El Gobierno volvió a postergar una suba de impuestos sobre los combustibles, que debía regir desde este jueves 1° de septiembre. Lo hizo para evitar que el incremento se traslade a los precios del surtidor y, por ende, el impacto que tendría en la inflación.
INFLACIÓN
Combustibles: Se postergó solo días la suba del impuesto
Se postergó por 30 días (ya no 3 meses), la suba de impuestos sobre los combustibles para evitar que se traslade a los surtidores e impacto sobre la inflación.
Sin embargo , a diferencia de las anteriores seis prórrogas, que eran por tres meses, esta vez fijó en 30 días, el 1° de octubre, las alzas de tributos correspondientes a los ajustes por precios de enero a junio de 2021.
Así, en momentos en que apunta a a dejar atrás los altos registros de los meses previos, con el pico de 7,4% de julio, la nueva suspensión busca restar presión sobre los valores de los combustibles, cuya última suba de 7,51% promedio se dio 10 días atrás y que son considerados como subas "de segunda vuelta" porque se trasladan al resto de las actividades.
Las actualizaciones por inflación de los gravámenes sobre los combustibles líquidos quedaron en suspenso durante todo 2020, luego hubo dos subas y posteriormente se prorrogaron las alzas de todo 2021 y se sumó la actualización del primer tramo de 2022. Para septiembre y diciembre, se suman las actualizaciones segundo y tercer trimestres calendario del 2022.
"Con el objetivo de adecuar progresivamente las diferentes variables, se torna pertinente aplicar las actualizaciones correspondientes al primer y segundo trimestres de 2021 a partir del 1º de octubre de 2022, inclusive", se indica en los considerandos del decreto firmado por Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, Juan Manzur, y el ministro de Economía, Sergio Massa.
En tanto, la postergación del resto de las actualizaciones por precios hasta el 1° de enero de 2023 se justificó en "asegurar una necesaria estabilización y una adecuada evolución de los precios".
Adujo también que "tratándose de impuestos al consumo, y dado que la demanda de los combustibles líquidos es altamente inelástica, las variaciones en los impuestos se trasladan en forma prácticamente directa a los precios finales de los combustibles".
Por una reforma de 2017, se cambió de porcentaje fijo por la actualización que sigue la inflación trimestral, algo que el gobierno de Alberto Fernández decidió dejar en suspenso casi todo 2020 y desde mayo hasta el momento ante la escalada de los precios y el impacto que hubiera tenido en medio del año electoral.
La apuesta oficial era realizarlo mediante la nueva ley de promoción de la actividad petrolera, que incluía un nuevo cálculo para los impuestos sobre los combustibles fósiles: volver a un porcentaje fijo sobre el precio final del producto. Esa ley aún está pendiente de tratarse en el Congreso, por lo que el Gobierno sigue postergando la aplicación de esas alzas.
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