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Hasta el viernes pre PASO, el IPC venía subiendo al 2,5% mensual de julio, pero con la devaluación del lunes, que hizo subir 30% la paridad y en ascenso, las listas de la canasta básica acusaron recibo y trasladaron hasta 20%, con aceites, harinas y carnes como estandartes. El presidente Mauricio Macri le sacó el IVA a unas 16 categorías, con lo que promovió una rebaja estimada en 17,4% neto por ticket que contenía esos productos desgravados temporalmente. Pero resulta que jueves y viernes, sobre todo, el dólar volvió a ceder y se situó en $58, o sea 4 puntos menos que la corrida de comienzos de semana. Los aumentos de precios aplicados tras el salto inicial deberían haber sido reducidos en la incidencia del repliegue del viernes, pero nadie habla de eso, porque la duda, en todo caso, es sobre las listas de qué día (y de qué dólar) se instrumentará la exención del IVA. La mayor suspicacia en este sentido reside en adónde fue a parar este furtivo descuento que se contabiliza en la cadena de valor de los alimentos involucrados. La compensación al bolsillo de la gente habría que evaluarla del conjunto de sumas y restas de las listas de precios que se sucedieron en estas jornadas, en las que también el dólar saltó y luego se contrajo un poco. Tomando desde el fin de semana electoral a éste, ¿cuál fue el neto de aumento que pagó el consumidor final?
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