retrasa las decisiones hasta conocer el resultado”.
Liquidez y oportunidades
La prudencia domina, pero también aparecen nichos. Gonzalo Sánchez Zinny, gerente general de Ayres Desarrollos, explicó que las elecciones “naturalmente generan cautela entre los compradores que dependen de señales de estabilidad económica o acceso al crédito”.
A nivel estructural, Uriel Broitman, director de SYGSA, enfatizó que “más allá del resultado electoral, persiste un problema de fondo: el déficit habitacional”. Según su análisis, esa demanda real y sostenida actúa como motor del mercado, tanto para quienes buscan su primera vivienda como para quienes eligen resguardar capital en ladrillos frente a la volatilidad del peso.
El dólar, la variable que condiciona todo
El tipo de cambio vuelve a ser el gran termómetro del ánimo inversor. Altgelt advirtió que “el comportamiento del dólar será clave en la toma de decisiones”. La historia reciente del mercado demuestra que cada salto cambiario redefine precios, margina compradores y obliga a recalibrar presupuestos de obra.
En paralelo, un dólar estable genera el escenario que necesita el crédito hipotecario para volver a operar con normalidad.
Proyectos en pozo
Los emprendimientos en pozo concentran buena parte de la atención. Según Sebastián Wierszba, si el gobierno tiene una mala elección, podría darse un parate hasta que los clientes comprendan el nuevo escenario.
Broitman complementó que el desafío pasa por la volatilidad de los costos. Lanzar una preventa implica asumir un precio futuro que muchas veces queda desfasado frente a la evolución real del costo de construcción. Esa distorsión erosiona márgenes y obliga a los desarrolladores a cubrirse con cláusulas de ajuste o esquemas de preventa escalonada.
Crédito y estabilidad
El consenso dentro del sector es unánime: la recuperación solo será posible si el crédito hipotecario vuelve a funcionar y la economía ofrece un marco estable. Sánchez Zinny consideró que “el mercado puede blindarse parcialmente si se consolidan condiciones básicas como inflación controlada, previsibilidad cambiaria, acceso sostenido al crédito y estabilidad económica”.
Spina coincidió en que “la inestabilidad afecta toda planificación de largo plazo”. Por eso insistió en la necesidad de avanzar hacia una moneda estable y reglas claras que se mantengan en el tiempo, sin sobresaltos que detengan el desarrollo.
Pese a la prudencia, el tono del sector es optimista. La demanda latente sigue firme y los proyectos “en la línea de largada” esperan solo señales claras para activarse. Altgelt lo sintetizó con crudeza: “Cuando hay crédito hipotecario, el mercado funciona”.
Spina fue aún más directo: “Si se ordena el escenario macro y aparece financiamiento, muchos proyectos que hoy están frenados podrían ponerse en marcha de inmediato”.
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